Microplásticos, ¿qué son, de dónde surgen, cómo nos afectan?

Estamos, literalmente, inundados de plásticos y microplásticos que son dañinos para el planeta y la vida silvestre y también afectan a nuestro organismo.

Microplásticos, ¿qué son, de dónde surgen, cómo nos afectan?
Ismael A. Apellaniz
Técnico Superior en Dietética Me considero un apasionado de la alimentación saludable, un defensor a ultranza del bienestar del planeta y un seguidor entusiasta de las terapias naturales.

¿Qué son los microplásticos?

Los microplásticos son pequeñas piezas de plásticos, inferiores a los 5 milímetros de diámetro, que contaminan el medioambiente. Su origen es muy variado, dado que pueden originarse a partir de diversos productos como la ropa, los artículos de pesca, los desechos de plásticos cotidianos que generamos y los procesos industriales.

¿Podemos clasificarlos?

Sí, los podemos clasificar en dos grupos: los microplásticos primarios y los secundarios.

Los microplásticos primarios son aquellos que se van a emplear para productos. Habitualmente, se suelen utilizar en limpiadores faciales y cosméticos; ocasionalmente, se pueden emplear en el sector farmacéutico. Aproximadamente representan entre un 15 y un  31 % de los microplásticos presentes en nuestros océanos.

Los microplásticos secundarios son todos aquellos que derivan del proceso de deterioro del plástico que consumimos habitualmente, como puede ser la botella de un refresco. El proceso de deterioro de plásticos, a diferencia del de la materia orgánica, no se basa en la descomposición sino en la fragmentación, es decir, se va rompiendo, haciéndose cada vez más pequeño.

Tal es el número de micro y macroplásticos que han llegado a los mares que se ha formado una isla que se bautizó con el nombre de Isla de la Basura del Pacífico. Se estima que las dimensiones de esta isla son de entre 710 000 y 17000000 de kilómetros cuadrados, aproximadamente.

Pero… ¿de dónde surge tanto microplástico?

Los microplásticos tienen diversos orígenes como, por ejemplo, la industria cosmética, la industria textil, de las botellas de plástico, entre otros… Hemos podido discernir el origen de estas sustancias a causa del análisis de muestras de plancton, de arena y de la observación de la interacción química en la contaminación.

El ejemplo más claro es el de las botellas de plástico. Se realizó un estudio que determinó que, de 11 marcas de agua embotellada escrutada, un 93 % presentaba contaminación por microplásticos, llegando a las 325 partículas de microplásticos por litro de agua. Pero no solo afecta al agua embotellada sino también al agua del grifo. Un estudio investigó el agua de doce países y concluyó que el 83 % de todas las muestras que se tomaron estaban contaminadas por microplásticos.

¿Hay algún tipo de legislación al respecto?

Desgraciadamente en España no existe ninguna ley que nos proteja contra la contaminación de los microplásticos, pero sí las hay en Japón y en ciertos estados de Estados Unidos.

Microplásticos, ¿cómo nos afectan?

Una publicación realizada por el International Journal of Environmental Research and Public Health del mes de febrero del año 2020, afirma que estas micropartículas de plástico actúan como vehículos que transportan ciertas sustancias químicas, de carácter tóxico, al interior del organismo. No solo son un riesgo para nuestra salud, sino también para la salud de nuestros ecosistemas.

Las afecciones que provocan en nuestro organismo se pueden clasificar en físicas o químicas, entendiendo que la clasificación física se refiere al tamaño de la partícula y a la concentración y la química hace referencia a los peligros químicos que conllevan asociados y que pueden ser los peligros que derivan del propio plástico o las sustancias absorbidas del ecosistema en el que se encuentra el plástico antes de entrar en nuestro organismo.

Cuando hablamos de las sustancias que derivan del propio plástico nos referimos a todas aquellas sustancias que se han incorporado durante el proceso de producción del plástico. El motivo por el que se introducen en el plástico estas sustancias se debe a una mejor comercialización o a una forma de querer destacar un producto determinado, aportándole más color, más resistencia a la degradación por exposición a los agentes naturales como pueden ser la radiación luminosa, la humedad…

¿Qué sustancias nos deben preocupar?

Gran parte de estos productos están clasificados dentro de la legislación europea como sustancia peligrosa. Los efectos de estos materiales pueden atacar a una sola de nuestras células o a la totalidad de nuestro organismo, llegando a causar cánceres o modificar nuestro ADN, hecho que puede llegar a afectar a la capacidad reproductora.

Pero lo más preocupante de sus posibles afecciones es que pueden actuar como disruptores hormonales, los órganos que quedarían más afectados serían el hígado, los riñones, el corazón y el sistema nervioso. Una de las sustancias más preocupantes son los retardantes de llama bromados que se encuentra en productos domésticos y en los empaquetados de comida. Estas sustancias pueden alterar la homeostasis (equilibrio) del sistema endocrino, lo que puede derivar en alteraciones de la síntesis de ciertos metabolitos (moléculas) o en la posibilidad de que se generen cánceres, especialmente de mama en mujeres y de próstata en hombres.

En los microplásticos también podemos encontrar metales pesados, que también se hallan en la atmósfera y en la biosfera, entre otras capas. Estos metales se usan especialmente en colorantes o retardantes de llama. Vamos a ver algunos metales pesados en concreto: el cadmio (Cd) promueve la apoptosis (muerte celular programada) de las células, generando estrés oxidativo que en consecuencia daña el ADN. El arsénico (As) puede llegar a causar cáncer de vejiga, pulmón, hígado y riñones.

Pensábamos que el plástico solo era una herramienta para ayudarnos en diversas áreas de nuestra vida, pero hemos descubierto que nos expone aún más a sufrir determinadas enfermedades. Debemos reducir/eliminar el consumo de plásticos en nuestra sociedad y debemos buscar formas de eliminar/reciclar el plástico que ya hemos utilizado para no continuar dañando a nuestro planeta.

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