Cómo y por qué se producen las pesadillas nocturnas

Tanto la actividad de los sueños como las pesadillas nocturnas hablan el lenguaje de los símbolos que podemos aprender y estudiar para poner control a los terrores.

Cómo y por qué se producen las pesadillas nocturnas
Candela Vizcaíno
Doctora en comunicación, poeta, escritora y mamá. Periodista y redactora en vida sana, lenguaje de los símbolos, literatura, arte, viajes y moda.

Aunque el tema de los sueños es tan complejo que necesitaría un tratado de cientos de páginas de los libros clásicos, voy a intentar resumir las razones y los mecanismos de las pesadillas nocturnas. Frecuentes en los ancianos y en los niños pequeños, para quienes tiene otro sentido y significado del que vamos a tratar aquí y ahora, estos sueños son la manifestación última de la sombra anímica e inconsciente.

Vamos a ir despacito porque así podrás comprender mejor qué sucede dentro de ti cuando tienes pesadillas nocturnas, cuando te despiertas con un alarido de terror por hechos o sucesos que no entiendes del todo.

¿Cuándo un sueño se cataloga como pesadilla?

Aunque no todos lo recuerden, siempre se sueña, ya que es una función necesaria para el ser humano, sin la cual acabaríamos incluso muriendo, por extraño que parezca dicho así. Sólo lo apunto sin profundizar en ello ahora, porque hay quienes dicen que no sueñan, y lo cierto es que sí lo hacen aunque no lo recuerden al despertar.

Lo que sí deja huella con más facilidad, porque vienen acompañadas de un fuerte impacto emocional, son las pesadillas. A veces salimos bruscamente del sueño con el pulso acelerado, palpitaciones, sudoración intensa, sensación de terror o un sobresalto, sin saber muy bien qué acaba de suceder. Casi siempre ocurre porque hemos tenido un sueño que nos ha marcado profundamente, tanto si lo recordamos como si no.

Causas de las pesadillas

Las pesadillas nocturnas suelen aparecer cuando se está muy estresado, existe un tema preocupante que afrontar, se tiene que tomar una decisión difícil o hay un conflicto interno (consciente o no). En este último caso, el sueño toma una forma impactante con el fin de mostrarnos que hay algo en nuestro interior que nos llama la atención para ser atendido.

También es posible que los sueños desagradables permitan que aflore algún recuerdo olvidado que nos marcó profundamente en algún momento de nuestra vida, normalmente en la infancia.

Las pesadillas suelen hablar de temas inconclusos que arrastramos y que necesitan ser resueltos, ya que si generan angustia durante la vigilia, ésta por supuesto, sale reflejada también en el sueño.

Las pesadillas nocturnas y el papel de la sombra

En ese emplazamiento onírico vive el ánima-ánimus (el primero cuando nos referimos a un hombre y el segundo cuando nos referimos a una mujer) que intenta guiar a la mente consciente (la que funciona cuando estás despierto) hacia esa reunión. El ánima-animus tiene varias etapas y muy pocos son los que llegan hasta el final. Podemos decir, para abreviar, que es el correlato inconsciente y desconocido de nosotros mismos.

Ahora bien, en las pesadillas nocturnas quien actúa es la sombra, normalmente en una persona antagonista del mismo sexo que el soñante. La sombra es lo más oculto, desconocido, brutal y animal (todo junto y a la vez) de una persona. En ella se concentra todo lo negativo que hay en nosotros y que no queremos aceptar. Cuanto más apartado estemos de nuestro camino vital y más nos alejemos de nuestro destino, con más fuerza se manifestará la sombra aterrándonos en forma de pesadillas nocturnas.

Las pesadillas nocturnas infantiles

Alrededor de los tres o cuatro años suelen aparecer lo que los médicos denominan terrores nocturnos. El niño llora aterrorizado y aunque tiene los ojos abiertos y parece que está viendo algo más que lo que se encuentra en la habitación, en realidad no se ha despertado y tampoco es consciente de que está soñando.

Cuando eso sucedía con mi hijo, el pediatra me recomendó que no lo despertara. Yo acudía y lo tranquilizaba sin sacarlo del sueño, quedándome un rato con él hasta que volvía a dormir plácidamente. Eso se repitió durante una época, hasta que dejó de pasar sin más.

A lo largo de los años he conocido otras versiones, que quizás pueden dar alguna explicación a la que los médicos no llegan: hasta cierta edad los niños tienen una percepción de lo invisible mucho más acusada que la de los adultos, “ven” o sienten que hay algo más que no distinguimos con los ojos físicos.

Puedo asegurar que la mirada de terror de mi hijo fija detrás de mí, mientras señalaba con el dedo en esa dirección, me daba escalofríos… A veces no podía evitar girarme y mirar yo también, aunque sabía que no iba a descubrir nada nuevo.

Cómo evitar las pesadillas nocturnas en adultos

El modo más directo es afrontar eso que nos muestran, parándonos a mirar qué nos está sucediendo en el momento presente, de manera que los sueños devengan más livianos. Igual que antes he comentado, se puede probar durante el sueño a desafiar eso que nos aterroriza, o mirar de reproducir las sensaciones en la vigilia, con el fin de comprender sobre qué están llamando nuestra atención. Y otra opción: buscar un/a profesional adecuado/a que ayude a descifrar el mensaje que se oculta detrás de esas pesadillas.

¿Cómo atajar o eliminar este terror?

Solo hay una solución y esta no es fácil ni se consigue de primeras. Ten en cuenta, que no es lo mismo un mal sueño ante situaciones adversas de forma puntual o ante el convencimiento de tu propio fin (cuando este se presenta sin fe) que pesadillas nocturnas recurrentes. Esto es, cuando no pasa un mes sin que te asalte una.

En este caso, tienes que empezar tu propio camino de autoconocimiento que puedes hacer con ayuda externa o por ti mismo aprendiendo a descifrar los símbolos que aparecen en tus sueños. No hay otra solución. Tienes que mirar qué pasa dentro de ti, qué hay en tu vida que no funciona. Y me estoy refiriendo a asuntos importantes y de calado. Las pesadillas nocturnas no aparecen por nimiedades. Son la manifestación de que el camino elegido no es el adecuado.

Atentos también si tu ego te está empujando hacia impulsos tan destructivos como la envidia agresiva, el odio, la ira, el egoísmo a todo costa, el afán por acumular riquezas, la cobardía para enfrentarte a tu verdad o la negligencia en tus tareas habituales.

La sombra te irá acechando y hará que caigas en depresiones y puede, incluso, que el desgajamiento sea tan brutal que llegues a odiarte a ti mismo. Para que eso no llegue a ocurrir solo queda un camino (normalmente de años) de autoconocimiento. Cuanto más te acerques a tu ansiada reunión serán menos recurrentes las pesadillas nocturnas hasta llegar a desaparecer.

Recuerda que…

Tienes que buscar tu camino y enfrentarte a él con valentía (a veces de héroe). Solo así comenzará a remitir este terror. Solo así podrás entablar primero una pelea, luego un debate y, a la postre, un diálogo sereno con tu interior para que tu ánima-ánimus te guía hacia la serenidad que aporta el encuentro con el sí mismo.

Aunque no lo creas, al buscar pesadillas nocturnas y al leer este texto, estás dando el primer paso. Continúa con el siguiente y bucea en el significado de tus sueños.

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