Movimiento Slow Life

El movimiento Slow life es una corriente cultural que defiende un cambio de la vida actual hacia la desaceleración y un mayor disfrute de la vida.

Movimiento Slow Life
Beatriz Lores
Doctora en Biología, especializada en Promoción de la Salud y Medicina Natural.

Vivimos a toda velocidad

Actualmente, vivimos a toda velocidad, y el mundo que nos rodea se mueve con más rapidez que nunca. Día a día nos esforzamos por conseguir ser más eficientes, por hacer más cosas y más rápido.

Vivimos “al borde de un ataque de nervios”, y cuando la salud se ve mermada, el cuerpo nos avisa de que llevamos un modo de vida descontrolado y por encima de nuestras propias limitaciones humanas.

¿Qué es el movimiento Slow Life?

El movimiento “slow” (lento) es una corriente cultural de alcance mundial que promueve desacelerar el estilo de vida actual. El movimiento “slow” propone conseguir controlar el tiempo antes que vivir sometidos a su tiranía, priorizando la realización de actividades que repercuten en el desarrollo integral de la persona, como por ejemplo: comer con los amigos, dar un paseo por la playa o dormir una siesta.

Los representantes de este movimiento “slow” defienden que, aunque los nuevos avances tecnológicos puedan acelerar las actividades humanas diarias, las cosas más importantes de la vida deberían hacerse con calma.

Historia del Movimiento Slow

El movimiento “slow” se originó a finales de la década de los 80 en Italia. Su nacimiento está relacionado con la actitud contestataria ante la americanización de Europa por la apertura de un establecimiento de comida rápida en el centro de Roma.

El periodista Carlo Petrini vio en ello una amenaza a la tan saludable alimentación tradicional de la dieta mediterránea y decidió movilizarse para luchar contra la comida basura, dando origen a lo que desde entonces se denomina “slow food” (comida lenta).
La idea era proteger y defender los intereses de los productos alimenticios locales del avance de la comida rápida, siempre en un régimen sostenible.

Después de “slow food”, aparecieron nuevos grupos aplicados a otros aspectos de nuestras vidas como el trabajo, la educación, la salud, el ocio que, acabarían por constituir todos los ámbitos de influencia de la “slow life”, a la que se han sumado miles de personas en todo el mundo.

El movimiento “slow” pretende dar respuesta a preguntas como

  • ¿Por qué vivimos con tantas prisas?
  • ¿Cómo curar esa auténtica dependencia ante el tiempo?
  • ¿Es posible poder hacer las cosas de otra manera, con más lentitud?

Filosofía Slow Life

La filosofía de vida “slow” reacciona contra el ritmo desenfrenado de la vida actual y promulga la exaltación de valores como disfrutar y saborear la vida al máximo. A pesar de que en nuestros días, el término despacio tiene una connotación negativa, los seguidores del movimiento “slow” animan a la actividad diaria en lugar de la pasividad.

Por lo tanto, el enfoque de esta filosofía “slow” está en ser totalmente conscientes en cómo invertimos nuestro valioso tiempo llevando a cabo una actuación lo más selectiva posible.

La filosofía de vida “slow” puede ser una utopía, pero a pesar de que suene ligeramente ingenua, en la práctica anima a dejar de pisar el acelerador y vivir al ritmo de un caracol.

El logotipo de un caracol, es precisamente el elegido por pequeñas ciudades y pueblos (de menos de 50.000 habitantes) que se han unido a la red internacional de Cittaslow. El caracol representa de forma gráfica su apuesta por una vida lenta, sostenible, plena y más humana.

Forma de vida Slow

Decidir seguir esta filosofía de vida requiere comprometerse a realizar profundos cambios en nuestras rutinas diarias, en nuestras formas de enforcar nuestro día a día. Es necesario dar gran giro a nuestra forma de vivir y dedicarnos s disfrutar de todo lo que la vida nos ofrece con todos los sentidos.

Hemos de deshacernos de las prisas, del estrés, dedicar atención a nosotros mismos y a las personas con las que convivimos. Dedicar atención plena a todo lo que sucede tanto dentro como fuera de nosotros.

Es importante que se trabaje la autoestima y conseguir la paz y calma interior que nos ayudará a seguir el estilo Solw life.

Este etilo se aplica a todas las actividades que llevamos a cabo incluso a la comida. Se trata de dedicar el tiempo necesario a la cocina, disfrutando de la preparación de aquello que será nuestro sustento y disfrutarlo comiendo sin prisas, saboreando los platos que hemos cocinado con dedicación.

¿Sabes que ya hay restaurantes Slow? en estos restaurantes todo funciona también con calma, sin prisas, sin estrés y también hay ciudades consideradas Slow porque reúnen una serie de requisitos que hacen que vivir en ellas sea realmente una muy buena opción de vida.

Vida Slow

El periodista canadiense Carl Honoré es uno de los promotores de este movimiento “slow” en todo el mundo. Como afirma en su libro*, una vida con prisas es una vida sin vivir, es una vida superficial, así la lentitud no tendría nada que ver con la ineficacia sino con el equilibrio.

Una vida lenta reclama un mayor contacto con la naturaleza, una educación para la solidaridad y no la competitividad, un sistema sanitario más personalizado y un trabajo más creativo. La lentitud aporta tranquilidad y relax para que podamos conectarnos con el placer de gozar de la vida y ser felices.

Bibliografía: *Carl Honoré. “Elogio de la lentitud”. Editorial RBA libros, 2008.

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