La importancia de masticar bien

Debemos tener muy clara la importancia de masticar bien los alimentos pues repercute directamente en el buen funcionamiento del sistema digestivo y de nuestra salud.

La importancia de masticar bien
Begoña García
Técnico Superior en Dietética con enfoque ecológico y natural, Educadora social y Economista.

Comer con prisas

Actualmente la mayoría de las personas llevamos un ritmo de vida acelerado. Todo son prisas… hasta comemos con prisa. El tiempo de la comida, debería ser un momento de placer y tranquilidad, pero se transforma en un acto inconsciente y automático.

No prestamos atención, introducimos bocado tras bocado, apenas sin masticar ni saborear. Cada vez se da más importancia a la calidad de los alimentos, pero también es muy importante la forma en la que los comemos, ya que incide directamente en nuestra salud.

Un plato muy saludable engullido tras una pantalla de ordenador sin la mínima consciencia de haberlo tomado, pierde gran parte de sus beneficios.

¿Por qué es importante masticar bien?

La digestión comienza en la boca, donde con el proceso de masticación se estimulan los sentidos del gusto y el olfato. Al masticar se envían señales al cerebro para que comience a preparar todo el proceso digestivo, desencadenando la producción de ácido en el estómago y jugos pancreáticos.

El proceso de masticar implica desgarrar y triturar los alimentos, mezclandolos con la saliva que contiene enzimas que inician la digestión de los alimentos y ayudan a su descomposición química.

La  correcta masticación de los alimentos permite que las enzimas y lubricantes que se segregan en la boca los transformen en el bolo alimenticio, de textura similar a una papilla, para facilitar su absorción en el aparato digestivo.

Si los tragamos antes de tiempo, el estómago tendrá que trabajar más realizando un esfuerzo superior, pudiendo producirse problemas de indigestión, pesadez, gases o dolor estomacal.

Otros beneficios de  una óptima masticación

Veamos los beneficios que una correcta masticación de los alimentos nos aporta:

  • Saciedad: La sensación de saciedad es una respuesta cerebral. A los 20 minutos de haber comenzado a comer, el cerebro segrega unas hormonas que indican que ya se está saciado. Si se come muy deprisa, masticando poco, esta sensación llega cuando se ha ingerido más de lo que se necesita y puede producir sensación de pesadez o provocar un aumento de peso. Masticar el doble de tiempo nuestra comida ayuda a controlar el tamaño de las porciones. Hay estudios que demuestran que las personas obesas mastican menos y durante tiempos más cortos que las personas con un peso normal.
  • Aumenta la absorción de nutrientes: Cuanto más triturada está la comida, más fácil es para el intestino absorber los nutrientes. Si se tragan trozos grandes, las enzimas digestivas pueden no realizar bien su función, afectando a otros órganos. Esto impediría la correcta absorción de los nutrientes, que al no sintetizarse se pueden convertir en sustancias tóxicas. El intestino, gracias a un equilibrio de la flora intestinal, es la base fundamental del sistema inmunológico, por lo que una óptima masticación evita que alimentos no digeridos de forma correcta entren en la sangre pudiendo producir enfermedades autoinmunes.
  • Placer organoléptico: Masticar bien nos produce placer y una mayor satisfacción, puesto que el cerebro registra plenamente el sabor de la comida. Al apreciarse mejor se estimula una relación más saludable con los alimentos. Comer pausadamente, masticando bien hace que se disfrute más del plato y del momento presente.
  • Beneficia a la salud bucodental: la salivación que se produce al masticar bien previene que los alimentos se adhieran a los dientes, evitando la formación de placa bacteriana y de caries. Además se ejercitan las encías, ayudando a mantener la mandíbula y los dientes fuertes.

Consejos para masticar bien

  • Comer sin prisa y de forma consciente, en un entorno tranquilo y libre de distracciones como el ordenador, el móvil o la TV. Disfrutar de una buena conversación si se come acompañado.
  • Masticar despacio, sin prisas. El alimento debe perder su textura original.  Los alimentos líquidos, como batidos o purés, también han de estar un tiempo de contacto con la saliva.
  • Cortar la comida en trozos pequeños para que se pueda masticar de forma cómoda. No sobrecargar el tenedor o la cuchara.
  • Terminar completamente de masticar antes de introducir otro bocado.

En resumen, comer debe ser un placer, no un acto rápido y rutinario. La digestión es un proceso que demanda mucha energía al cuerpo. Masticar de una forma adecuada permite al sistema digestivo trabajar de una manera más eficiente y rápida, lo que facilita al organismo sentirse bien y prevenir problemas de salud.

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