Nuestra salud depende de la microbiota

La microbiota es considerada hoy día por muchos profesionales como un órgano más, con funciones específicas propias que el cuerpo humano no puede realizar.

Nuestra salud depende de la microbiota
Lía Lozano
Técnico superior en dietética con enfoque integrativo, esteticista, masajista y terapeuta floral.

La microbiota forma parte de nosotros

La microbiota es la comunidad de organismos vivos que tenemos en nuestro cuerpo.

Se compone básicamente de bacterias (las más abundantes), hongos y levaduras, arqueas, virus y protozoos, en una cantidad determinada que conviven en armonía y de forma simbiótica, dentro de un organismo saludable.

Tenemos diez veces más células microbianas que células humanas, elementos vivos con un metabolismo propio (excepto virus), por lo que parece lógico pensar ejercen un papel muy importante sobre la salud y la enfermedad.

La microbiota es lo que muchos denominan flora microbiana, pues los primeros investigadores de microbios eran botánicos y pensaban que las bacterias pertenecían al reino de las plantas.

Está repartida por casi todo el cuerpo

Estos microorganismos colonizan la superficie de piel, mucosas respiratoria, digestiva y urogenital, pero la inmensa mayoría se encuentran en el intestino, concretamente en el colon.

La diversidad en la microbiota de un organismo sano puede ser inmensa, aproximadamente más de 10.000 especies de bacterias diferentes.

Esta diversidad varía según la zona de nuestro cuerpo y cambia a lo largo de nuestras vidas.

 La adquirimos desde el momento en que nacemos

Cuando nacemos somos colonizados por microbiota de nuestra madre a través del canal del parto y seguidamente mediante la lactancia. Es la primera defensa inmune que podemos obtener al comienzo de la vida.

Conforme vamos creciendo nos exponemos a diferentes microbios presentes en el ambiente, personas con las que tenemos contacto, animales, etc.

Una vez somos adultos la microbiota tiende a ser más diversa, más estable y más difícil de modificar. Una microbiota más diversa se relaciona con mejor salud.

Pasados los 65 años, nuestra microbiota suele disminuir en número de especies y la salud se va deteriorando.

La microbiota debe estar en equilibrio

Hay factores que afectan a la microbiota, como el estrés, nuestras emociones, hábitos alimentarios y consumo de antibióticos.

En un individuo sano, la microbiota presenta armonía y ejerce sus funciones correctamente, a éste estado se le llama eubiosis.

Cuando se rompe éste orden por falta de variedad de microorganismos, exceso o calidad (falta de microorganismos beneficiosos), se produce una disbiosis.

La disbiosis es muy común en nuestra población y está relacionada con diversas enfermedades como alergias, diabetes, obesidad, enfermedades autoinmunes, alzhéimer, párkinson, autismo, incluso cáncer.

Funciones que ejerce la microbiota

La microbiota realiza funciones esenciales en nuestro cuerpo y su influencia se extiende más allá del sistema gastrointestinal, guardando una estrecha relación con el sistema inmunitario y el sistema nervioso.

  • Ejerce de barrera protectora frente a patógenos compitiendo con ellos por el nicho, por nutrientes, cambiando los niveles de acidez (pH más bajo en el medio), generando compuestos antibióticos y estimulando la producción de mucosidad para proteger a las células intestinales.
  • La microbiota fermenta la fibra dietética transformándola principalmente en azúcares simples y ácidos grasos de cadena corta (AGCC) como acetato, butirato y propionato. Con ello, se consigue un mayor aprovechamiento de la energía procedente de los alimentos para las células.
  • La microbiota es capaz de sintetizar vitaminas esenciales como la vitamina K, B12, biotina, niacina, piridoxina, ácido fólico, tiamina y neurotransmisores. Además, aumenta la biodisponibilidad; absorción en el tracto gastrointestinal de iones como el Ca, Mg, y Fe.
  • Activa distintos compuestos bioactivos como los fitoestrógenos y participa en la síntesis de aminoácidos como lisina y treonina.
  • Participa en la recirculación y el metabolismo de los ácidos biliares.
  • Transforma carcinógenos potenciales como las aminas heterocíclicas.
  • Modula el sistema inmunitario, la interacción de los enterocitos del intestino con los antígenos bacterianos provoca una respuesta inmune contra antígenos considerados no patógenos. Ello desencadena un estado de inmunotolerancia que permite la exposición continua a dichos microorganismos.

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