Qué es la alimentación consciente

¿Si te preguntan cómo comes, qué dirías? ¿Recuerdas exactamente qué alimentos has ingerido hoy? Practicar la alimentación consciente tiene muchos beneficios, ¿los quieres conocer?

Qué es la alimentación consciente

¿A qué se le llama “alimentación consciente”?

También llamada “mindful eating” o “mindfoodness”, son términos empleados para definir al acto de comer presentes, con consciencia, en el “aquí y ahora”. Como dice el gran maestro espiritual Eckhart Tolle: “el Ser Ahora, el estar presente, es la puerta de acceso a una elevada sensación de paz”.

¿Cómo llevamos esa paz mientras comemos?

¿Cómo surge el “mindful eating”?

Mindful eating llega de la mano del mindfulness, que significa: atención plena o prestar atención al aquí y ahora. Surge como antídoto a la vorágine social y estilo de vida en los que actualmente estamos inmersos las sociedades modernas.

La Dra. Jean Kristeller y el Dr. Jon Kabat-Zinn, pioneros en estas disciplinas, fundaron en los años 90 el Center for Mindful Eating (EEUU), y desarrollaron entre los estudiantes de las Universidades donde daban clases, el programa “MB-EAT” (Entrenamiento de Comer Consciente Basado en Mindfulness). Iba dirigido a estudiantes con problemas de obesidad y de alimentación, que comían de forma compulsiva y desestructurada, siendo esclavos de la comida, de sus atracones y de sus kilos de más.

Uno de los ejercicios, tan sencillo como efectivo, era el de comer una pasa de forma tan lenta y consciente que se podían pasar varios minutos masticándola, sintiendo su aroma, su sabor, su textura antes de tragar ese bocado. Y todos coincidían no sólo en lo placentera que había sido la experiencia, sino en lo reconfortante y saciante de aquél momento. Si comemos atentos, además de notar sensorialmente todo lo que nos aporta ese alimento, sabremos reconocer cuándo realmente nuestro cuerpo nos dice “ya estoy lleno/a”. Y por ello, dejaremos de ingerir esas calorías de más.

Cómo como?

Practicar una alimentación consciente no va de contar calorías ni hacer “la dieta de…” De hecho, va de todo lo contrario. Hoy en día la palabra “dieta” no sólo está mal utilizada, sino que las connotaciones que evocan son de: restricción, limitación, prohibición, castigo, premio… ¿crees que son palabras que invitan a una relajación y a una relación amorosa para con la comida?

Muchas veces nos desconectamos por completo de las sensaciones que nos muestra nuestro organismo. Comemos de pie, delante de la tele, hablando con el compañero de trabajo, leyendo o enviando ese informe al jefe, que lo espera con prisa… Es en ese momento en que alguien llega y te pregunta “¿y qué has comido hoy?”… y aunque hayan pasado 5 minutos solamente, te quedas en blanco pensándolo. ¡No te acuerdas de lo que acabas de comer!… ¿Qué había en tu plato? ¿Cómo estaba cocinado? ¿Había varios colores o era monocromático? ¿Qué textura tenía? ¿Recuerdas algún olor en particular? ¡NADA! No te acuerdas de nada, o casi nada. Imagínate qué mensaje le estamos dando a nuestro cuerpo. Una actividad que hacemos de media entre 3/5 veces al día, durante meses y años, de por vida, y no sabemos ni cómo. ¿Lo has pensado alguna vez?

Suzanne Powell, gran referente en este ámbito de filosofía de vida Zen y alimentación consciente, lo divulga mucho en sus libros y conferencias.

¿Quieres saber qué beneficios tiene la alimentación consciente?

Algunos ya te los hemos mencionado anteriormente, pero vamos a recopilarlos con un poco más de detalle:

  • Mejora la digestión
    Recordemos que la digestión empieza en la boca, cuando ensalivamos los alimentos. Y ésta tiene muchas funciones, una de ellas es ayudar a formar el bolo alimenticio para que nuestro estómago reciba los alimentos pre-digeridos para que le sea más fácil trabajarlos luego. Imagínate qué ocurre cuando comemos prácticamente sin masticar…
  • Nos relaja
    Practicar la alimentación consciente nos ayuda a estar en presencia en ese momento, saboreando, oliendo, masticando y notando todas las sensaciones que nos ofrece ese plato o alimento. Si hacemos más cosas mientras comemos, los sabores disminuyen. Y esto se debe a que la mente tiene dos funciones: pensar y ser consciente. Cuando se activa la función pensante, la consciente se apaga.
  • Nos ayuda a bajar de peso
    No se trata de comer menos para perder unos kilos, sino de aprender a comer tomando consciencia de qué estás comiendo. Sintiendo qué necesita nuestro cuerpo en todo momento. Como decíamos, si estamos en presencia, notaremos cuándo estamos saciados y no seguiremos comiendo por comer.
  • Seremos más agradecidos y reflexivos
    En el momento en que activamos nuestra parte consciente en el acto de comer, no sólo vemos un plato delante. Ante ese plato hay unos alimentos que fueron cultivados y recolectados por unas personas que trabajaron la tierra para que podamos disponerlos, una Madre Tierra que ha contribuido a que esos alimentos crecieran y fueran óptimos para nutrirnos, unos establecimientos donde podemos ir a comprarlos, unas personas que han hecho lo posible para que esos alimentos llegaran de la tierra a nuestra mesa, etc…
  • Escogeremos mejor lo que comemos
    Esto es muy importante, porque precisamente uno de los grandes problemas de las personas que tienen una relación disfuncional con la alimentación es porque sus rutinas y hábitos alimentarios no están estructurados ni equilibrados. Mediante la alimentación consciente ya hemos visto cómo nos permite aprender a escuchar lo que nuestro cuerpo demanda, cómo son nuestras digestiones, qué nos sienta bien, qué no, a qué horas podemos sentir más o menos hambre, etc.

¿Cómo podemos empezar a practicar la alimentación consciente?

Ya hemos ido viendo algunas pequeñas grandes cosas que podemos hacer al respecto, pero vamos a ordenarlas mejor:

  • Cuida el entorno y ambiente mientras comes
    Es importante estar en un lugar relajado, sin distracciones, apacible… Lo que te rodee te ha de invitar a comer disfrutando de ello. ¿Verdad que no te comerías igual de a gusto una comida servida por unos camareros enfadados y que casi te lanzan el plato en la mesa?. ¿Cómo te sentaría esa comida después? Pues aplícatelo siempre.
    Cuida también cómo son tus platos, cubiertos, vasos, de qué materiales están hechos, sus colores, formas… Todo lo que nos produzca una sensación o emoción, cuenta.
  • Mastica bien los alimentos
    Ya hemos comentado que masticar no sólo sirve para desmenuzar alimentos, sino que ensalivarlos bien es muy importante pata ayudarnos a digerir mejor.
  • Acalla tu mente comiendo
    No sólo hemos de evitar las distracciones externas. ¿Qué ocurre con las nuestras internas? No sirve de mucho estar comiendo en un entorno plácido si no somos capaces de frenar nuestra mente con pensamientos ajenos al propio acto de comer en ese momento.
  • Disfruta del acto de comer
    Ya vimos que de media comemos entre 3/5 veces diarias, y así, durante toda nuestra vida. Es un acto importante para nosotros. Por lo tanto, prestémosle la atención que merece. Antes de llevarte ese alimento a la boca, míralo, huélelo, observa su textura, y una vez en tu boca, investiga qué sensaciones te produce. Recuerda que ese alimento será lo que nutra cada una de tus células y lo que aporte la energía necesaria a tu cuerpo.
  • La alimentación consciente no empieza en el plato
    A veces creemos que el mindful eating es pensar que empieza cuando nos sentamos a comer con el plato delante. Error. Practicar la alimentación consciente empieza adoptándola como nuestro estilo de vida. Desde el momento en que decidimos hacer la lista de la compra, hasta el ir al mercado a comprar y elegir lo que vamos a poner en la cesta, el cocinar los alimentos con amor y presencia, llevarlos al plato…

Lo más importante de comer con atención plena es la capacidad que nos confiere en ser más responsables y amorosos con nosotros mismos, en darnos cuenta de ello y el poder saber elegir lo que nuestro cuerpo requiere, independientemente de modas o tendencias. Y eso, nos hace más libres como seres humanos.



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La alimentación consciente
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Montse Canyete
Soy Técnico Superior en Comunicación y Marketing. Técnico Superior en Dietética. También, formación en Psiconutrición, Cocina Energética en la Escuela de Montse Bradford, Máster en Programación Neurolingüística y Máster en Desarrollo Personal y Liderazgo.


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