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Juego infantil y desarrollo de la inteligencia

Juego infantil y desarrollo de la inteligencia

Definiendo el juego infantil

El juego infantil siempre debe hacer referencia a las relaciones entre infancia, diversión y educación. El juego es muy necesario en el proceso de desarrollo del niño/a siempre y cuando sea el protagonista.

El juego es una actividad muy importante para los seres humanos, puesto que ayuda a la  socialización, además es una útil herramienta para adquirir y perfeccionar capacidades motoras, afectivas y de desarrollo de la inteligencia.

Características principales del juego

Estas son algunas de las características que no deben faltar en el juego infantil:

Evolución del juego según la edad

El juego de los peques va evolucionando al mismo tiempo que van creciendo:

El papel de los adultos en la estimulación del juego

En el juego infantil todos tienen un papel: el niño/a es protagonista, y el adulto, es el facilitador de esta situación lúdica.

Juego infantil y desarrollo de la inteligencia

Desde los dos años, los niños/as empiezan a emplear símbolos, repiten acciones que ven a los adultos, o imitan el funcionamiento de determinados aparatos. La función simbólica lleva a la representación común del juego y a otras actividades como el lenguaje humano.

Hoy en día se sabe de la importancia del juego infantil para conseguir los niveles intelectuales adecuados de cada etapa evolutiva.  En niños que carecen de función simbólica (autistas, afasia, deficiencias mentales…), se demuestra la importancia que tiene el juego en su maduración personal.

Está más que demostrado la relación entre el juego infantil y el desarrollo de la inteligencia por lo que dejar que se expresen jugando es muy importante para que puedan adquirir todas las destrezas necesarias en la vida.

Alimentando la imaginación

El juego despierta la imaginación de los niños/as, y la imaginación estimula y hace más creativo el juego. La creatividad del niño/a pequeño surge a través de su imaginación y fantasía, que se refleja claramente en sus juegos. A medida que el niño/a crece esta imaginación da lugar a la creación de imágenes que se transformarán en el pensamiento creativo.

Según el filósofo y pedagogo Rudolf Steiner, entre los 2 y los tres años cuando el cuerpo del niño/a se ha desarrollado, las fuerzas vitales que contribuyen al crecimiento del cuerpo físico, se vuelcan en la imaginación y los juegos creativos.

La imaginación y la memoria se desarrollan al mismo tiempo. A partir del tercer año, el niño/a empieza a tener conciencia del “yo” y, aparece la memoria y las ideas. Es importante que el niño permanezca el mayor tiempo posible en este estado soñador de la imaginación en la que transcurren los primeros años de la infancia. La imaginación y la creatividad, ayudarán posteriormente al niño/a a desarrollar la intelectualidad necesaria para defenderse en la sociedad actual.