¿Qué es la intolerancia a la lactosa?

Si te interesa saber que es la intolerancia a la lactosa y cuales son sus síntomas no dejes de leer esta artículo pues ofrece una interesante información.

¿Qué es la intolerancia a la lactosa?

¿Qué es la intolerancia a la lactosa?

La intolerancia a la lactosa es un fenómeno más habitual de lo que parece. Con una breve explicación, el lector entenderá por qué se produce.

La lactosa es un nutriente (en este caso, un tipo de azúcar) que encontramos en todas las leches de los animales mamíferos. Para que el cuerpo humano pueda digerir correctamente la lactosa necesita de una enzima digestiva específica producida en el intestino delgado: la lactasa.

Es importante saber que, con la edad, va disminuyendo la producción de lactasa. De hecho, hay niños que, desde muy pequeños, ya tienen un déficit de producción de lactasa y, a partir de los 3 años, la producción de esta enzima va cada vez a menos. Esta evidencia natural es el principal argumento para afirmar que la leche no es un alimento adecuado para los humanos a partir de cierta edad.

Síntomas de la intolerancia a la lactosa

Una persona que padece intolerancia a la lactosa puede experimentar diversos problemas intestinales (digestiones lentas y pesadas), meteorismo (gases), nauseas, vómitos y diarreas, por citar algunos ejemplos de síntomas de la intolerancia a la lactosa que fácilmente se pueden relacionar con una alergia alimenticia, sobre todo en el caso de los niños.

El aparato digestivo reacciona porque considera la lactosa como un cuerpo extraño: el organismo conserva la memoria de la especie humana, sabe que no es natural tomar leche a partir de cierta edad y reacciona, ante este hecho, de diferentes maneras.

Ahora bien, en el adulto hay síntomas más difíciles de relacionar con la intolerancia a la lactosa: dermatitis alérgicas, sensación de cansancio, dolores, problemas en las articulaciones (artritis, artrosis…) e incluso migrañas, etc.

Lo que sucede a menudo es que estas patologías se hacen crónicas y el paciente inicia su particular via crucis de terapeuta en terapeuta buscando una cura.

Se convierten en cuestiones de salud que no se llegan a resolver porque no se detecta que la solución se encuentra en una alimentación adecuada. Es importante poner el acento en el hecho de que un buen estado del aparato digestivo tiene que ver mucho con nuestra salud global.

A quién afecta más la intolerancia a la lactosa

La intolerancia a la lactosa afecta más en unos países que en otros. Por ejemplo, es más normal en los países de África que en los países del norte de Europa. Este fenómeno puede explicarse porque en ciertos países consumen menos leche y, en consecuencia, su organismo produce menos lactasa.

Diferencias entre alergia a la leche e intolerancia

  • La intolerancia a la leche: implica que una persona padece una serie de síntomas cuando toma cualquier producto lácteo o que lo contenga en su composición. Así encontraremos personas que lo manifestarán con diarrea, con estreñimiento, empeoramiento del asma, rinitis o de los problemas de piel (psoriasis, eccemas, etc.), hinchazón abdominal, erupción cutanea o una sensación de pesadez digestiva.
    A veces los síntomas tardan horas en aparecer o sólo aparecen cuando se toma ese alimento varias veces o días seguidos. La gente con intolerancia a la leche cuando deja de tomar este tipo de alimento (tampoco hay que tomar ningún lácteo como el yogur, queso, kéfir, natillas, etc.) mejora rápidamente de los síntomas y en uno o varios días vuelve a estar bien.
  • La alergia a la leche: es diferente, de entrada diremos que hay personas que sólo lo son a alguno de sus nutrientes (la mayoría lo son a la lactosa) En las alergias alimentarias, en concreto la alergia a la leche, el sistema inmunológico es el que responde de una manera inmediata a esta sustancia o alergeno (que interpreta como un enemigo) liberando histamina y otras sustancias en un intento de eliminarlo o combatirlo de un modo inmediato y radical.
    Hay personas que sólo necesitan tocar ese alimento o incluso olerlo para entrar en estado de crisis. Los síntomas dependerán del grado de alergia que se tenga a ese alimento así como de la cantidad ingerida o según la intensidad y duración del contacto. Los síntomas de alergia a la leche podrán ser desde picor, tos, ligera sensación de ahogo a síntomas graves en los que la persona entra en estado de shock anafiláctico pudiendo llegar a morir por asfixia (se cierra la garganta impidiendo la respiración)

Reeducar a la persona en su alimentación

La intolerancia a la lactosa no es una enfermedad. Es una reacción lógica del organismo cuando intentamos meter en el cuerpo un alimento que no le toca.

Las molestias se agravan con el tiempo hasta poder llegar a provocar problemas graves de salud. La mejor solución es reeducar a la persona en su alimentación. Sólo hace falta mirar a la naturaleza para entender que es necesario eliminar la leche y los lácteos de nuestra dieta. A lo sumo, podríamos permitirnos el kéfir y algún yogur.

Una buena alternativa a la leche de origen animal es la leche de avena. También se ha hecho una gran publicidad de la leche de soja, aunque es un alimento que también provoca intolerancia a muchas personas. Lo que debemos hacer es mirar qué nos aporta la leche y encontrar alimentos que pueden suplir sus aportes.

Podemos encontrar proteínas en las legumbres y en las semillas y frutas oleaginosas, hidratos de carbono en los cereales, y calcio y magnesio en las algas, semillas oleaginosas, las verduras de hoja verde…

Alimentos ricos en calcio

En caso de intolerancia a la lactosa o alergia a la leche y lácteos en general conviene tener en cuenta los siguientes para conseguir un buen aporte de calcio:

  • Algas marinas como la Wakame, la Cochayuyo, la Hiziki o la Arame.
  • Fruta seca como los higos secos, las uvas pasas o los dátiles.
  • Frutos secos y semillas como el sésamo o ajonjolí, semilla de amapola, nueces, semillas de girasol, almendras, avellanas y pistachos.
  • Germinados o brotes de alfalfa, trigo o cebada.
  • Legumbres y cereales integrales.
  • Verduras como el brócoli, las hojas de las zanahorias y remolachas, perejil, espinacas, col rizada, puerro, etc.

Los “enemigos” del calcio

Además de buscar o tener en cuenta los alimentos ricos en calcio y, en general, con un efecto remineralizante se recomienda a las personas con intolerancia a la lactosa o con alergia a la leche y que quieran conseguir un buen aporte de calcio que eviten abusar del azúcar refinado, del alcohol, de la sal, de las proteínas animales y en general de los alimentos refinados ya que tienden a acidificar nuestro Ph lo que favorece la desmineralización. En cambio una dieta rica en verduras y frutas siempre ayuda a alcalinizarnos.

Lactancia materna

Decía líneas más arriba que observando la naturaleza nos daremos cuenta que otros mamíferos sólo toman leche hasta cierta edad y quisiera enlazar esta idea con la importancia de la lactancia materna.

Un niño podría estar amamantado hasta los 2 ó 3 años con toda naturalidad, siempre que, a partir de un cierto momento, se vayan introduciendo los otros alimentos en su dieta.

La leche materna es lo mejor que existe para el ser humano, puesto que es un alimento específico que la madre produce para el niño. En la lactancia, la mujer también alimenta emocionalmente a la criatura, que está en contacto con ella mediante la piel y la boca.

Esta alimentación emocional hará que sea mucho más difícil que el niño, de mayor, padezca adicciones (tabaco, alcohol y drogas), tenga problemas de apegos patológicos o sufra desórdenes relacionados con su sexualidad. Y una tercera razón para defender la lactancia materna es el calostro, ya que no hay ninguna sustancia que desarrolle tanto el sistema inmunitario del bebé.



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Intolerancia a la lactosa
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Raul Arqueros
Soy profesor de música, compositor, musicoterapeuta y naturópata. Soy profesor de Naturopatía y Musicoterapia en FAC Centro Terapéutico Alternativo de Cataluña.


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