Funciones de la vitamina K o Fitomenadiona

Además su participación en la coagulación sanguínea es interesante conocer otros beneficios y funciones de la vitamina K. Este artículo nos las da a conocer.

Funciones de la vitamina K o Fitomenadiona
Nuria Parra
Técnica Superior en Dietética. Me apasiona la fisiología humana; conocer cómo funciona nuestro organismo y por este motivo quiero dedicarme a la nutrición clínica.

La Vitamina k

La vitamina k también denominada Fitomenadiona se clasifica en tres tipos según su origen:

  • Vitamina k1 (filoquinona): se encuentra en alimentos de origen vegetal.
  • Vitamina k2 (menaquinona): de origen microbiano.
  • Vitamina k3 (menadiona): de origen sintético.

Nuestras bacterias intestinales pueden sintetizar vitamina k, concretamente la vitamina k2,  aunque puede no ser suficiente y debemos procurar su aporte a través de la dieta, sobretodo en los casos en los que nuestra microbiota intestinal no se encuentra en buen estado o es deficiente, como podría ocurrir tras el uso prolongado de antibióticos o determinados fármacos.

Funciones de la vitamina k

Entre las funciones de la vitamina k encontramos las siguientes:

  • Coagulación de la sangre: a la vitamina k también se le denomina vitamina de la coagulación o antihemorrágica, puesto que permite la síntesis hepática de varios factores imprescindibles para que ocurra el proceso de coagulación.
  • Procesos de calcificación ósea (k2): permite la maduración de la proteina osteocalcina, la cual permite la unión del calcio a la matriz ósea.
  • Metabolismo del calcio: impide que se deposite el calcio en tejidos blandos como arterias y evita la eliminación de este por el riñón.

Carencias, déficit y exceso de vitamina k

Vistas las funciones de la vitamina K veamos qué problemas puede causar su carencia, déficit o exceso.

La insuficiencia leve de vitamina k no produce signos, mientras que las carencias importantes pueden producir hemorragias debido a que al no haber suficiente vitamina k, se producen fallos en los mecanismos de coagulación, lo que puede ocasionar dichas hemorragias.

Otra consecuencia del déficit de vitamina k, es la aparición de osteomalacia, que consiste en un déficit en la calcificación de la matriz ósea, lo que puede provocar dolores óseos, deformaciones en los huesos y mayor riesgo de roturas.

Pero no sólo puede tener consecuencias el déficit de la vitamina k, sino también un exceso de esta.

La vitamina k no se almacena en cantidades importantes, sólo una pequeña parte en el hígado y aunque no se ha descrito toxicidad a las formas naturales de la misma, si se ha observado cierta toxicidad a la menadiona (vitamina k3) en dosis elevadas superiores a las recomendadas, en las que puede aparecer anemia hemolítica por antagonismo con la vitamina E, es decir, el exceso en dosis elevadas de vitamina k puede interactuar con la vitamina E y provocar trastornos relacionados con una disminución de la masa de glóbulos rojos en sangre.

¿Dónde encontramos la vitamina k?

Las fuentes alimentarias de las que podemos obtener la vitamina k son las siguientes:

  • Vitamina k1: la encontramos en hortalizas y verduras como el perejil, col rizada, nabo, espinaca, remolacha, endivia, cebolla, brócoli, lechuga, en ciertas frutas como el kiwi, moras, uva, algunas hierbas aromáticas como por ejemplo la alfalfa germinada.
  • Vitamina k2: Natto (soja fermentada), chucrut (col fermentada), quesos fermentados (y no pasteurizados). Aunque la vitamina k2 es sintetizada también por nuestras bacterias intestinales, necesitamos el aporte de la misma a través de los alimentos para llegar a cubrir nuestras necesidades.
  • Vitamina k3: en caso de personas con déficit importante de esta vitamina, debido a patologías, desequilibrio en su microbiota intestinal, etc, se valorará la opción de suplementar la vitamina k para que estas personas puedan llegar a sus requerimientos y no vean mermada su salud.

Relación entre vitamina k, flora bacteriana y coagulación

Como hemos comentado anteriormente, una de las funciones más importantes de la vitamina k es que interviene de forma muy esencial en la coagulación de la sangre y entender la relación que existe entre nuestra flora bacteriana, la síntesis de vitamina k y el proceso de coagulación es esencial para actuar en consecuencia.

Para que se produzca el proceso de coagulación se necesitan cuatro componentes básicos denominados factores de coagulación que son: la protrombina, la trombina, el fibrinógeno y la fibrina.

Estos factores son proteínas esenciales en la coagulación y para que estos factores estén presentes en nuestro organismo es imprescindible la vitamina k.

El proceso de coagulación se produce de la siguiente forma:

  • En primer lugar los hepatocitos (células del hígado), necesitan sintetizar protrombina, pero para ello es necesario que la sangre contenga una cantidad adecuada de vitamina k, la cual obtenemos de la dieta y de nuestra propia flora bacteriana.
  • A partir de la protrombina se van generando los demás factores de la coagulación: trombina, fibrinógeno y fibrina.
  • Una vez tenemos todos los factores, la fibrina sufre un proceso denominado polimerización, que no es más que la unión de toda la fibrina sintetizada, la cual se une formando una especie de “red” que atrapa los eritrocitos (glóbulos rojos) impidiendo que estos salgan de los vasos sanguíneos y perdamos más sangre, ocurriendo así el fenómeno de la coagulación.

Por esto es esencial tener un sistema digestivo y una microbiota intestinal saludable para que la vitamina k pueda absorberse adecuadamente y pueda pasar de esa manera al torrente sanguíneo en la cantidad necesaria para permitir cuando sea necesario que se lleve a cabo eficazmente en proceso de coagulación, tan importante para el ser humano y demás funciones esenciales para el buen estado de nuestra salud.

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