Propiedades del polen

Propiedades del polen

Vamos a conocer los beneficios y propiedades del polen de abejas, uno de los alimentos más completos de la naturaleza por los muchos nutrientes que contiene.

Propiedades del polen
Anna Vilarrasa Nubiola
Técnico superior en dietética y nutrición. Trabajo en el Herbolari Bo de Bo del barrio del Farró de Barcelona y paso consulta como dietista.

¿Qué es el polen?

Cuando hablamos de polen nos referimos al  polen que las abejas recolectan  de las flores. Ellas mismas lo mezclan con el néctar de las plantas y forman los gránulos que conocemos.

La composición nutricional del polen varía un poco según la región de origen del mismo. Pero de forma general podemos decir que está compuesto básicamente por carbohidratos, un 25% de proteínas (aportando todos los aminoácidos esenciales) y ácidos grasos.

También es rico en vitaminas del grupo B,  C y  E y en minerales como el potasio, hierro, zinc o calcio. Así mismo cabe destacar que es una buena fuente de  betacarotenos, antioxidantes y enzimas digestivas.

Propiedades del polen

Todos estos nutrientes le dan al polen una posible actividad sobre el organismo. Aunque son necesarios más estudios para usarlo de modo terapéutico, podemos destacar las siguientes propiedades del polen:

Propiedades del polen antioxidantes:

El polen, igual que otros productos apícolas como el propóleos, la miel o la jalea real tienen un gran interés científico como una potente fuente de antioxidantes. Esto es así gracias a su gran riqueza en ácidos fenólicos y flavonoides pero también en vitaminas C y E.

Los antioxidantes ayudan al organismo a contrarrestar el efecto de los radicales libres. Y esto puede ser de gran importancia en la prevención de algunas enfermedades inflamatorias y degenerativas.

Energizante y reconstituyente:

Gracias a este gran contenido en nutrientes comentado anteriormente, también podemos hablar de las propiedades del polen como  suplemento energético  y regenerador celular y de tejidos.

Es por esto que puede beneficiar a un gran número de personas en las siguientes situaciones:

  • Estudiantes en época de exámenes, personas que requieran de un plus de rendimiento intelectual o que estén en una época de sobrecarga de trabajo.
  • Personas convalecientes ya que el polen ayudará no solo a reponer fuerzas sino también a reforzar el organismo frente a la enfermedad.
  • En casos de falta de tono vital, tristeza o astenia por cambio de estación o por problemas de estado de ánimo.
  • Personas que por causas puntuales estén descuidando su dieta, se encuentren sin apetito o estén haciendo un gasto de energía muy grande.  En estos casos el polen acabará de aportar los nutrientes que puedan faltar a causa de la menor ingesta.

Propiedades del polen relacionadas con el aparato digestivo:

El polen es un alimento muy adecuado para el aparato digestivo ya que por un lado aporta enzimas digestivas (lipasa, tripsina, pepsina) que favorecen el proceso de digestión en caso de digestiones lentas o problemas gástricos y por otro su riqueza en betacarotenos lo convierte en un protector de la mucosa gástrica e intestinal.

Betacarotenos para la piel y la vista:

Los betacarotenos son unos pigmentos que pertenecen al grupo de los carotenoides. Estos son los responsables del color amarillo o naranja de muchos vegetales. Además, cuando el cuerpo lo necesita, estos se transforman en vitamina A.

Una dieta rica en betacarotenos ayuda a proteger la piel de la acción de los radicales libres y protege delante de quemaduras solares. Y previene la aparición de arrugas y del  envejecimiento prematuro de la piel.

Nuestra vista también se ve beneficiada por la riqueza en este nutriente del polen. La degradación por oxidación es una de las causas de la ceguera en la vejez y de degradación macular. Por eso los betacarotenos y la vitamina A son excelentes para paliarlas.

Cómo consumir el polen

Nuestro consejo es comprar polen en tiendas de dietética especializadas. Lo más habitual y más recomendable es adquirirlo en forma de granulado, ya que es la presentación que ha sufrido menos manipulación.

Podemos tomar el polen directamente, masticándolo o dejándolo disolver en la boca. Si nos cuesta acostumbrarnos a su textura, lo disolvemos  fácilmente en un poco de agua o en un vaso de leche o bebida vegetal.

Aunque también podemos añadirlo como un ingrediente más de un smothie, un porridge de avena o un bol de fruta y yogur.

La dosis recomendada es de dos cucharadas de postre máximo al día, empezando con una durante unos días para testar nuestra tolerancia al mismo.

Contraindicaciones

Obviamente a pesar de las muchas propiedades del polen aquellas personas que tengan alergia al polen, a las picaduras de abeja o que sufran asma, deberían abstenerse de tomarlo.

Volvemos a recordar que las primeras veces es importante ingerir cantidades menores a las recomendadas para probar la tolerancia individual.

Y remarcar que aunque se trate de un producto alimentario, la ingesta de polen no debe sustituir nunca una alimentación suficiente y saludable.

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