Ventajas del colecho

Vamos a conocer las ventajas del colecho, práctica común en Oriente y en Occidente hasta finales del siglo XIX y que está siendo retomada ya que beneficia el psiquismo del bebé.

Ventajas del colecho
Candela Vizcaíno
Doctora en comunicación, poeta, escritora y mamá. Periodista y redactora en vida sana, lenguaje de los símbolos, literatura, arte, viajes y moda.

¿Qué es el colecho? Un poco de historia

Sencillamente se trata de dormir, al menos, en la misma habitación que los bebés o niños muy pequeños. Se puede hacer en la misma cama, con una cuna adosada o bien muy cerquita.

En esencia, consiste en recuperar las normas naturales de crianza del ser humano antes de que llegara la civilización esquizoide de los países industrializados.

Durante siglos, las madres y los hijos dormían juntos compartiendo el mismo lecho. Los bebés se sentían protegidos, recibían calor y leche materna y se fortalecían los lazos afectivos. Si el bebé presentaba algún malestar, los padres estaban cerca para calmarle.

Además, el contacto físico con la madre estimula hormonalmente la producción de leche, favoreciendo por tanto la lactancia materna. Recientes estudios han demostrado, que los niños que comparten sueño con sus padres, amamantan casi el doble y más veces comparado a los que duermen solos.
El colecho, aún muy presente en países orientales como Japón, era frecuente y normalizado hasta finales del siglo XIX, cuando las familias comenzaron a disfrutar de viviendas más grandes.

Eso sí, en el área mediterránea, aunque se dispusiera de metros cuadrados libres, hasta hace pocas décadas, los pequeños hacían el colecho con su familia. Así estaban más protegidos por la noche y más cercanos a los papás por si se producía cualquier accidente.

En los últimos años la práctica ha comenzado a ser, no solo desterrada, sino también vilipendiada por nuevas teorías expuestas en best-sellers seguidos a pies juntillas como si fueran la Biblia. Son teorías de moda sin ningún fundamento científico o antropológico alguno que solo consiguen disgustar (y mucho) al pequeño. Lo dejamos para el final.

Dormir con los niños ¿es malo?

Son los padres los que determinan de acuerdo a sus patrones culturales, el dónde y cuando y, los ritmos de sueño de sus infantes. Y es de acuerdo a estas diferencias culturales, que existen opiniones tan dispares a la hora de tratar el sueño infantil.

Los padres norteamericanos consideran que los bebés deben dormir solos, para fomentar su independencia y autosuficiencia. Compartir cama con los hijos les parece extraño y moralmente incorrecto. Así, el sueño infantil adquiere un tono moral con una base cultural evidente.

En los países occidentales y sobre todo en Estados Unidos, dónde se da mucha importancia a la independencia y la autoestima, es dónde más bebés duermen solos en una habitación diferente. Además de este cometido social, subyace un objetivo fundamental: la forma de enseñar a los niños a descubrir el mundo desde el primer día, determinará en gran medida su comportamiento como adultos.

Ventajas del colecho

Según un estudio publicado en 1997 en la prestigiosa revista Pediatrics y publicado por un antropólogo, James Mackenna, tras un sesudo estudio comparativo, el colecho tiene tales ventajas que se hace difícil entender las razones de su destierro de la crianza de nuestros pequeños.

Estas son algunas de las muchas ventajas del colecho:

  • Los bebés recién nacidos tienen una fase de pequeñas apneas durante la fase REM del sueño. Aunque no se conocen las razones físicas (seguramente por adaptación durante millones de año), al practicar el colecho con su madre (especialmente) el pequeño se va adaptando a la respiración del adulto. El resultado es un sueño más profundo y reparador.
  • Ni que decir tiene que se facilita la lactancia materna y prolongada propiciando el descanso de la madre que no tiene que levantarse de la cama, esta es una de las grandes ventajas del colecho.
  • El pequeño se siente más protegido y seguro.
  • En sitios fríos consigue mantenerse en calor evitando resfriados.
  • También avisa a los padres si hay fiebre o cualquier contigencia.
  • Hay estudios concluyentes que lo relacionan con una baja incidencia de muerte súbita.
  • Propicia el buen humor, la felicidad y la crianza de los bebés que se siente seguros y protegidos son otras de las ventajas del colecho.
  • También hay estudios que relacionan el colecho con una menor incidencia de enfermedades víricas.

Inconvenientes o cuando no se debe practicar el colecho

Conocidas las ventajas del colecho también es conveniente saber cuando esta prácitca está desaconsejada. Hay unanimidad entre los profesionales que aconsejan no llevar a cabo esta práctica familiar si:

  • Hay obesidad mórbida en algunos progenitores por el riesgo de aplastamiento.
  • Si hay drogas de por medio. En este caso, los papás deberían buscar ayuda para educar y criar a los pequeños en otro ambiente, ya que el colecho sería lo de menos en estas circunstancias.
  • Si la madre es fumadora o ha fumado en el embarazo. Tampoco se debe tener a los niños pequeños en habitaciones con presencia de tabaco.
  • Ni que decir tiene que los animales domésticos deben estar en otra parte de la casa, aunque de día compartan espacio con los pequeños.
  • Tampoco debe practicarse el colecho en condices de hacinamiento, camas pequeñas o con malas condiciones higiénicas. La verdad es que no debería criarse ningún niño con estos parámetros y hay que hacer todo lo posible por mejorar su espacio vital.
  • Tampoco es aconsejable si alguno de los padres tiene alguna enfermedad mental que pueda generar en convulsiones o movimientos incontrolados durante la noche.
  • Esto es, simplemente, hay que aplicar el sentido común para realizar la práctica.
  • También hay que consensuar el colecho entre los padres, ya que puede resentirse la vida de pareja.

En los últimos años hay diversas corrientes que pretenden que eduquemos a nuestros hijos como guerreros y, entre otras cosas, reniegan del colecho (y, si me apuras, de cualquier forma de cariño a la hora de dormir) por considerar que puede generar un apego enfermizo.

Y, por supuesto, sin ningún estudio que lo avale. Y todo ello cuando ya se sabe que los niños que se crían en ambientes de amor, protección y cariño se hacen adultos fuertes sin ningún tipo de problemas psicológicos.

Sueño infantil y cultura

En aquellas culturas donde los padres tienen como prioridad integrar al nuevo hijo en la familia y en la sociedad, los bebés se mantienen siempre cerca, incluso de noche. Para los japoneses por ejemplo, el concepto de familia incluye compartir la noche. A diferencia de la familia americana nuclear, que el papel principal lo tiene la pareja, el modelo de familia japonesa gira en torno a la madre y los hijos y, el padre se mantiene aparte.

Los niños japoneses se acuestan en futones en la habitación de sus padres, que prefieren no dormir solos. Los japoneses ven al niño como un individuo aparte, que tiene que ser atraído hacia una relación interdependiente, sobre todo con la madre.

Por último, mencionar a las madres holandesas que han establecido un modelo respecto al sueño infantil diferente. Piensan que es necesario regular todos los aspectos de la vida del bebé y, el sueño es uno de ellos. Le dan una gran importancia a la rutina y, a diferencia de los padres norteamericanos que se esfuerzan por encontrar soluciones inmediatas para que sus hijos duerman toda la noche, a los niños holandeses los acuestan temprano y siempre a la misma hora. Si se despiertan, tienen que entretenerse solos hasta la hora de levantarse. Las madres holandesas mantienen este plan estricto, haciendo todos los días lo mismo, ofreciendo a sus hijos un ambiente estable que les proporciona confianza y seguridad.

Una reflexión sobre la crianza de los hijos en el siglo XXI muy personal

Y que me puede quitar el editor, si lo cree conveniente, puesto que es una opinión. De mamá sí, pero sesgada como otras opiniones. Y al hilo de esta práctica voy a renegar de la práctica contraria muy de moda entre la población occidental culta del siglo XXI.

No voy a nombrar el libro porque no quiero dar publicidad, pero puedes preguntarme por el título. Esta práctica tan extendida, y en el lado opuesto al colecho, consiste en dejar al pequeño en una habitación a solas y tiene que dormirse sí o sí. El niño, cuando se ve sin su madre, llora y a rabiar. ¡Mucho! Y la mamá tiene que abandonar la habitación para que sepa que tiene que dormirse solo. Vamos… una barbaridad tan absoluta que ya veremos los resultados terribles en unas cuantas décadas.

Desde los estudios psicológicos inaugurados por Freud ya se sabe que un adulto sano solo es posible si ha habido un niño feliz antes.

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