Beneficios de los probióticos, flora intestinal amiga

En este artículo hablaremos sobre los beneficios de los probióticos, conocidos como flora intestinal, y como mantener un buen nivel de estos “aliados”.

Beneficios de los probióticos, flora intestinal amiga

¿Que son los probioticos?

Los probióticos son microorganismos vivos, como levaduras y bacterias no patógenas, utilizados en forma de suplemento alimenticio o que se encuentran en algunos alimentos, y que tras ser ingeridos en cantidades suficientes, mejoran el equilibrio microbiano intestinal provocando efectos beneficiosos sobre la salud de quienes los ingieren.

El gran efecto que tienen en nosotros es gracias al estrecho vínculo que tienen con nuestra microbiota, sobre la cual actúan directamente, dando como resultado múltiples beneficios para nuestra salud.

Pero, ¿y qué es la microbiota?

La microbiota o flora intestinal es la población de microbios que habitan nuestro sistema digestivo. Contiene una gran cantidad de microorganismos de diferentes especies pudiendo llegar a pesar hasta los 2 kg.

El desarrollo de la microbiota intestinal se inicia cuando nacemos y a partir de entonces su composición dependerá de la alimentación de cada recién nacido. Una vez somos adultos la parte de la microbiota específica a cada persona estará determinada por nuestros hábitos y nuestro entorno, pudiendo aparecer desequilibrios en su composición.

Los factores más comunes por los cuales podemos perjudicar nuestra microbiota son la ingesta de antibióticos, el envejecimiento, la alimentación o el estrés, provocando esto problemas de salud como alteraciones funcionales del intestino, enfermedad inflamatoria intestinal, alergias, obesidad o diabetes.

Además la microbiota tiene las siguientes funciones:

  • Ayuda al cuerpo a digerir ciertos alimentos que el estómago y el intestino no son capaces de digerir, favoreciendo la digestión.
  • Mejora la producción de vitaminas como las del grupo B y la vitamina K.
  • Combate contra las agresiones de otros microorganismos, manteniendo la integridad de la mucosa intestinal, es decir, que desempeña un papel muy importante en el sistema inmune, actuando como barrera.

Por eso la importancia de tener una microbiota sana, ya que es responsable de gran parte del estado de nuestra salud. Y son los probióticos presentes en los alimentos fermentados quienes ayudan a la microbiota intestinal a mantenerse equilibrada, íntegra y diversa.

Beneficios de los probióticos:

A continuación detallo los beneficios de los probióticos con más evidencia científica hasta el momento:

  • Diarrea: la prevención y tratamiento de la diarrea secundaria a una alteración de la flora fecal provocada por antibióticos es uno de los beneficios más estudiados hasta el momento. Los mecanismos que explican la acción beneficiosa de los probióticos frente a los episodios diarreicos son:
    • La producción de unas sustancias perjudiciales para los microbios patógenos y la bajada del pH en el intestino estimulado por bacterias productoras de ácido láctico, los cuales favorecen el crecimiento de organismos más beneficiosos.
    • Otros probióticos aumentan la resistencia a la colonización, al competir con los microorganismos patógenos por los sitios de unión en el endotelio intestinal y por los nutrientes que requieren para sobrevivir y desarrollarse.
    • En las diarreas de origen viral, los probióticos limitan la superficie de mucosa en la que se desarrolla la infección. Para las de origen bacteriano los efectos parecen ser más limitados pero también se ha demostrado su efectividad.
  • Refuerzo del sistema inmunológico: el consumo de probióticos es muy beneficioso en nuestra salud ya que, como había comentado anteriormente, pueden alterar el balance de nuestra microbiota intestinal y esto influye directamente en la respuesta inmune del organismo. Esto ocurre debido a que los probióticos hacen aumentar la actividad fagocitaria de los leucocitos.
  • Alergias: los probioticos tienen efectos beneficiosos en la prevención de alergias alimentarias y dermatitis atópica ya que pueden regular las reacciones de hipersensibilidad al disminuir la inflamación y permeabilidad intestinal gracias a que promueven los mecanismos de barrera endógena e inducen a la tolerancia oral de muchos alimentos que provocan intolerancia.
  • Estreñimiento: muchos estudios demuestran que los probioticos pueden ayudar a disminuir el estreñimiento, aumentando tanto la frecuencia de deposiciones, a la vez que se disminuye el dolor abdominal y se mejora la consistencia de las heces.
  • Síndrome de intestino irritable: el consumo de probióticos tiene un potente efecto beneficioso frente a la sintomatología de esta enfermedad, como la frecuencia de defecación alterada, la consistencia de heces modificada, meteorismo e hinchazón, y en especial, frente al dolor abdominal.
  • Intolerancia a la lactosa: se ha llegado a la conclusión que el uso de probióticos degrada la lactosa gracias a las enzimas bacterianas de los probióticos y contribuyen a la digestión de esta en el intestino delgado, reduciendo de esta manera sus síntomas típicos; dolor abdominal, diarrea, náuseas, flatulencias y/o distensión abdominal.
  • Fibrosis quística: se ha demostrado que los probióticos se muestran altamente eficaces disminuyendo infecciones pulmonares graves, mejorando la respuesta inmune y disminuyen las translocaciones bacterianas (paso de las bacterias y sus productos a través de la mucosa gastrointestinal) así como la inflamación intestinal.
  • Sepsis: en una gran investigación se descubrió que con un probiótico que contenía la cepa de Lactobacillus plantarum, capaz de unirse a las células intestinales, se puede prevenir el desarrollo de esta enfermedad hasta en un 40%, evitando así la presencia de organismos patógenos o sus toxinas en la sangre y los tejidos.
  • Infección por Helicobacter pylori: Los probióticos se utilizan en la prevención y tratamiento contra la H. pylori, un tipo de bacteria que causa infecciones en el estómago. Son capaces de bloquear su adhesión a la mucosa gástrica e inhibir su crecimiento, aunque no las mata definitivamente.

Otros beneficios de los probióticos son:

  • Estimulación de las enzimas y los jugos gástricos para una correcta digestión.
  • Las bacterias que aportan los alimentos probióticos permanecen activas en el intestino delgado, facilitan la absorción de los nutrientes y potencian el sistema inmunitario gracias al refuerzo de nuestra microbiota intestinal.
  • Protección del sistema respiratorio.
  • Prevención de enfermedades de la piel, como los eccemas o psoriasis.

Su uso en muchas de estas enfermedades requerirá estudios más amplios para poder ser aceptados como tratamiento habitual. Actualmente también se sigue investigando su uso para ayudar en el tratamiento de enfermedades cardiovasculares, metabólicas e incluso cáncer.

Un poco de historia sobre los probioticos:

Desde hace siglos se conoce de la existencia de microorganismos que pueden ejercer un efecto beneficioso en nuestra salud cuando se hacía referencia en el Antiguo Testamento sobre el consumo de leche agria y el historiador romano Plinio recomendaba la administración de leches fermentadas para el tratamiento de gastroenteritis.

Pero no es hasta finales del siglo XIX que surgen los primeros estudios con evidencia científica, y que sirven para sentar las bases para que otros investigadores profundizasen en el estudio de los microorganismos a lo largo del siglo XX. Entre ellos destaca el estudio del científico ruso Elie Metchnikoff, que trabajaba en el instituto Pasteur de París, y donde habló sobre los efectos beneficiosos de determinadas bacterias intestinales que se consumían en forma de leches fermentadas, y textualmente refirió que “la ingestión de microorganismos específicos como Lactobacillus puede desplazar las toxinas producidas por los microorganismos de putrefacción en el tracto intestinal, promoviendo la salud y prolongando la vida”.

En 1930, Minoru Shirota aisló de heces humanas una cepa de Lactobacillus casei que posteriormente cultivó en un medio lácteo para dar origen a una bebida con probioticos.

En 1965, Lilly y Stilwell utilizaron por primera vez el término probiótico para describir aquellas sustancias secretadas por un microorganismo que estimulan el crecimiento de otro.

En 197, Parker utilizo el termino como hoy lo conocemos: organismos vivos que al ser ingeridos en cantidades adecuadas confieren un beneficio saludable en el huésped.

Desde los años 80, la investigación científica sobre las propiedades saludables del consumo de probióticos ha aumentado bastante lo cual ha promovido significativamente su uso, y afortunadamente a día de hoy podemos hablar de las múltiples propiedades que tienen. Aunque es un tema que todavía sigue estudiándose y quedan muchos aspectos por concretar, estoy seguro que se seguirán conociendo más beneficios y usos para este maravilloso tesoro de la naturaleza.



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Jaume Sorribas Rodenas
Técnico superior en dietética con enfoque ecológico.


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