Alimentación estacional frente a no estacional

Llevar una alimentación estacional rica en alimentos de temporada y que sean cultivados en el mismo país ayudará a cuidar nuestra salud y la del planeta.

Alimentación estacional frente a no estacional
Nora Hortos Ibanco
Técnico superior en dietética con enfoque ecológico e integrativo.

¿De dónde provienen los alimentos que consumimos?

Vamos a tratar en este artículo la alimentación estacional, a explicar qué es y porque deberíamos seguirla.

¿Has pensado alguna vez de donde provienen los alimentos que pones en tu mesa y cuántos kilómetros han tenido que recorrer para llegar hasta ella?

Los llamados “alimentos kilométricos” son aquellos que deben recorrer largas distancias hasta poder llegar a los puntos de venta donde posteriormente serán comercializados. Algunos de los datos disponibles afirman que España importa más de 25 millones de toneladas de alimentos, emitiendo más de 4 millones de toneladas de CO2, y que estos alimentos importados han recorrido de media casi 4.000 kilómetros antes de llegar a los mercados. Todo esto supone un gasto anual de 23.000 millones de euros en importar alimentos de otros países que, en muchos casos, podrían ser producidos dentro de nuestras fronteras como por ejemplo el vino, las manzanas o los garbanzos.

¿Y por qué es esto importante?: Aparte de la huella medioambiental que implica el hecho de no llevar una alimentación estacional, debemos añadirle la pérdida de calidad que sufren estos “alimentos kilométricos”. La densidad nutricional de estas frutas y verduras se ve comprometida debido a que hay que cosecharlas antes de su punto óptimo de maduración para que puedan aguantar en cámaras frigoríficas hasta llegar al consumidor final. De media pasan de 3 a 5 días de viaje en transportes refrigerados, alrededor de 4 o 5 días más expuestas en el supermercado y después los días que aguantarán en nuestra nevera.

Algunos expertos afirman que la verdura que encontramos en nuestros supermercados tiene entre un 5 y un 40 por ciento menos de minerales que hace 50 años. Por ejemplo, las judías verdes y los guisantes han perdido entre el 15 y el 77 por ciento de su contenido en nutrientes en el momento de su ingesta. Incluso el brócoli, que suele ser bastante rico en nutrientes, puede llegar a perder hasta el 60 por ciento de sus flavonoides.

Como vemos, por el hecho de llevar una alimentación estacional, rica en alimentos de temporada y de proximidad, estaremos contribuyendo a cuidar el medioambiente y también nuestra salud.

Alimentación estacional y agricultura sostenible

Hay varios factores que influyen en el empobrecimiento nutricional de los alimentos, pero la mayoría de ellos tienen que ver con el modelo de agricultura industrial.

La utilización de pesticidas y productos químicos destruye los nutrientes. En España, el 44 por ciento de frutas y verduras contienen restos de pesticidas en el momento de su consumo.

La ingeniería genética, que se usa para que las frutas y verduras luzcan un aspecto más deseable, no se ocupa en absoluto de su contenido en nutrientes. Así pues, nos encontramos tomates enormes que no se estropean y que no saben a tomate o manzanas perfectas sin un rasguño y con la piel extra brillante.

Aunque también debemos saber que el agotamiento de nutrientes empieza en el suelo. La agricultura industrial, que promueve los monocultivos y la deforestación, empobrece el suelo abusando de los mismos nutrientes y expone los cultivos a más enfermedades y plagas que son más difíciles de combatir debido a la falta de diversidad biológica. Además, los productos cultivados fuera de temporada se ven forzados a alcanzar una madurez antinatural, saltándose la estacionalidad que genera nutrientes.

En este sentido, la alimentación estacional y la agricultura sostenible deberían ir de la mano. Si comemos productos de temporada y de productores locales estaremos apoyando a agricultores cercanos, que producen alimentos con mayor respeto por el medio ambiente, con estándares de seguridad más elevados, que mantienen vivo el medio rural y que, a menudo, encuentran serias dificultades para que su actividad sea viable. La investigación nos dice que la agricultura sostenible puede aumentar la producción de alimentos en un porcentaje alto y reducir los efectos de la agricultura en el clima al mismo tiempo.

Llevar una alimentación estacional significa comprar alimentos de producción local que maduran de forma natural y son ricos en nutrientes y que están sometidos a menos viajes, procesamiento y embalaje. Sostenible significa que la forma de cultivar estos alimentos nos permitirá que su suministro sea viable a largo plazo.

Consejos para llevar una alimentación estacional

Llevar una alimentación estacional rica en alimentos de temporada es más fácil de lo que parece. Aquí te dejamos algunos consejos para que te alimentes con productos de temporada:

  • Pide cestas ecológicas. Suelen ser de productores locales y con alimentos de temporada. Seguro que cerca de donde vives hay algún productor local que elabora cestas y las manda a domicilio cada semana. Hay múltiples opciones en cuanto a precio y cantidad de alimentos.
  • Busca en tu supermercado el apartado de productos de la zona. Cada vez es más habitual encontrar este servicio en los grandes supermercados como Carrefour.
  • Habla con el tendero de la frutería de tu calle; estará encantado de explicarte a partir de que mes hay naranjas, cuando se acaban las fresas y si ha sido un mal año para los tomates de dónde los han traído.
  • Lee las etiquetas. Comprueba la procedencia de los alimentos que escoges y opta por los que sean de proximidad.

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