XIII - La Muerte

XIII - La Muerte

La Muerte nos habla de polaridad, pero su manera de mostrarla es muy particular y sutil. Su nombre es femenino, pero esta representada por un esqueleto.

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XIII – La Muerte: ideas claves

  • Arquetipo: muerte, cambio (Transformación)
  • Lección: final de un ciclo. Separación. Conclusión. Inicio de un ciclo nuevo.
  • Meta: transformación profunda. Eliminar lo que no sirve o no funciona en nuestra vida.
  • Disposición psico-emocional: habilidad para terminar lo que ya ha sido cumplido. Capacidad transformadora. Desapego.

Principio

la muerte

Corresponde a la transformación permanente de lo manifestado. Todo debe morir, cambiar de estado en este el mundo evanescente que consideramos tan real y que sin embargo es una ilusión, sólo producto de la percepción. Es la transformación profunda en la cual mueren las viejas formas, los viejos esquemas y se renace a una nueva y más amplia orientación del Ser: lo trascendente.

Como situación

En la naturaleza algo muere para dar paso a vida nueva: la flor muere para dar paso a la semilla, ésta se transforma y muere para dar paso a la planta y así en una cadena interminable donde la muerte es un requisito para la vida, pues la muerte asegura la vida.

Una situación representada por La Muerte manifiesta inevitables cambios. Se señala el momento en que es preciso partir, cortar, cerrar un ciclo y continuar el camino para iniciar otro ciclo nuevo, otra etapa, otro capítulo. Cerrar, partir, despedirse, requieren de la certeza de haber terminado y cumplido lo que debíamos hacer. Si no es así estaremos evadiendo al cambio y retrasando nuestro ciclo vital.

Como persona

Es alguien que reconoce que es necesario renunciar a algo y dejar que la vida siga su curso. Soltar los apegos y los vestigios del pasado le permite renacer para retomar el camino liviano, fortalecido y abierto a recibir aquello que llenará el aparente vacío que ha quedado. Es una persona que renueva su vida y su entorno, rompe paradigmas y se adapta a los cambios permanentes e inevitables de la vida.

Si esta energía está mal canalizada

La resistencia al cambio, producto del apego, sólo produce dolor y angustia, al tiempo que dificulta el libre fluir de la vida. Algo está cambiando y no eres capaz de evitarlo, pero tampoco de aceptarlo. Esto hace más dolorosas las circunstancias. La muerte de algo no es sólo posible, sino necesaria para que la vida siga su curso. Cuando entendemos este proceso podemos salir del período de estancamiento, letargo y sufrimiento producto de nuestro miedo, de nuestro apego.

El apego, el miedo y la sensación de vacío nublan la conciencia de quien se niega a ver que termina un ciclo, las cosas cambian. Pero, a pesar de esta negación, no podemos evitar que aquello que debe terminar termine, no logramos retener aquello que debe partir, sólo podemos postergarlo o no verlo.

No es posible instaurar aquello que debe cambiar, porque vamos en contra de la corriente. Tal empresa sólo puede ser realizada con dolor y luchas. La realidad, tarde o temprano, nos mostrará cuán estériles han sido tantos esfuerzos.

¿Qué hacer?

Termina lo que haya que terminar. Elimina lo viejo e inservible. Deshazte de lo caduco o descompuesto, tanto a nivel físico como emocional. Aquello que ya cumplió su etapa productiva debe morir, partir, concluir.

Al cerrar ciclos no dejes nada inconcluso pues corres el riesgo de repetir la “lección” más adelante, con los mismos o diferentes “maestros”, dentro de temas similares y/o circunstancias análogas. Esto puede ser penoso y difícil, además de producir una sensación de estancamiento o retroceso.

Mensaje – Consejo

Nada permanece estático. El Buda afirmó: “Lo único permanente es el cambio”. Todo nace, se desarrolla y muere para dar paso a otra nueva forma de vida. Lo único cierto es el cambio, la transformación, la muerte. Cuando nos resistimos a los cambios, los negamos o luchamos contra ellos, sólo le estamos agregando más dolor a la existencia.

La resistencia y la negación de que “algo” debe morir no puede evitar que esto ocurra, sólo crea una fantasía de retraso o prórroga que tarde o temprano habrá que desmontar. Al final, siempre tendremos que admitir la inminencia de los cierres, las pérdidas, los finales de ciclo.

Afirmación

El cambio, la transmutación, es permanente. Algo muere, algo nace. Mediante este cierre me libero de lo viejo y caduco para mi renovación. Hoy me abro a lo nuevo. Acepto la decadencia de lo caduco, suelto y me desprendo para poder alzar vuelo e iniciar una nueva etapa.

Elimino lo que no sirve, incluso de mí, para abrirme a todo lo nuevo que está por llegar. Enfrento los cierres de ciclo con dignidad y serenidad para poder partir libre de cargas en la consecución de mis metas de vida y habiendo crecido en el proceso.



Valoración

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Marinela Ramírez
Terapeuta Holística, Directora Fundadora de la Escuela Superior de Tarot, Profesora de Tarot, Runas y Oráculo de la Sibila, Columnista y escritora.
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