VIII - La Fuerza

VIII - La Fuerza

Este arcano, La Fuerza, simboliza el impulso interior que mueve al espíritu; la confianza en la razón, el optimismo se saber que los Dioses lo protegen.

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Ideas claves

  • Arquetipo: autocontrol.
  • Lección: fortaleza interior. Coraje y compromiso.
  • Meta: encuentro con nuestra naturaleza e impulsos primitivos para dominarlos.
  • Disposición psico-emocional: autoconfianza. Alegría de vivir.

Principio

la fuerza

El poder de la razón sobre la fuerza bruta. La fortaleza moral es capaz de controlar la pasión animal y establecer una alianza entre su parte instintiva y sus valores espirituales.

Quien controla sus instintos logra dominar sus pasiones y las tentaciones. Pero no se trata de luchar contra ellas, sino de saber sublimarlas, fluir y hacerlas cesar. La Fortaleza pone cada cosa en su lugar.

Como situación

A veces logramos más luchando menos. Observa a tu alrededor y deja que los acontecimientos vayan definiendo el sentido del cambio o manifestando las energías que están en juego para que definas tus acciones.

Fluye con esa corriente y poco a poco, sutilmente, ve tomando el control necesario, primero sobre ti mismo, luego sobre el entorno. Para pelear se necesitan dos, no te prestes al juego de la violencia. La negociación es la vía más inteligente y armónica.

Como persona

Es quien sabe que la sabiduría siempre va acompañada de la prudencia, la mesura y el control personal. Capaz de ser sutil, emplea la diplomacia sin perder energía.

Aquello que nos incomoda, que nos afecta terriblemente o nos hace perder el control de manera desproporcionada, nos muestra una parte de nuestra propia “sombra”. Esos temas corresponden a una parte oculta de nosotros mismos y nos señalan nuestro lado oscuro, poderoso y desconocido.

En nuestro proceso de maduración conocer nuestro propio “lado oscuro” significa poder aprender de nosotros mismos. Es fácil reconocer nuestras virtudes, pero muy duro reconocer nuestra negatividad. Hacerle frente a la sombra requiere coraje y fortaleza. Pero sólo enfrentándola y reconociéndola en toda su amplitud podremos trascenderla.

Si esta energía está mal canalizada

La ira, el deseo, la envidia, la lujuria, etc. son recursos del ego para desviarnos de la luz y esclavizarnos en sus dominios. La única verdad es el amor. Cuando permites que las pasiones y las emociones desmedidas condicionen tu vida, ellas dominan tu mundo.

Cuando las pasiones y deseos te conducen, en contra de la razón (y más aún) del espíritu, no se manifiesta el amor y la verdad permanece oculta. Todo ello se traduce en temor, desequilibrio e infelicidad.

Se endurecen las relaciones por una carencia de diplomacia, lo cual evidencia una lucha permanente y pérdida de energía. Predominan las pasiones y las posiciones “duras”. En todo caso, se trata de una situación de lucha compulsiva e irracional.

¿Qué hacer?

Recuerda que todos tienen derecho a expresar sus opiniones y necesidades. Quizá sea hora de negociar y llegar a acuerdos donde todos ganen. El ser evolucionado reconoce que siempre tiene algo que aprender y algo nuevo a qué adaptarse.

Cuando tratas de controlar e imponerte predominan la ira, el deseo y el miedo. El amor no está presente y, lejos de atraerlo a tu vida, lo alejas más y más.

No trates de dominarte “por la fuerza”: tarde o temprano la pasión que quieres dominar asalta e irrumpe. No trates de dominar al otro: tarde o temprano se revelará contra ti. La violencia engendra violencia.

Reconoce que cuando nos vemos a nosotros mismos bajo una luz favorecedora, desde nuestro mejor ángulo y “maquillando” las motivaciones inconfesables y fuerzas oscuras subyacentes, dejamos que el ego nos muestre lo que queremos ver.

Siempre habrá excusas y otros culpables, a fin de no asumir la responsabilidad por cuanto pensamos, decimos y hacemos. De esta manera no integramos nuestra sombra, no admitimos que ella nos pertenece y no podemos transitar por su territorio para superarla.

Mensaje – Consejo

La verdadera fuerza no se halla en los músculos, sino en la personalidad y se manifiesta en la firmeza de las ideas; en la confianza en ti mismo; en tu habilidad para afrontar los obstáculos y las dificultades, ya sea para aceptarlos o para transformarlos.

Más que de “fuerza”, hablamos de “fortaleza” y es la capacidad que posees para manifestar el dominio de la razón, e incluso del espíritu, por sobre las pasiones, emociones y pensamientos que te limitan y consumen tu energía.

La Fuerza nos recuerda que logramos más con suavidad y prudencia que con imposición y autoritarismo. Las claves están en nuestra claridad interior, decisión, perseverancia y autoridad.

Afirmación

Me abro a recibir todo lo nuevo que el universo tiene para mí. Me abro a reconocer que puedo superar los obstáculos sin perder mi paz.

Todo cuanto ocurre es perfecto para mi crecimiento interior y para poner en práctica mi aprendizaje. Soy capaz de superar mi propia sombra reconociéndola, abrazándola y dejando que la luz la colme. Me abro a la luz de la verdad, la belleza y el equilibrio perfecto del universo. Invoco mi Fortaleza.



Valoración

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Marinela Ramírez
Terapeuta Holística, Directora Fundadora de la Escuela Superior de Tarot, Profesora de Tarot, Runas y Oráculo de la Sibila, Columnista y escritora.
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