Usos del Tarot

Usos del Tarot

Los usos del Tarot se pueden dividir, en uso Iniciático y el uso Adivinatorio. El uso iniciático del Tarot es el más antiguo, el que le dio origen.

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Como ya hemos visto, el origen del Tarot no está establecido de manera irrefutable. Tan sólo hay hipótesis al respecto. Pero sea egipcio, hebreo, hindú o producto de un acuerdo de sabios del mundo antiguo, lo que sí es un acuerdo común es que el Tarot recoge los conocimientos herméticos de grandes maestros espirituales en imágenes simbólicas y constituye el “gran libro de la vida” de acuerdo a las escuelas esotéricas y herméticas de occidente.

En sus símbolos se han hallado influencias tan variadas como: ritos griegos, el gnosticismo, el neoplatonismo, el hermetismo, enseñanzas de los cátaros, las antiguas filosofías árabes e índicas y la cábala judía.

Es frecuente ver clasificado el Tarot de acuerdo al tipo de operación que realiza. Por ejemplo, se habla de Tarot Astrológico, Tarot Cabalístico, Tarot Numerológico, etc. Pero esto es una división artificial: porque, en realidad, el Tarot es Cábala (o Qabalah), es Astrología y es Numerología que, fusionadas, se expresan a través de una simbología común. La verdadera clasificación del Tarot según su uso es la de Iniciático y Adivinatorio.

Uso Iniciático del tarot

Según los expertos y la tradición ligada al Tarot, es el uso más antiguo, el que le dio origen. Por siglos, sus “claves”, o “arcanos”, sirvieron como vías de autoconocimiento y ascenso espiritual, es decir, como instrumento de aprendizaje Iniciático.

Ya sea a través de la meditación en los arcanos o mediante el estudio de sus mensajes y relaciones, en el seno de las escuelas herméticas, él ha sido un recurso invalorable para la profundización en el conociendo de las leyes universales y del hombre.

En estas escuelas de filosofía ocultista de occidente el Tarot ha sido el gran libro inspirador y la clave de todos sus fundamentos y sus dogmas. Por ello se ha considerado una vía de introspección y autoconocimiento, condiciones necesarias en el proceso de aprendizaje esotérico.

Uso Adivinatorio del tarot

Desde la Europa Medieval el Tarot es reconocido como el medio de adivinación más popular. Traído por los gitanos, conservado y transmitido de generación en generación, el Tarot se ha destacado como el sistema adivinatorio por excelencia dada la precisión analógica de sus imágenes y de sus números.

Tomó un gran auge en el Siglo XVIII en Francia, debido a la profusión de los estudios de ocultismo en esa época y llega hasta nuestros días como el instrumento de adivinación más usado en todo el mundo occidental. Sin embargo, habrá quienes afirmen que la más popular es la baraja española… pero en realidad:

La Baraja Española es un “tarot reducido”

La Baraja Española, los naipes de 40 cartas (de bastos, oros, espadas y copas) que conocemos en el mundo hispano, son una derivación del Tarot antiguo. Se sabe que en la Edad Media, cuando se difunde el Tarot en Europa, la Inquisición perseguía todas las formas de religiosidad derivada del paganismo y, por ende perseguía y sancionaba -incluso con la muerte- a adivinos, sus seguidores y cultores por considerarlos “herejes”. Entre las prácticas condenadas por esta instancia religiosa, estaban los naipes de adivinación, por relacionarlos con la brujería.

En esos tiempos, el juego de 22 arcanos mayores fue celosamente escondido, mientras que los 56 arcanos menores (las cartas de bastos, oros, espadas y copas) fueron reducidos a las 40 cartas que hoy conocemos: 4 series de 7 cartas numeradas (del As a 7), Sota (o paje), Caballo (o Caballero) y Rey; siendo suprimidas todas las cartas del 8 al 10 y las Reinas. Para encubrirse ante la autoridad religiosa tan implacable como lo fue la Santa Inquisición, se inventaron juegos de mesa con ese mazo reducido.

Sin embargo el uso adivinatorio popularizado por los gitanos se mantuvo y se transmitió de generación en generación hasta llegar a nuestros días. Así, la Baraja Española sigue teniendo el uso adivinatorio (a la par del lúdico) y sus diseños han variado poco en el tiempo. Por eso se dice que ella es heredera del Tarot con sus símbolos simplificados y vulgarizados, pues ya no obedece a enseñanzas místicas o herméticas, sino a un uso popular y meramente adivinatorio.

En la Era de Acuario lo espiritual y lo esotérico se enriquecen y retroalimentan, dando forma a una nueva visión del mundo, de la energía y del universo. Se trata de una forma de sincretismo que fusiona el pensamiento metafísico, científico y terapéutico, mediante el cual llegamos a dar respuestas a las grandes interrogantes del hombre y su entorno. Allí el Tarot tiene una función destacada para llegar a todos las personas interesadas en acceder a nuevas formas de crecimiento personal y espiritual llegando incluso ¡por Internet!



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Marinela Ramírez
Terapeuta Holística, Directora Fundadora de la Escuela Superior de Tarot, Profesora de Tarot, Runas y Oráculo de la Sibila, Columnista y escritora.
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