La Soledad Social, una lacra del siglo XXI

La soledad social es un hecho en este mundo que hemos fabricado. Exclusión, alienación, olvido... son algunos de los subproductos generados por el vertiginoso ritmo del “progreso”.

La Soledad Social, una lacra del siglo XXI

Algo más que una Historia Real…

“Llegó a casa de madrugada, cansado después de una larga noche de trabajo. Estaba preparándose para meterse en la cama cuando le pareció que alguien pedía ayuda. Afinóel oído y en efecto, alguien pedía socorro.

Bajó las escaleras a toda prisa hasta llegar al rellano del que provenían aquellos desgarradores gritos y lamentos.

La persona necesitada había conseguido pasar la llave por debajo de la puerta por lo que él pudo abrirla, encontrándose una estampa de pesadilla: una señora octogenaria yacía en el suelo sobre un charco de su propia sangre. Buscó con qué tamponar la herida mientras marcaba el 112. Su presta intervención fue esencial para que la señora C. salvara la vida.”

Una Sociedad “Distraída”

La señora C., como tantas otras personas mayores, vivía sola pero tuvo la suerte de que un perfecto desconocido acudiera con rapidez y le prestará las atenciones oportunas hasta la llegada de los profesionales sanitarios. Otras muchas personas, también necesitadas, no lo son tanto, pues nuestra sociedad, tan ocupada como distraída, desoye su llamada de auxilio.

Nuestro modelo económico-social, basado en la productividad, deja de lado a aquellos individuos que no participan, o no pueden hacerlo, con la debida intensidad de él. Muchos colectivos vulnerables se ven desatendidos e imposibilitados de disfrutar del juego social en igualdad de derechos y condiciones, avocados al riesgo de la exclusión y la marginalidad social.

La Soledad Social, bajo sus muchas formas, causa estragos en cualquier ser humano, independientemente de su edad, su origen, su credo o sus capacidades o habilidades físicas o mentales. Es imperante aprender a establecer unas redes de comunicación y vinculación social que nos ayuden a todos a perseguir y conquistar nuestros proyectos de vida, que nos hagan sentir, además, piezas importantes de un todo y no una simple cifra porcentual.

Conoce tu Realidad, Conócete a ti mismo

Programas que ponen en contacto jóvenes con ancianos, talleres participativos en centros educativos para personas con necesidades especiales, actividades con niños de colectivos étnicos minoritarios, acciones que sensibilizan ante el uso de la violencia en las relaciones de pareja… En definitiva, tener contacto con otras realidades bien podría hacernos más conscientes de las necesidades de reconocimiento y amparo que todos podemos llegar a sentir.

Sin ir más lejos, experimentar en nuestro propio edificio-barrio-comunidad sería un interesante y divertido ejercicio, haciendo el pequeño esfuerzo de interesarnos por nuestros vecinos y sus situaciones personales, estando un poco atentos y siempre dispuestos a tender nuestra mano amiga. Gestos que, sin duda, aportarían un poco de calidez a nuestros vecinos y entorno y, por ende, también a nuestra sociedad.

Los valores sociales dependen, en gran medida, del respeto y aceptación que, como individuos, seamos capaces de ofrecer, tanto a nosotros mismos como a nuestros semejantes. Necesitamos prestarnos más atención los unos a los otros. Desterremos la soledad.

Otro mundo es posible… ¡pongamos corazón, cerebro y manos a la obra!



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Soledad Social
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Abel García Arcas
Téc. Sup. en Actividades Físico Deportivas, Contramestre de Capoeira y Experto en Artes Marciales, Profesor de Acrobacias y Habilidades Sociales, Actor y Bailarín, Autor e Investigador de la Comunicación Emocional.


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