Causas y síntomas de la falta de hierro

Causas y síntomas de la falta de hierro

Una dieta pobre puede generar un déficit de hierro, mineral fundamental para la salud y cuyo defecto puede degenerar en enfermedades de entidad y gravedad.

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Un déficit de hierro (obtenido tras un análisis de laboratorio) puede deberse a distintas causas y, por tanto, los signos variarán según la cantidad de este micronutriente en el torrente sanguíneo. En primer lugar, tenemos que tener en cuenta cuándo se considera que hay niveles bajos de este mineral. Anota:

  • En mujeres por debajo de 40 ug/dL y nunca por encima de 150 ug/dL.
  • Los hombres y lo niños no deben bajar de 50 ug/dL.
  • Los bebés lactantes deben tener el nivel más alto hasta 90 ug/dL.

Causas de un déficit de hierro

Como dependiendo de la dolencia que origine esta patología así serán los síntomas de la falta de hierro, tendremos que tener en cuenta lo siguiente:

  • Puede ser por un déficit en la dieta tanto crónico como temporal. Ten en cuenta, por favor, que a la hora de asimilar todos los minerales y vitaminas, los micronutrientes actúan en sinergia. Si bien el hierro procedente de los productos cárnicos se asimila con más facilidad, es más saludable el de los vegetales (legumbres, por ejemplo). En este caso hay que mezclar estos alimentos con otros que contengan vitamina C (naranjas, fresas, melones, papayas o kiwis).
  • Reglas muy abundantes en la mujer. Si este es tu caso, debes consultar con tu médico por si es necesario un suplemento.
  • Sangrados de estómago, cáncer de colon, estómago o esófago, celiaquía o enfermedad de Chron. En estos casos los síntomas de la falta de hierro serán tan graves que no pasarán desapercibidos para el médico.
  • También el uso habitual del ácido acetilsalicílico, medicamentos para el dolor o ibuprofeno puede generar esta patología.

¿Cuáles son los síntomas de la falta de hierro moderado?

Si hay un descenso muy leve debido a un accidente, a un déficit pasajero en la dieta o, incluso, embarazo, en principio, no reviste mayor importancia y puedes notar:

  • Cansancio leve, sobre todo al levantarte.
  • Dolores de cabeza que remiten con analgésicos.
  • Problemas a la hora de concentrarse o no estar de muy buen humor.

Entonces, ¿cuándo hay que preocuparse por el déficit de hierro?

En principio, cuando no es algo pasajero que remita con la dieta y entonces se instala una anemia ferropénica. Atención a estos detalles porque son síntomas de la falta de hierro a nivel de importancia médica:

  • Uñas quebradizas de color azulado.
  • Mareo de entidad al levantarse desde la posición de sentado o tumbado.
  • Pérdida del tono rosado en la esclerótica ocular.
  • Dificultad para respirar sin hacer ningún ejercicio de importancia.
  • Color extraño (amarillento) en la piel.
  • Un dolor raro en la lengua.

Éste último es uno de los más chocantes y hace que el paciente acuda al médico para que le realice las pruebas pertinentes.

Síntomas de la falta de hierro graves

En estos casos se deben a enfermedades de entidad y, con una frecuencia muy alta, los pacientes ya están diagnosticados y con tratamiento. De todos modos, la cosmovisión contemporánea hace que nos olvidemos de nuestro cuerpo llegando a una anemia ferropénica de calado. Atento si te notas:

  • Dolor agudo en el pecho sin hacer ningún esfuerzo. Tampoco debe doler aunque hagas ejercicio.
  • Exagerada pérdida de peso.
  • Heces con sangre o de color muy oscuro.

Cualquiera de estos síntomas de la falta de hierro pueden ser, además, signos o efectos de enfermedades muy graves, así que debes consultar inmediatamente al médico.

Remedios para la anemia ferropénica

A no ser que tengas una enfermedad de entidad, una dieta equilibrada hará que tus niveles de hierro sean los adecuados. Anota los siguientes alimentos:

  • Algas marinas de todas las variedades, pero sobre todo la dulse.
  • Levadura de cerveza, rica en otros minerales y vitaminas.
  • Legumbres, especialmente la soja y las lentejas. Acuérdate acompañarlas con una pieza de fruta rica en vitamina C como melón, mandarina, fresa, kiwi o papaya.
  • Carnes rojas sin mucha grasa.
  • Cereales integrales y enteros.
  • Yemas de huevos.
  • Frutos secos, especialmente la almendra.
  • Verduras de hojas verdes entre las que sobresalen la espinaca.

Nuestro consejo…

Será tu médico y los análisis de laboratorio los que determinen si esos síntomas de la falta de hierro se deben, o no, al déficit de este mineral.

Si no quieres caer en una anima ferropénica lo más saludable y directo es llevar una dieta rica en legumbres, cereales enteros, verduras de hoja verde o color intenso, pescado azul y carne magra de ave. ¡Cuídate!



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Candela Vizcaíno
Doctora en comunicación, poeta, escritora y mamá. Periodista y redactora en vida sana, lenguaje de los símbolos, literatura, arte, viajes y moda.
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