¿Qué es un parto natural?

¿Qué es un parto natural?

El parto natural es la mejor opción para que el pequeño ser sienta la coherencia con su instinto y se le quede grabada la profunda sensación de seguridad y confianza.

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Desde mi experiencia, muchas veces, cuando preguntamos a una madre cómo fue su parto (datos muy interesantes de cara a conocer la historia de su hijo, su entrada al mundo), nos encontramos con respuestas como “fue natural, todo bien”. Y hablando un poco más, explican que fue inducido con oxitocina, que hubo episiotomía… Incluso, en algunos casos, he llegado a oír “fue muy bien, normal, una cesárea, muy bien”.

Quisiera hacer un breve resumen para situar un poco las cosas en un tema tan importante y delicado como es el momento de dar a luz un hijo.

¿Qué es un parto natural?

Hablamos de un parto natural cuando se respeta el ritmo natural del proceso de nacimiento. La díada madre-hijo (y el padre ayudando y ofreciendo infraestructura adecuada) entran en una interacción corporal en donde existen unos ritmos internos muy concretos a partir del influjo de determinadas hormonas.

Los cuerpos van marcando, el cuerpecito del bebé va iniciando sus movimientos y asimismo el de la madre se va acoplando a ellos.

Momentos de un parto natural

El cuello del útero, también llamado cérvix, empieza a dilatarse y llegará a retraerse por completo para dar paso al bebé. Se producen asimismo las contracciones, seguidas e intensas, el útero se endurece y el bebé va iniciando su descenso.

Cada mujer las percibe de forma distinta e igualmente esta etapa puede durar más o menos. En un parto natural no se acelera el proceso.

El bebé se va desplazando poco a poco por el canal del parto, que le produce un intenso masaje corporal que lo activa. La madre suele sentir la necesidad de ponerse en cuclillas o en cualquier otra postura que favorezca la salida del bebé, y va sintiendo la necesidad de apretar (hay quien dice “irse abriendo”), para favorecer el nacimiento de su hijo.

Llega un momento en el que asoma la cabeza del bebé por la vagina, se dice que “coronó”. En breve, y con ayuda de la matrona, ginecóloga o persona conocedora del arte de ayudar a dar a luz, al bebé se lo cogerá suavemente de la base del cráneo y saldrá todo el cuerpecito. Es el momento expulsivo. En él puede haber algún desgarro natural del periné o éste puede quedar intacto.

El cordón umbilical se cortará cuando deje de latir. El bebé, nada más salir por el canal del parto, queda en el vientre de la madre y puede iniciar un pequeño desplazamiento hasta el pecho de la madre (si no, se lo ayuda). El amamantamiento se produce de seguida. Hay un contacto piel con piel.

Emociones en un parto natural

Existe en todo este proceso un sentimiento fuerte por parte de la madre, y el padre como acompañante, de ser protagonistas de éste proceso vital.

El ambiente ha sido preparado con esmero y teniendo en cuenta los deseos expresos de la madre, que, conectada con su instinto, va sabiendo a cada momento qué postura adoptar, cómo respirar, cómo moverse, etc.

Parir en el agua

Si existe la posibilidad, puede que la mujer elija en la dilatación o en el expulsivo, parir en el agua. En este tipo de partos (en una piscina preparada o bañera grande…):

  • La sensación de las contracciones suele ser más suave.
  • La relajación propia de estar en el agua permite menos actividad neocortical, por tanto, mejor conexión con la parte del cerebro emocional e instintiva.
  • Al haber más elasticidad, en el expulsivo se suelen dar menos desgarros y el bebé tiene un paso de un medio acuático a otro, por tanto, entra al mundo con menos brusquedad.

Compensaciones cuando no puede ser un parto natural

El parto natural es la mejor opción para que el pequeño ser sienta la coherencia con su instinto y se le quede grabada la profunda sensación de seguridad y confianza.

Sin embargo, no debemos alarmarnos si no es posible en un momento dado por conllevar riesgos para la salud. En el lugar en el que estemos podremos ofrecer las condiciones menos agresivas y cálidas. Así pues, en una cesárea, por ejemplo, el padre puede recibir al pequeño dándole el masaje y la contención que no ha podido darle el cuerpo de su madre.



Valoración

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Encarna Leiva Prados
Psicóloga y terapeuta, especialista en intervención preventiva, psicomotricidad, crianza y educación.
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