El mito de los perros peligrosos

El mito de los perros peligrosos

Los perros peligrosos o agresivos pueden pertenecer a cualquier raza. Cualquier perro, sea del tamaño o raza que sea, puede tener alguno de los tipos de miedo que provocan agresividad.

1635117

¿Existen realmente las “razas de perros peligrosos”?

Los que nos dedicamos a la resolución de problemas graves de conducta en perros (entre ellos la agresividad) sabemos que no es así. Estadísticamente, hay muchos más perros de otras razas agresivos con personas.

Curiosamente, los perros peligrosos (considerados de raza peligrosa) que he adiestrado, eran casos de dominancia hacia otros perros (no hacia personas) y de dependencia excesiva hacia sus dueños. Esta puntualización es muy importante, porque un perro puede ser muy cariñoso con las personas y, en cambio, ser hostil hacia otros perros.

Defensa y ataque

Cuando alguien utiliza un perro para “defensa y ataque” o para guardar una finca, le está inculcando al animal que, con la excusa de defenderse, la violencia es el comportamiento normal para tratar a los demás. Se les transmite a estos pobres animales los miedos que sienten sus dueños. Y el perro hace lo que le enseñan: si le enseñan a dar la pata, dará la pata. Si le enseñan a desconfiar de los extraños y a morder a todo el que salte la valla de la finca, morderá (aunque sea un niño tras su pelota).

Además, la diferencia entre “defensa” y “ataque” es muy sutil, sobre todo para un perro. Si se siente atacado porque le han enseñado a desconfiar de los extraños, es fácil que pase de ladrar como un loco cuando tocan al timbre a morder al que se atreva a entrar.

Causas de la agresividad

El factor “agresividad” puede darse en cualquier raza. Cualquier perro, sea del tamaño o raza que sea, puede tener alguno de los tipos de miedo que provocan agresividad, exceptuando la agresividad por depredación (por ejemplo cuando un perro ataca a un gato, que para él no es más que una presa) y la agresividad re-dirigida, en la que la víctima se convierte, por proceso compensatorio, en verdugo.

Las principales causas emocionales de la agresividad son las siguientes:

  • Miedo a lo desconocido: perros agresivos con perros o con personas desconocidas, que suelen ser excesivamente dependientes respecto a sus dueños. Como le tienen miedo a todo lo desconocido, se aferran a lo conocido (su familia humana). La llamada “agresividad por dominancia” para mí también es causada por el miedo a lo desconocido, que es la base de la intolerancia hacia todo “lo diferente”. El perro que intenta controlar en exceso a los demás (sean perros o personas), es porque no soporta que algo o alguien le rompa los esquemas o escape de su control. Son animales con un gran miedo a los cambios, a todo lo que desconocen o les descoloca, por eso se han vuelto dictadores.
  • Posesividad (es decir, miedo a la carencia, a que le falte algo o a que le quiten algo valioso): es el caso de los perros que agreden si alguien entra en su territorio, bien porque se les ha entrenado para “defensa” y ataque, o bien porque, a fuerza de estar encerrados sin salir a la calle ni sociabilizarse, se han vuelto posesivos con su territorio y desconfían de extraños. La mayoría de casos que salieron en la televisión de perros “peligrosos” que habían mordido a personas, eran casos en los que alguien había saltado la valla de una finca protegida por perros que, obviamente, no eran caniches. La posesividad la causa el miedo del animal a que le quiten algo que valora mucho, típico de perros con destete prematuro (que no han convivido un mínimo de 2 meses con su madre y sus hermanos y que suelen tener carencias afectivas graves) o de perros con traumas pasados (que han sido abandonados o han perdido a sus dueños y cogen miedo a perder lo que valoran).
  • Agresividad re-dirigida: este es el punto clave de las “razas peligrosas”. Suelen ser compradas por jóvenes violentos e irresponsables, que utilizan al perro para “hacerse el macho” y que maltratan al propio perro. En estos casos el animal suele pagar su frustración no con su dueño, al que es leal, sino con otros perros, aunque rara vez con otras personas. Paradójicamente, todas las razas que se seleccionaron para peleas de perros debían tener como requisito no revolverse contra las personas, para que en medio de una pelea el dueño pudiera meter la mano y coger a su perro sin peligro.

He conocido multitud de Pitbulls y Rottweilers que no hacen más que buscar en otras personas el cariño que no les dan sus dueños, como una forma de compensar las palizas y el maltrato de los que son víctimas a diario. ¿Cuál es la “raza peligrosa”?



Valoración

picture-1047.jpg
Laura Oliván
Especialista en comportamiento canino, Medicina holística y terapias naturales. Creadora del Adiestramiento Emocional y Autora del libro “¿Qué siente tu perro?”.
Anterior artículo »
Siguiente artículo »