Mujeres y trabajo frente a la globalización

Mujeres y trabajo frente a la globalización

Aún actualmente el trabajo y el empleo de las mujeres no están equiparados a los del hombre y fenómenos como la globalización y la crisis lo empeoran.

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Globalización y tendencias en el trabajo

La globalización viene siendo la interdependencia progresiva de todos los mercados internacionales para la creación de un mercado mundial en el ámbito de la mundialización del capital. Lo cual ha generado una mayor cantidad de posibilidades de entrar o moverse en el mundo laboral, tanto para los hombres como para las mujeres.

Pero también crea nuevas situaciones a afrontar en el mercado laboral, tanto en la dinámica de un trabajo como a la hora de entrar en él. Por lo que se ha de estar atentos de no caer en una discriminación en el trabajo de la mujer, sea negativa o positiva.

Globalización y cambios de las dinámicas laborales

No sólo la globalización sino un montón de factores, como las nuevas tecnologías que cambian rápidamente en un mercado competitivo, han producido nuevos modelos productivos transformando el trabajo humano. Ahora se le pide al empleado mayor iniciativa, responsabilidad e incorporación de su saber hacer.

Globalización y desajustes laborales para la mujer

Por otro lado, ciertos elementos, y no sólo a raíz de la globalización, son un tanto desestabilizadores. Estos factores en el empleo son perjudiciales para el empleado, hombre o mujer, pero especialmente inconvenientes para la trabajadora o la que busca insertarse en el mercado laboral. Principalmente estos elementos son:

  • La flexibilización del empleo convirtiéndolo en más precario e incrementando el desempleo prolongado.
  • Creación de formas inestables de empleo por la mayor facilidad del despido, lo que puede ser un alma de doble filo según la honestidad con que se use. Especialmente con el tema sensible de la maternidad.
  •  Se transforma el mercado de trabajo, el empleo y las condiciones de su ejercicio.

Precariedad laboral y mujeres

Como decíamos, la precariedad afecta tanto a hombres como a mujeres pero especialmente a las segundas. Este problema viene dado básicamente no sólo por la globalización sino también por la crisis, especialmente la que atraviesan muchos de los países más importantes que apoyan el sistema de mercado globalizado.

Algunas estadísticas demuestran que las mujeres sufren más estos cambios en la precariedad del empleo. Pese a que la mujer tiene más facilidades para obtener puestos de trabajo antes considerados netamente masculinos e incluso acceder a posiciones de mando, sigue estando en clara desventaja ante las nuevas perspectivas del mercado laboral. Con lo que, tras el aumento progresivo de la intervención de las mujeres en actividades remuneradas, surge una figura laboral de crisis.

Feminización de la pobreza

En los países en desarrollo existe una gran capa de pobreza presidida por el sexo femenino porque aún socialmente se encuentran en muchos casos muy alejados de los países más avanzados económica y socialmente. Pero en estos últimos países la crisis y los cambios ejercidos por la globalización de mercados están feminizando la pobreza.

La institucionalización mundial de los trabajos considerados atípicos son los empleos permanentes para las mujeres. En muchos casos son trabajos desvalorizados, sin calificación, de bajo nivel jerárquico y sueldo, a tiempo parcial, a domicilio, temporal, ocasional o por temporada, por contrato a tiempo determinado, por cuenta propia, subcontratado o simplemente informales.

Eso sin olvidar que la mayoría de las mujeres tiene el doble trabajo de dirigir el hogar cuando llegan de sus labores profesionales. Situación de fuerte desventaja que las coloca en un estado permanente de exceso de trabajo.



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Juan José Sánchez Ortiz
Terapeuta físico, emocional y coach. Articulista experto en salud, ecología, desarrollo personal y ONGs en medios digitales e impresos. Periodista de investigación con trabajos referenciados en artículos, tesis de postgrado y doctorales.