Las Runas: el legado de Odín

Las Runas: el legado de Odín

Se cree que las Runas son el legado del dios Odín, parece ser que a través de su pasión, su sacrificio, obtuvo las Runas que dejó a la humanidad.

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Las Runas: el legado de Odín

Odín, cuyo nombre significa viento y espíritu, es la divinidad principal en el panteón de los dioses nórdicos, el cabeza de familia y líder de los demás dioses. Principalmente porque logró deshacer los planes del dios Loki de llevar a cabo el Ragnarok (ocaso de los dioses, del cual hablaremos en la próxima entrega), por lo que consiguió el respeto de los demás dioses y un lugar similar al de Zeus en el Olimpo Griego.

Era un anciano fuerte de barba blanca. Llevaba dos cuervos sobre sus hombros (Hugin y Munin: pensamiento y memoria) que vigilaban el mundo cada mañana para informarle de cuanto ocurría. El dios montaba en su brioso caballo de ocho patas Sleipnir, nombre que se traduce como resbaladizo.

Este extraordinario animal simbolizaba los ocho vientos que provienen de los ocho puntos cardinales y era capaz de ir velozmente de un extremo al otro del horizonte. Además, Odín l levaba consigo una poderosa lanza llamada Gungnir, que jamás fallaba, y, desde su trono, podía observar el mundo entero.

Odín adquirió la sabiduría a cambio de uno de sus ojos y, de acuerdo a la leyenda, a través de su pasión, su sacrificio transformador, obtuvo las Runas que dejó a la humanidad.

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Llevó a cabo un ritual de autosacrificio, que nos recuerda el arquetipo del Colgado del Tarot. En este caso, primero hirió su cuerpo con la punta de su propia lanza y acto seguido se ató de un pié a Yggdrasill, el fresno sagrado. Durante nueve días y nueve noches permaneció colgado sin comer ni beber.

Concluido ese lapso, fue capaz de adentrarse en las mismísimas entrañas del ser, donde vislumbró los caracteres rúnicos. Con un grito desgarrador llegó hasta el fondo y se apoderó de ellos. Con el esfuerzo, Odín perdió el conocimiento, pero logró atrapar las Runas y ellas fueron su legado para el mundo.

Significado de la palabra Runa

La palabra Runa proviene de la raíz protogermánica que en principio significaba “rugir”, y luego a través de otras lenguas, tomó distintos significados y evolucionó semánticamente primero, a través del nórdico antiguo “run” (escritura secreta) También existe la antigua palabra inglesa run que significa “misterio, consejo”. El vocablo gótico runa puede traducir el latino misterium “misterio, secreto” y se asocia con secreto o susurro.

Vemos la evolución del vocablo del inglés antiguo “roun” y “rowan” al Germánico “runen”. Todas estas palabras nos dan en común el sentido de “secreto susurrado al oído”. Por último, probablemente la palabra runa tenga la misma etimología que la palabra alemana raunen, que quiere decir “adivinar”. En general, runa se traduce como susurro o secreto. En nuestro idioma la palabra runrún es sinónimo de rumor, murmullo o cuchicheo y bien puede originarse en ese vocablo.

Las Runas como señales oraculares

Las runas no se crearon para predecir el futuro, ya que en la cultura en que se gestaron no se creía en la predestinación. Cuando son utilizadas por el vitki (o lector de runas), nos ayudan a conectar nuestro inconsciente para recuperar la sintonía con el cosmos y volver a sentir y vivir de forma armónica; es decir, nos ayudan a ver nuestro propios problemas e incluso nuestros propios sentimientos desde una perspectiva de crecimiento interno y autosuperación.

Los sistemas oraculares son los vehículos hacia esa comunicación primordial y han estado presentes y han guiado al hombre desde todos lo tiempos. A veces un suceso insignificante es reconocido por los expertos como una señal correcta y oportuna que guía a quien consulta en la dirección más apropiada. Consultar el oráculo comienza por el presente.

Para muchos tomar consciencia del verdadero presente es extremadamente difícil dado que la mayoría de las veces desperdiciamos gran parte de nuestras vidas en lamentar lo sucedido (el pasado) o fantasear sobre el futuro.

Nada requiere tanto trabajo como aprender a tomar consciencia de sí, ya que es más fácil ver hacia fuera, hacia los lados y hacia atrás, pero no a uno mismo, de no ser un espejo. Al igual que el Tarot, las runas pueden ser ese espejo.

¿Cuántas veces no te has descubierto a ti mismo pensando en una infinidad de cosas mientras el mundo pasa ante tus ojos sin que tú te percates de ello? ¿Cuántas veces encuentras que tu mente vuela al pasado o al futuro sin que la puedas controlar?

Lo ideal es vivir el aquí y ahora, el verdadero presente. Darse cuenta es el principio. En la vida del espíritu, estamos siempre al comienzo y no hay mejor momento que el presente, ni mejor lugar que éste para tomar el control sobre nuestra vida. A eso nos ayudan las señales y las runas pueden ser las mejores aliadas.



Valoración

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Marinela Ramírez
Terapeuta Holística, Directora Fundadora de la Escuela Superior de Tarot, Profesora de Tarot, Runas y Oráculo de la Sibila, Columnista y escritora.
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