La importancia de la familia y como nos afecta

La importancia de la familia y como nos afecta

Aunque la familia es importante a todos los niveles, su influencia no es tan determinante como para impedirnos cambios positivos ya de adultos.

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La importancia de la familia y como nos afecta

Desde que estamos en el útero de la madre existen evidencias de que recibimos el impacto emocional de la misma y sentimos nuestro entorno, o sea, el de la gestante. Cuando algunas mujeres se enteran, se sienten culpables por cómo va a afectar eso a su futuro hijo, o si ya lo tuvieron, cómo le pudo condicionar.

Para tranquilizarlas, explico que durante el período de gestación, el niño recibe esas influencias porque es necesario para su posterior desarrollo. Ningún ser humano nace completamente “en blanco”, porque sería como un vegetal. Y como alma, ha elegido vivir esas circunstancias concretas y no otras con una familia distinta, por motivos que olvidará al llegar al mundo.

Los padres dejan una gran impronta en los hijos, y sería ideal que ésta fuese positiva y aleccionadora, pero la realidad es que perpetuamos nuestras carencias y limitaciones en nuestros descendientes, cuando no somos conscientes de ellas.

Sería generoso por parte de los padres, pues nunca es tarde para mejorar, realizar una introspección preferiblemente guiada por un profesional adecuado, y resolver heridas emocionales de la propia infancia. Estaría bien identificarlas, porque nos hacen reaccionar de modos poco saludables o inadecuados, y así se evita que se reflejen en el modo de tratar a los hijos.

¿Influye la genética?

Lo estrictamente hereditario condiciona en alto grado el aspecto, el carácter, la predisposición a tener ciertas enfermedades, etc. Ahora se sabe que esa herencia, aunque por supuesto influye, no es determinante. Si se es capaz de adoptar creencias y actitudes en consonancia con lo que sería coherente para cada individuo (en los aspectos material, de salud y emocional), se puede minimizar esa tendencia congénita o dejarla en letargo durante toda la vida.

Hay muchos factores condicionantes, además del biológico. Y según el punto de vista espiritual, tanto la genética como el entorno familiar, son elegidas por el nuevo ser para superar una serie de limitaciones o desarrollar ciertos talentos, a lo largo de su existencia.

Lo que nos configura

Al reflexionar sobre la importancia de la familia, vemos que a lo largo de la infancia existen numerosos factores que nos influyen y marcan los rasgos de cómo seremos de adultos. El niño conforma su personalidad y estructura básica de defensa hasta los 7 años. Se sabe que sin excepción, todos nos protegemos de lo que nos causa dolor con corazas que se inscriben en el cuerpo.

Wilhelm Reich, elaboró esta teoría, que luego ha sido ampliamente desarrollada por diversas escuelas. Así se comprende la estrecha relación cuerpo-emociones: lo que sentimos, se graba en nuestros músculos, órganos y células, además de archivarse en el inconsciente.

Por eso, a través de trabajos con la musculatura profunda, se puede ir liberando lo que nos afectó durante la infancia… hasta cierto punto. Hay cosas que siempre formarán parte de nosotros y respecto a las que sólo se puede optar por aceptarlas. Eso es lo que nos hace tal como somos: seres únicos, con todas las consecuencias.

Minimizar el impacto de la “carga” familiar

Conozco una mujer de 96 años que todavía sigue reclamando a sus hijos y descendientes lo que no recibió de su madre. Ella no es consciente y nunca se ha parado a escucharse, sino que ha vivido culpando a los demás de su infelicidad, cuando la realidad es que tiene afecto y todo lo que necesita para estar bien. Lo que se le da nunca le parece suficiente o desconfía de las intenciones de quienes se le acercan.

Es un triste ejemplo de lo que puede suceder cuando nos victimizamos y no asumimos la elección de procurarnos una existencia más plena, a pesar de las circunstancias e influencias recibidas mientras estábamos en la fase de desarrollo.

¿Qué más podemos hacer?

  • En la edad adulta, asumir nuestra responsabilidad. Nosotros tenemos las riendas de nuestra vida y decidimos cómo vivirla, pasara lo que pasara antes.
  • Buscar el modo de hacernos conscientes de esas heridas que se produjeron en la infancia, para no perpetuarlas en los hijos, o seguir siendo infelices.
  • Pensar en nuestros padres como seres humanos imperfectos que probablemente tuvieron sus propias carencias.
  • Ser coherentes con nuestros deseos más íntimos y nuestra forma de ver la vida, a pesar de la reprobación u oposición de nuestros progenitores.


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La importancia de la familia
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Valeria Joaniquet
Diplomada en aromaterapia emocional. Formada en trabajo con los sueños, varios sistemas florales y Reiki. Sanación vibracional con sonido, voz y otros.
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