Inteligencia emocional infantil

Inteligencia emocional infantil

En la Inteligencia emocional infantil para comprender y manejar las emociones, debemos tenerlas presentes en todo momento, siendo la infancia una etapa crucial en el aprendizaje del manejo y control de las mismas.

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El término de Inteligencia Emocional aparece por primera vez al inicio de la década de los noventa de la mano de los psicólogos Peter Salovey y John Mayer aunque se populariza gracias al psicólogo estadounidense Daniel Goleman y su obra “Inteligencia Emocional”.

La Inteligencia Emocional podría definirse como la capacidad que una persona posee para conocer, entender, expresar y gestionar de forma correcta y de manera equilibrada tanto sus emociones como las de los demás.

Las cinco categorías de la Inteligencia Emocional

La Inteligencia Emocional se divide en dos grandes áreas y en cinco categorías:

Inteligencia Intrapersonal: Capacidad que nos permite conocernos, de ver cómo somos y lo que queremos. La Inteligencia Intrapersonal se compone de 3 categorías:

  1. Autoconciencia: Se basa en reconocer e identificar las propias emociones y los efectos que éstas tienen sobre nosotros tanto a nivel físico como psíquico.
  2. Autorregulación: Se trata de la capacidad de manejar las emociones de forma adecuada y equilibrada.
  3. Automotivación: Habilidad para ordenar las emociones y enfocarlas hacia un objetivo esencial haciendo frente a los problemas y encontrando soluciones.

Inteligencia Interpersonal: Capacidad de entender a otras personas e interactuar con ellos. La inteligencia intrerpersonal está formada por:

  1. Empatía: Capacidad de ponernos en el lugar del otro y saber cómo se siente, de comprender su visión de la realidad, su postura así como sus necesidades.
  2. Habilidad social: Conjunto de recursos que nos permiten relacionarnos de manera correcta con otras personas y mantener buenas relaciones sociales.

¿Cómo puede ayudar la Inteligencia Emocional a los niños?

Al entrenar nuestra capacidad emocional aumentamos nuestra habilidad a la hora de gestionar nuestras emociones transformándonos así en personas con mayor autoestima, más asertivas, empáticas y con agilidad a la hora de encontrar soluciones creativas a los conflictos. Entrenamos así mismo nuestra capacidad de gestionar el estrés, de manejar los obstáculos y aprendemos a automotivarnos para lograr nuestras metas y objetivos.

Todo este entrenamiento hará que nuestros niños crezcan sabiendo relacionarse con ellos mismos (Inteligencia Intrapersonal) y con quienes les rodean (Inteligencia Interpersonal) desde la asertividad, el respeto y la no violencia.

Cinco estrategias educativas para fomentar la Inteligencia Emocional infantil

La Inteligencia Emocional infantil, es un proceso educativo de carácter transversal y como tal para que sea efectivo se debe ir enseñando durante todas las etapas evolutivas del niño incorporando en el día a día didácticas emocionales como las que a continuación proponemos:

1- Reconocer las emociones básicas

A partir de los dos años de edad el niño suele estar preparado para interactuar de manera más abierta con el resto de personas que le rodean habitualmente. Es un buen momento para empezar a hacerlos hábiles en el reconocimiento de las emociones básicas o primarias como la rabia, la alegría, la tristeza, el miedo, la sorpresa y el asco.

Para hacerlo podemos utilizar los cuentos, observar fotografías de rostros, con dibujos e ilustraciones. Conseguiremos que poco a poco reconozcan no solo sus emociones, sino también las de los demás trabajando así la empatía.

2- Saber identificar las emociones

A partir de los cinco años los niños ya pueden identificar y nombrar con exactitud las emociones que están sintiendo: “estoy enfadado por que llueve y no podemos ir de excursión”. Es importante que en estas ocasiones aceptemos las emociones que nuestros niños nos muestran con un simple: “oh, entiendo que estés enfadado” mejor que diciéndole: “Vaya, no es tan grave ya iremos otro día”.

La actitud de escucha y reconocimiento de la emoción del niño nos ayudará para seguir entrenando la empatía y ayudará a gestionar mejor la frustración por no poder conseguir su objetivo tanto al propio niño como al adulto que lo acompaña. Demuéstrales que sus sentimientos son importantes.

3- Desarrollar la empatía

Para fomentar el desarrollo de la empatía hace falta dialogar con el niño haciéndole preguntas del tipo: “¿Cómo crees que se siente tu hermana después de lo que le has dicho?”

Entrenarnos con la lectura dialéctica y reflexiva de cuentos infantiles es una buena opción para ir poniendo al niño en el lugar de los personajes de las historias y animarlo a reflexionar.

4- Desarrollar la comunicación: Expresarnos y saber escuchar

Es importante crear un ambiente de comunicación comprensivo, cómodo y abierto al diálogo. Es importante basarse en una comunicación no violenta donde reine el respeto mutuo y donde no hay lugar a malentendidos, seamos claros y coherentes a la hora de expresarnos ya que en el lenguaje no verbal es donde residen y mediante el cual se expresan nuestras emociones básicas.

5- Reconocer e identificar las emociones secundarias

Una vez dominamos el mundo de las emociones básicas podemos empezar a ampliar nuestra capacidad para identificar emociones derivadas de las emociones básicas como por ejemplo el rencor y el odio derivadas de la rabia, el placer, la diversión y el entusiasmo derivadas de la alegría, la pena, la soledad, la decepción…



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Gemma Jurado Serrano
Educadora y Terapeuta Emocional, Técnica Metamórfica, Flores de Bach, Biodescodificación y Kinegenealogía.
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