El Reflujo Gastroesofágico o regurgitación ácida

El Reflujo Gastroesofágico o regurgitación ácida

El reflujo gastroesofágico es una afección que nos puede causar un gran malestar estomacal. Este artículo nos explica por qué se produce y que hacer para evitarlo.

618764201

¿Qué es el reflujo gastroesofágico?

El reflujo gastroesofágico es una afección en la que los contenidos estomacales vuelven del estómago hacia el esófago, causando malestar estomacal. Sobre un 30 % de la población española tiene algún síntoma siendo un 7 % quien los sufre diariamente.

Los síntomas más comunes son el ardor estomacal o pirosis, una sensación de ardor detrás del esternón y que puede llegar hasta la garganta provocados por un exceso de ácidos del estómago.

Otros síntomas pueden ser la regurgitación, dolor de garganta, tos, ronquera, flatulencias, afonía, distensión abdominal, gases y sensación de plenitud. Suelen aparecer sobre todo después de comer. Algunos síntomas más severos pueden ser vómitos con sangre, heces oscuras y un dolor opresivo en el pecho, el cual puede confundirse con infarto.

¿Qué causa el reflujo gastroesofágico?

En condiciones normales este reflujo no pasaría al esófago, sin embargo el problema reside cuando el esfínter esofágico inferior que impide el paso del alimento se debilita y se abre de forma espontánea o no se cierra correctamente. Cuando esto ocurre, los jugos digestivos o ácidos estomacales suben con la comida y estos afectan al revestimiento del esófago. También puede causarlo una hernia de hiato, aunque no todas las personas que lo presentan tienen reflujo.

Otros factores serían el uso de medicamentos como antidepresivos, antibióticos, analgésicos entre otros, que irritan la mucosa. El embarazo por cambios hormonales o por la presión del bebé que presiona el estómago. Los más comunes son el tipo de comida, ciertos alimentos, comidas copiosas o comer demasiado rápido. El sobrepeso, el tabaco, el alcohol y factores psico-emocionales como el estrés son otros factores a tener en cuenta.

Cuando el reflujo gastroesofágico es leve, no suele haber alteración en el esófago porque el contacto de los ácidos gástricos es corto. Sin embargo cuando el reflujo es más continuado y no es tratado pueden producirse otras complicaciones: úlceras de esófago, el síndrome de Barret, estenosis esofágica, esofagitis y cáncer de estomago.

Cuando no existe mejoría después de las principales medidas es posible que se necesiten algunos exámenes, como: la endoscopia, manometría esofágica, análisis de heces y pH del esófago, para descartar relación con la bacteria helicobacter pylori, aunque este sea aún de controversia en algunos estudios.

Las medidas más convencionales son los antiácidos, que alivian los síntomas y molestias. Sin embargo el uso continuado de algunos antiácidos convencionales como explica la FDA no prueban que provoquen una curación total.

Por otra parte estos medicamentos provocan la disminución del acido estomacal reduciendo el mecanismo de defensa de infecciones transmitidas por los alimentos.

Una de las medidas básicas para combatir el reflujo gástrico y restaurar la función gástrica, será cambiar de alimentación y hábitos. Restaurar el ph, incluida la del intestino ya que la flora intestinal suele estar dañada. Para ello es importante comer muchos vegetales y alimentos de alta calidad, preferiblemente orgánicos.

Evitar y/o eliminar si padecemos de reflujo gastroesofágico

  • Alimentos ácidos y cítricos, vinagres, tomates, las salsas de tomate y especias.
  • Cafeína, bebidas azucaradas, carbonatadas y alcohol.
  • Chocolate y azucares en general, snacks, pizzas, frituras, mostazas y salsas en general
  • Leche de vaca, quesos y derivados.
  • Comidas grasosas como nata, mantequilla, mayonesa, bollería etc. y con mucho condimento, ya que estas hacen más lentas el vaciado gástrico y los alimentos permanecen más tiempo en el estómago.
  • Alimentos picantes: ajo, cebolla, hinojo, canela, pimienta, chili, pimientos, ya que causan reflujo.
  • Evitar el trigo, que aunque es de naturaleza fresca no es muy digestivo.
  • Evitar la cúrcuma, aunque es digestiva puede causar malestar estomacal en algunas personas con reflujo gastroesofágico.

No todas las personas con reflujo gastroesofágico tienen el mismo nivel de molestias. Se debe observar que alimentos molestan o no, observando tolerancia de estos durante unas semanas.

Alimentos beneficiosos

  • Verduras: crudas o al vapor, en sopas o cremas. Calabaza, calabacines, tanto hervidos como cremas refrescan y son ricos en fibra. La zanahoria en licuados ayuda a general la mucosa gástrica.
  • Fruta: contienen fibra para la digestión, así las compotas o al horno, membrillo, peras, plátanos y bayas. Las manzanas y peras son ricas en pectina y ayudan a la mucosa estomacal. Nísperos, por su provitamina A, protege las mucosas digestivas. La piña fresca después de las comidas acelera la digestión por su contenido en bromelaina (enzima digestiva) que ayuda a disolver el alimento.
  • Cereales integrales: contienen antioxidantes como el selenio que previenen el daño celular en el esófago. El maíz, por su naturaleza fresca contrarresta la acidez de estomago y tiene efecto suavizante en el intestino. El mijo, de naturaleza neutra fortalece el sistema digestivo.
  • Proteína baja en grasa: carnes magras, pollo sin piel pescados y si son lácteos, bajos en grasa.
  • Enzimas digestivas.
  • Probiótico: en suplementos productos como yogurt o fermentados como el kéfir, chucrut o los pickles.
  • Bebidas: de arroz, de fácil digestión, además ayuda en la gastritis. Leche de almendras, alivia ante un cuadro de acidez y reflujo y de avena.
  • Tés e infusiones: manzanilla, té verde, té de menta, de hinojo o jengibre fresco, cardamomo, mejorana, tila, tomillo. Entre ellas incluidas tanto para el sistema digestivo como el sistema nervioso.

Antiácidos naturales

  • Agua de arcilla blanca: aporta minerales y ayuda a extraer toxinas
  • Kuzú con umeboshi: Por una parte el kuzu refuerza los intestinos y regula la digestión. El umeboshi alcaliniza la sangre y el pH contrarrestando los vómitos, náuseas. Es antiséptico y antibiótico. Previene del estrés y cansancio.
  • Jugo de patata cruda: Alcalinizante, antiinflamatorio. Tomarla antes de la comida. Se vende preparada.
  • Jugo de zanahoria y/o de manzana: alcalino y equilibra la acidez. Además la zanahoria por su contenido en provitamina A mejora la función de la mucosa gástrica normalizando la producción de jugo ácido y evita el reflujo gástrico.
  • Jugo del aloe: Calma los malestares de la inflamación en el tracto digestivo.
  • Regaliz: Esta planta rodea al tracto digestivo de una película protectora que ayuda con el reflujo gástrico.
  • Vinagre de manzana: una cucharada en un vaso de agua antes de cada comida ayuda a la digestión. En episodios de acidez también funciona para dar rápido alivio.
  • Algas Agar-Agar: rico en fibras que ayuda a regular el intestino, calma el calor de estómago y ayuda en las digestiones. Se recomienda en postres como gelatinas de frutas después de comer,
  • Bicarbonato de sodio: neutralizar los ácidos del estómago. Su consumo de forma habitual no es recomendado, pero si se puede beber en caso de que el dolor sea insoportable.

Es interesante proteger la mucosa del estómago por lo que los alimentos ricos en mucílagos y pectinas están recomendados para ello. Así como la inflamación, el deterioro de la flora intestinal y las infecciones son algunas de los síntomas que se pueden tratar con una adecuada suplementación.

  • Vitamina D: optimiza la producción de péptidos en el esófago para prevenir la inflamación. Y actúa ante cualquier agente infeccioso.
  • Enzimas digestivas: de espectro completo antes de las comidas.
  • Betaina: ayuda a aliviar la sensación de ardor y combate la bacteria H.pylori.
  • Glutamina: ayuda a tratar el daño causado por H.pylori. También está presente en pescado, algunos vegetales y frutas.
  • Astaxantina: antioxidante que reduce los síntomas. Beneficiosa contra gastritis positiva en H.pylori y en reflujo ácido en dispepsia no-ulcerosa.
  • Olmo Americanon: ayuda a aumentar la secreción de moco protegiendo el tracto gastrointestinal. Cubre y suaviza toda la mucosa del tracto digestivo desde boca hasta intestinos.
  • Vitamina grupo b9, b6 o b1 y ácido fólico: pueden ayudar en la regresión de los síntomas. Aunque esta la podemos obtener de alimentos ricos en folato, como espinacas, espárragos e hígado.

Además de estos remedios y suplementos existe un gran abanico de posibilidades no agresivas para el tratamiento del reflujo gastroesfogico, como la homeopatía, biosales de Shüsler y oligoelementos.

Consejos de gran utilidad si padecemos de reflujo gastroesofágico

  • Realizar comidas poco abundantes en cada plato y frecuentes, 5 o 6 tomas al día.
  • Evitar cenar tarde. A ser posible 2 o 3 horas antes de ir a dormir. Y evitar las siestas.
  • Comer erguido y despacio.
  • No beber mucho líquido durante la comida y si durante el resto del día.
  • Evitar la obesidad y dejar de fumar
  • En la cocción, utilizar vapor, hervidos y plancha. Sobre todo las legumbres bien cocidas y bien masticadas.
  • Dormir del lado izquierdo agudiza los síntomas del reflujo, ya que dormir bocabajo o del lado derecho presiona el estómago.
  • Dormir con la cabeza más elevada que el cuerpo.
  • No llevar prendar de vestir que opriman el abdomen.
  • Controlar el estrés y realizar algún deporte.

Visión holística y psicosomática del reflujo gastroesofágico

Si tenemos en cuenta los factores emocionales y psicológicos, y desde un punto de vista holístico, las vivencias y experiencias de la vida que no son asimiladas o aceptadas, producen en nosotros, alteraciones emocionales como ansiedad, rechazo o tensiones, lo cual afecta a nuestro sistema digestivo.

Si se tiene en cuenta que las ideas, emociones, así como los alimentos, deben digerirse correctamente. Podríamos decir que el reflujo es un rechazo de nuestras ideas, experiencias vividas pasadas o presentes no son aceptadas y no se pueden asimilar o están siendo difíciles de asimilar. Por lo tanto la incapacidad de tomar decisiones, ideas o experiencias de la vida, ser aceptadas o no, están relacionadas con la incapacidad de digerir los alimentos.

¿Cómo abordar estas situaciones?

Por una parte, sería bueno analizar nuestro entorno y situación. Revisar si existe algo que nos incomode a nivel emocional o bien arrastramos.

¿Qué es lo que no asimilo o no he asimilado en mi vida?
¿Que hay o tengo que no acepto o me produce rechazo?
¿Que pensamientos o emociones me están costando de asimilar?
¿Que me está produciendo rechazo?…

Tomar conciencia de ello y tratar de cambiar en uno mismo como nos afecta. Es posible que lo externo no se pueda cambiar, pero si en cómo nos repercute.

Tratar las emociones es una opción brillante para sosegar los pensamientos y situaciones estresantes. Estas son algunas opciones:

  • Técnicas de respiración, trabajan el diafragma restableciendo la función respiratoria y desbloqueando las tensiones del diafragma. Además aporta relajación, sosiego y oxigenación.
  • Terapia emocional y psicoterapia, para aliviar y descargar las emociones.
  • Masaje, osteopatía, cada una de ellas ayudan a descender el estómago y restablecer la función digestiva.
  • Yoga, taichí, meditación, ayudan a trabajar el cuerpo y colaboran a nivel emocional.
  • Acupuntura y reflexología, para restablecer la energía de los órganos y función.


Valoración

El Reflujo Gastroesofágico
5 (100%) 1 vote
picture-1234.jpg
Verónica Duro
Naturópata. Técnico en Dietética y Nutrición. Terapeuta floral. Monitora en técnicas de relajación y desarrollo personal.
Anterior artículo »
Siguiente artículo »