Ejercicio físico para perros ¿es realmente beneficioso?

Ejercicio físico para perros ¿es realmente beneficioso?

¿Es realmente beneficioso el ejercicio físico para perros? Este interesante artículo nos despeja dudas y nos aconseja que es lo mejor para nuestra mascota.

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En mi humilde opinión, tras casi 18 años resolviendo problemas de conducta en perros, he podido constatar que el ejercicio físico está sobrevalorado. En especial actualmente, cuando se ha puesto de moda incluso comprarle al perro cintas mecánicas para correr.

El problema de base es que ningún humano, a no ser que sea campeón olímpico, puede sostener el ritmo, no ya de carrera, sino de trote de un perro el tiempo necesario (varias horas) como para que el animal acabe realmente cansado. Recordemos que el perro proviene del lobo, que está diseñado para correr durante gran parte de la noche tras una presa sin cansarse él y agotándola hasta poder matarla. Por lo tanto, lo que nos interesa en nuestro perro como animal de compañía es mantenerlo calmado y que, en especial cuando vamos con él por la ciudad, camine tranquilo a nuestro lado, sin asustarse de ruidos ni del entorno, sin tirar de la correa, etc.

Cuando caminamos lentamente y obligamos a nuestro perro a seguir un ritmo pausado, en lenguaje corporal le estamos comunicando que no huimos de nada y que no atacamos a nada, es decir, que no nos disponemos “a cazar” nada. Por lo tanto, le estamos infundiendo calma, confianza en el entorno como un medio no hostil y autocontrol de las emociones, lo cual nos interesa mucho.

Si vamos deprisa y nuestro perro es dominante

En el momento en que nos aceleramos, el animal se activa, y lo primero que sucede es que se pregunta qué pasa. Si en ese momento nos estamos acercando a un perro y el nuestro es dominante, un acercamiento rápido e impulsivo le indica que le apoyamos en el ataque.

Si vamos deprisa y nuestro perro es miedoso

Si nuestro perro tiene miedo a ruidos, motos, multitudes, etc., el ir deprisa no le permite oler, relajarse ni, sobre todo, observar lo que le rodea el tiempo suficiente como para familiarizarse y perder el miedo. Por lo tanto, si vamos deprisa le parece que huimos y su miedo se reforzará.

Si vamos deprisa y nuestro perro es nervioso

Al iniciar un ritmo de marcha rápido, activamos a nuestra mascota, acostumbrándola a ir deprisa y a tirar de la correa. Luego no sabrá caminar tranquilamente, igual que la gente hiperactiva es literalmente incapaz de hacer algo despacio, con calma y disfrutando de lo que hacen. Así se genera el estrés, que es fácil que se haga crónico.

Además hemos de tener en cuenta que cuando hacemos ejercicio físico nuestro cuerpo genera serotonina y otras hormonas “del placer”, que nos hacen sentir bien pero que son adictivas.

Otros motivos para no abusar del ejercicio físico

Aunque no sea dominante ni miedoso, nos interesa que nuestro perro huela y marque todo lo posible durante los paseos, para que no se orine en casa por estar más relajado que en la calle.

Por otro lado, haciendo footing en verano a según qué horas con el pobre perro al sol, corremos un peligro tremendo de que coja un golpe de calor que puede llegar a matarle.

Mi recomendación

Una o dos veces al día, según la edad y el carácter de tu perro, permítele que se canse soltándolo en un pipican adecuado para que juegue con otros perros. Así hará ejercicio físico y se sociabilizará. Si puedes llevártelo a la playa o al campo, mejor todavía.

Si llueve o coincide que el pipican está vacío, tírale una pelota a tu perro y, cuando te la traiga, enséñale otra exactamente igual. No le tires la tuya hasta que suelte la suya, para estimularlo a no ser posesivo y para evitar jugar con él al “tira y afloja”, juego que les encanta pero que es contraproducente, ya que les estimula la dominancia por posesividad y les excita en vez de calmarlos. Cuando suelte su pelota, prémialo inmediatamente con un “muy bien” y tirándole la tuya. Mientras persigue la nueva pelota puedes recoger sin problemas de competencia la que él te ha dejado.

Esto le proporcionará a tu perro una cantidad moderada y sana de ejercicio físico, distracción mental y alimento emocional, ya que comparte una actividad con su dueño. Además, a ti te permite cansar a tu perro sin cansarte tú.



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Laura Oliván
Especialista en comportamiento canino, Medicina holística y terapias naturales. Creadora del Adiestramiento Emocional y Autora del libro “¿Qué siente tu perro?”.
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