Dietas anticolesterol, una buena estrategia

Dietas anticolesterol, una buena estrategia

Las dietas anticolesterol no son solo dietas en la que nos prohíben algunos alimentos, más bien se trata de apuntarnos a un estilo de vida saludable.

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Concepto de dieta

El concepto dieta en nuestra sociedad se relaciona de forma sistemática a prohibición alimentaria, se trata de un gran error, esta interpretación limita el alcance originario de este término generado en la medicina griega. La diaeta es el estilo de vida del individuo en su conjunto, todo lo que está relacionado con su entorno, no tan solo lo que come o deja de comer.

El presente artículo intenta no desvirtuar la esencia del concepto, ofreciendo un esquema de dietas anticolesterol, bajo un punto de vista en el que la persona debe poder reflexionar sobre la vertiente alimentaria, pero también sobre el ejercicio físico, la calidad del sueño, o peculiaridades de temperamento y carácter. La dieta, posibilita en definitiva la visión sobre el manejo de la calidad de vida.

Lanza a favor del colesterol

Por otro lado y con la intención de romper una lanza a favor del colesterol, es de recibo acentuar los beneficios de esta grasa específica, imprescindible en una amplia diversidad de complejos procesos metabólicos y estructurales, fundamentales en nuestra salud. Así pues el problema no es el colesterol en sí, sino el mantenimiento del equilibrio entre tres dinámicas:

  • La síntesis de colesterol que realiza el hígado.
  • La absorción intestinal del colesterol procedente de la alimentación.
  • La reabsorción intestinal del colesterol que forma parte de la bilis, necesaria para la digestión de las grasas llevada a cabo en el intestino delgado.

Se trata de dificultar la entrada al sistema circulatorio y facilitar la salida de él mediante estimulación de la bilis.

Buenas prácticas

Aparecen dos órganos a cuidar, el hígado con su anexo, la vesícula biliar, y el intestino delgado. Todo ello asociado, por supuesto, al tipo y calidad de grasas de nuestra alimentación cotidiana.

Se deduce que las comidas copiosas, ingesta alcohólica y azúcares refinados, que posteriormente el hígado transformará en grasa, suponen una sobrecarga innecesaria tanto para el intestino, que verá alterada la calidad de su flora intestinal, como para el hígado forzado a transformar metabolitos tóxicos, como el alcohol, o azúcares simples en exceso.

Un hígado sano supone velar por la reducción de grasas saturadas, especialmente las procedentes de carnes rojas, no excederse en la ingesta de azúcar simple, alcohol y otros tipos de tóxicos como los derivados del tabaco, debe también realizarse la conveniente gestión de los medicamentos.

El Dr. Seignalet en su libro La Alimentación: La 3ª medicina, indica que las dietas hipotóxicas son especialmente eficaces en aquellas personas que deben tomar medicación.

Grasas

Quedan claramente descartadas las de origen animal, especialmente de carne roja y también la de productos lácteos. Se trata de las grasas saturadas.

Un estudio publicado en octubre del 2015 por la American Heart Association(1) demuestra que la alimentación vegana bien orientada, es una alternativa viable en la prevención y estabilización de los niveles de colesterol total.

Son contraproducentes y se debe prestar especial atención a productos rancios o ligeramente rancios, a veces bien valorados gastronómicamente, también a los aceites y grasas de fritura así como grasas parcialmente hidrogenadas aunque sean de procedencia vegetal, estas últimas asociadas generalmente a alimentos procesados.

En cambio se abren posibilidades ante aceites y grasas de:

  • Oliva de primera prensada en frío.
  • Semillas, entre las que destaca el aceite de lino (Linum usitatissimum) para aliño en ensaladas, mantenido en nevera.
  • Frutos secos entre los que destaca la nuez (2).
  • Pescado, especialmente azul, como la caballa, sardina, anguila, rodaballo, anchoa, o arenque.

Azúcares simples

En este apartado se deben incluir todos los azúcares simples, muy especialmente los refinados y procedentes de bebidas refrescantes, así como la fructosa, pero se deben también valorar edulcorantes como la miel, la panela o frutas secas como dátiles o pasas, su consumo en exceso interviene negativamente en el metabolismo de las grasas y por ende del colesterol.

Dietas anticolesterol, una buena estrategia

La estrategia en la reducción del colesterol o en general la mejora del perfil de lípidos en sangre, supone substituir en gran medida el aporte de productos animales de origen terrestre y de alimentos refinados, por alimentos ricos en hidratos de carbono de absorción lenta. Hablamos de cereales integrales de grano entero; arroz (Oryza sativa ), avena (Avena sativa), cebada (Hordeum vulgare), o centeno (Secale cereale).

En las dietas anticolesterol no se debe padecer por una restricción de kilocalorías sino incidir en la inclusión de la completa gama de alimentos no preelaborados; legumbres, cereales integrales, verdura de hoja verde, hortalizas, fruta fresca, agua como principal bebida, aunque también zumos vegetales naturales, pescado, lácteos descremados, huevos, hierbas aromáticas como cúrcuma (Curcuma longa), canela (Cinnamomum verum), o romero (Rosmarinus officinalis), entre una gran diversidad de especies.

Aceites vegetales de primera prensión en frío, frutas secas oleaginosas, semillas como el lino molido (según el Dr. Jorge Pérez-Calvo su uso no debe exceder cinco cucharadas soperas a la semana).

La relación de todos estos alimentos debería sernos familiar, por supuesto!, se trata de la Dieta Mediterránea (DM), patrimonio inmaterial de la humanidad por la UNESCO desde el año 2010.

Estudios científicos (3) avalan la DM no solo como un tipo de alimentación sino como cultura. Es la sinergia de un estilo de vida proactivo que incluye ejercicio físico regular y adaptado, especialmente de carácter aeróbico, calidad en el descanso, según el biorritmo de la naturaleza, y alimentación saludable incluyendo, según apreciaciones individuales y valoración terapéutica, los beneficios de la fitoterapia.

Citas:

(1) Fenglei Wang, Jusheng Zheng, Bo Yang, Jiajing Jiang, Yuanqing Fu, Duo Li. Effects of Vegetarian Diets on Blood Lípids: A Systematic Review and Meta Analysis of Randomized Controlled Trials. Journal of the American Heart Association (JAHA) [revista Internet]. 2015 Octubre. [Citado: Septiembre 2016].
Disponible a: http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/26508743

(2) Pérez-Calvo J. Nutrición energética y salud. Bases para una alimentación con sentido. 4ª edición, Barcelona.: Random House Mondadori, De Bolsillo; 2008.

(3) Ravera, A. Carubell, V. Sciatti, E. Bonadei, I. Gorga, E. Cani, D. Et. Al. Nutrition and Cardiovascular Disease: Finding the Perfect Recipe for Cardiovascular Health. Nutrients (JN) [revista Internet]. 2016 Mayo. [Citado: Septiembre 2016]. 8(6).
Disponible a: http://www.mdpi.com/2072-6643/8/6/363/htm

 



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Àngels Florensa
Especialista en nutrición, alimentación, seguridad alimentaria y tecnología de alimentos.
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