¿En qué nos puede ayudar una dieta sin almidón?

La Dieta sin Almidón o dieta de Londres puede resultar sorprendente ya que nadie relaciona los almidones como una posible fuente de problemas en determinados casos.

¿En qué nos puede ayudar una dieta sin almidón?

La dieta sin almidón o dieta de Londres fue introducida por el investigador e inmunólogo Alan Ebringer nativo de Australia pero afincado en Londres.

Precursor de las investigaciones sobre la relación entre ciertas bacterias intestinales y algunas enfermedades autoinmunes como la Espondilitis anquilosante y la bacteria Klebsiella pneumoniae. [3,4] Al estudiar de cerca esta enterobacteria Gram negativa observó que está se desarrollaba con mayor rapidez cuando era alimentada con alimentos ricos en almidón. [5] Es por ello que Ebringer recomienda seguir un plan dietético libre de todos los alimentos que la contengan. La exposición continua y elevada a Klebsiella hace saltar la alarma a HLA-B27, que es un antígeno leucocitario humano mediado por el sistema inmunitario. Una exoencima de la enterobacteria, en concreto la pululanasa, provoca mimetismo con el colágeno tipo I, III y IV presente en tendones y hueso provocando un ataque por parte del sistema inmunológico a estas partes del cuerpo pensando que son un enemigo a atacar. [8, 9] A pesar de las investigaciones de Alan Ebringer, la Sociedad Española de Reumatología (SER) afirma que no existen estudios concluyentes sobre el hipotético origen bacteriológico ni que la dieta sin almidón sea efectiva.

Que es el almidón

El almidón es una macromolécula compuesta de 2 polisacáridos: la amilosa y la amilopectina. El almidón es un glúcido fuente de reserva de muchos vegetales. Lo podemos encontrar en: cereales, tubérculos, legumbres, algunos vegetales y por supuesto la mayoría de productos procesados contienen almidón modificado u otros subproductos de los anteriores citados.

El almidón no suele descomponerse en su totalidad en el tubo digestivo, siempre existe una cierta cantidad que acaba por ser metabolizado o usado como sustrato por las bacterias situadas en la zona del colon. Esto puede acentuarse aún más a través de lo que se conoce como almidón resistente.

Para que un almidón se vuelva resistente a la digestión y asimilación por parte del sistema digestivo debe someterse a cocción del mismo y luego a enfriamiento. La patata cocida y enfriada en nevera del día anterior seria un ejemplo de ello.

Este almidón resistente actúa como prebiótico y es metabolizado por las bacterias beneficiosas. Esto tiene múltiple beneficios: sirve como alimento para las propias bacterias, mejora de la mucosa intestinal [10], reduce la permeabilidad intestinal [11], se ha mostrado eficaz para la pérdida de peso ya que sacia pero no se digiere. [12]

La dieta sin almidón

Según Ebringer la dieta sin almidón ayuda a estos pacientes a que la bacteria no se reproduzca ya que el propio almidón es su sustrato de alimentación y de reproducción. La dieta sin almidón es rica en proteínas y baja en hidratos de carbono ya que no incluye ningún cereal, tubérculo, legumbres e incluso excluye algunas verduras. Por supuesto evita los alimentos que contengan azúcar y procesados de otro tipo que puedan contener almidón.

Para otras enfermedades autoinmunes como la hipotiroidismo de Hashimoto, artritis reumatoidea, psoriasis, etc. se recomienda aunque aún no existe evidencia científica suficiente el protocolo autoinmune (AIP). Este consiste en suprimir de la dieta los cereales, legumbres y todo los alimentos que son comúnmente generadores de mimetismo molecular, entre ellos el gluten, la yema de huevo y la leche. A pesar de no haber evidencia los pacientes notan una gran mejoría.

Estos dos protocolos de actuación son bastante parecidos, siendo ambas enfermedades autoinmunes. El protocolo autoinmune tampoco permite las solanáceas, donde se encuentra la patata pero si permite otros tubérculos como el boniato. Siempre hay que tener en cuenta que cada persona es única y que por tanto siempre es necesario una evaluación personal de que le funciona a uno y que no. 

La Espondilitis anquilosante

Es una enfermedad de carácter crónico y autoinmune donde ciertas personas tienen una predisposición genética a contraerla. El inmunólogo Alan Ebringer apunta hacia una estrecha relación entre la presencia de una enterobacteria en la zona del colón. La bacteria Klebsiella pneumoniae que puede encontrarse en diferentes partes del cuerpo como pulmones, tracto urinario, colón y tejidos es causante de infecciones, neumonías y sepsis. Desde la Sociedad Española de Reumatología (SER) afirman que no existen datos suficientes para afirmar que efectivamente sea esta bacteria la causante de la espondilitis. [13]

Esta enfermedad es acompañada con un tratamiento médico a base de antiinflamatorios no esteroideos (AINE), corticoesteroides (en caso necesario) y los FAME (fármacos modificadores de enfermedad) entre otros posibles fármacos. Desde la SER aconsejan la individualización de cada paciente según su situación particular, por tanto siempre es necesario el consultar a un especialista en el tema. Ellos mismos recomiendan a través de su guía [13] para estos pacientes: mantenerse activo, realizar ejercicio, alimentación equilibrada y variada. Evitando alimentos ricos en colesterol y contando con un control clínico periódico para evitar comorbilidades asociadas de tipo cardiovascular, obesidad, diabetes, presión arterial alta, colesterol, etc.

Para la detección precoz de esta enfermedad hay varios canales de observación. En primer lugar, se pregunta por la existencia de manifestaciones clínicas al paciente o se observa la presencia de inflamación en las vértebras. Además se busca el antígeno HLA-B27 mediante un análisis de sangre, a pesar de que tan solo el 90% de los afectados presentan este antígeno, por tanto no es definitivo su diagnóstico a través de su detección.

Conclusiones

La dieta sin almidón promovida por el inmunólogo Alan Ebringer parece haber sido efectiva en diversos pacientes con Espondilitis anquilosante a pesar de no haber evidencia científica concluyente según la Sociedad Española de Reumatismo (SER).
Este tipo de dieta que aparta productos procesados, azúcar y otros alimentos pro inflamatorios es muy probable que aporte beneficiosos para quienes la practiquen. Desde la SER se recomienda una dieta mediterránea equilibrada y variada[13] acompañada de ejercicio físico, análisis clínicos de control periódicos, entre otras recomendaciones, para los enfermos de esta enfermedad autoinmune.

Fuentes

[1] https://en.wikipedia.org/wiki/Alan_Ebringer
[2] https://es.wikipedia.org/wiki/Almidón
[3] http://www.kickas.org/medical/klebsiella.pdf
[4] https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/17186116
[5]http://journals.lww.com/eurojgh/Abstract/2009/08000/Role_of_Klebsiella_and_collagens_in_Crohn_s.1.aspx
[6] https://medlineplus.gov/spanish/ency/article/003551.htm
[7] http://www.sickopportunity.com/get-started-right-now/step-1-diet-overview/london-as-diet-per-dr-alan-ebringer/
[8] http://www.kickas.org/londondiet.shtml
[9] http://www.kickas.org/medical/CDIPaper2013.pdf
[10] https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/17936196
[11] https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/15502362
[12] https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/24499148
[13] https://inforeuma.com/wp-content/uploads/2016/03/aprendiendo_a_convivir_con_la_espondilitis_anquilosante.pdf



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Dieta sin almidón
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Yasmina Oñate
Apasionada y experta en temas de nutrición y cocina con una visión integradora. Asesoramiento en temas de agricultura, energía, equilibrio, estilo de vida, belleza y búsqueda de la felicidad.


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