Convulsiones febriles, ¿cómo prevenirlas?

Convulsiones febriles, ¿cómo prevenirlas?

Aunque sea difícil, debido al pánico y la ansiedad que causa los episodios de convulsiones febriles, el primer consejo que emiten los especialistas es mantener la calma.

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¿Qué son las convulsiones febriles?

Las convulsiones febriles son una enfermedad propia de la segunda infancia (6 meses y 5 años), la padecen entre un 5 % de los niños.

Se cree que se origina a causa de un aumento repentino de la temperatura corporal, alcanzando los 39,4º C (generalmente a causa de una infección viral) y como consecuencia se produce una convulsión clónica.

Que es una convulsión que presenta contracciones intermitentes, es decir, aquella en la que los músculos se relajan para después volver a contraerse. No es frecuente que las crisis duren más de 10 minutos y no suelen repetirse en el mismo episodio febril.

¿Qué deberíamos evitar para prevenir las convulsiones febriles?

Deberíamos evitar el estrés, el uso indiscriminado de fármacos, y los alimentos refinados, azúcares simples, zumos y bebidas azucaradas, grasas saturadas (bollería, leche entera, mantequilla, el queso curado, carnes rojas y embutidos) y grasas vegetales (margarina, aceite de coco).

Consejos y alimentación

La segunda infancia es una etapa de la vida donde se producen muchos cambios, sociales y alimentarios.

Lo más importante es darles amor y tranquilidad para que sientan que están acompañados en este nuevo descubrimiento, y disfrutar juntos de esta nueva etapa.

  • No exponerlos a grandes multitudes en sitios cerrados.
  • Un buen descanso favorecerá una regeneración del organismo y sus funciones. Los niños de esta edad han de dormir de 10 a 12 horas de calidad.
  • Evitar cambios bruscos de temperatura. No poner la calefacción demasiado alta.
  • Es importante que beban agua durante todo el día, eso ayudará a mantener las mucosas hidratadas.
  • Acostumbrarlos desde pequeñitos a que se laven las manos antes de comer, después de ir al baño, cuando vuelven de la calle.
  • El ejercicio físico moderado ejerce una buena influencia sobre la inmunidad de los niños.
  • Tomar el sol de 10 a 15 minutos al día.
  • La primera barrera que los virus y bacterias encuentran son la piel y las mucosas, tienen que estar en buen estado.
  • Una buena flora intestinal hará que tengamos un buen sistema inmunitario, no sólo ayudan a digerir los alimentos sino que también actúan cómo defensa frente a bacterias patógenas.
  • Introducir los alimentos poco a poco y de uno en uno, observando su aceptación o posibles alergias o intolerancias.
  • Los alimentos potencialmente alergénicos (gluten, lácteos “mejor de cabra”, huevo, pescado azul, frutas rojas, kiwi, frutos secos, soja…) no introducirlos hasta cerca del año.
  • A partir de los 6 meses empezar con los cereales semi o integrales sin gluten (arroz, mijo, quínoa, amaranto, maíz), es aconsejable mantener la lactancia siempre que sea posible. Se sabe que los bebés alimentados con leche materna están más protegidos frente a infecciones y enfermedades autoinmunes.
  • Una vez aceptados estos, se irán introduciendo progresivamente las verduras y hortalizas (zanahoria, calabaza, hinojo, calabacín, brócoli), las frutas (pera, manzana, plátano, papaya, aguacate, ciruela), las legumbres ( las lentejas se digieren mejor).
  • A partir del año se incorporaran los huevos, carnes (pollo, pavo) y pescados (1º el blanco), las algas (no más de 2 g al día), frutos secos (nuez, almendras, avellanas, cacahuetes, arándanos), semillas (sésamo, girasol, calabaza) y especies.

Alimentos ricos en…

Los probióticos son de origen microbiológico y estimulan el crecimiento de otros microorganismos beneficiosos para el niño por lo que son aconsejables para la prevención de las convulsiones febriles:

  • Probióticos:  repoblar la flora (kefir de agua, lactobacillus-yogures y bifobacterias). Muy útiles en gastroenteritis y diarreas asociadas a antibióticos.
  • Prebióticos:  la fibra prebiótica es el alimento de los prebióticos (verduras-el ajo y la cebolla, frutas-el plátano, legumbres).
  • W3 y w6 se deben tomar en una proporción de (2:1).
  • W3: antiinflamatorio, antioxidante y neuroprotector (arenque, caballa, sardina, anchoa, salmón, aceites de semillas de lino, cáñamo, calabaza, nuez, vegetales de hojas verde oscuro).
  • W6: proinflamatorio (aceites de semillas de lino, girasol, sésamo).
  • W9: antioxidante (aceite de oliva virgen).
  • La uva (antioxidante, vasodilatador, piel, desintoxicante y depurativo organismo; fuente de potasio, equilibrio líquidos organismo, vitamina B).
  • Polifenoles y carotenoides: evitando la posibilidad de inflamación y daño neuronal (tomate, sandía, albaricoque, especies, plantas medicinales, aceite de oliva virgen, olivas y uva).
  • El polen: es un gran alimento, concentra aminoácidos esenciales, minerales y vitaminas. Se puede dar a partir de los 2 años.


Valoración

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Rosa Maria Biosca
Técnico Superior en  Dietética y Nutrición.
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