Consejos para un consumo familiar responsable

Consejos para un consumo familiar responsable

El consumo familiar puede ser un amigo o un enemigo de la economía del hogar si se educa a los hijos en el consumo responsable o en el consumismo.

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Consumo familiar y consumismo

La sociedad actual se fundamenta económicamente en el comercio, por lo que para mantenerla en movimiento se necesita oferta y demanda. Pero, a veces, la ambición por mantener un nivel de consumo hace que se intenten crear nuevas y falsas necesidades.

Por ejemplo, comprar zapatos de una marca concreta, mucho más caros que otros iguales de bonitos y funcionales y tres veces más baratos. O comprar el último elemento electrónico o gadgets, sin ser realmente necesario.

Cuando el consumo familiar se centra mucho en este tipo de necesidades ficticias, pasa a ser consumismo y la economía familiar se resiente. Por otro lado, se transmiten unos valores a los hijos muy  relacionados con el consumo inapropiado. Mientras que el consumo responsable es una responsabilidad hacia el planeta y al propio ahorro familiar.

Familia, educación y consumo responsable

Por tanto, el consumo familiar para ser responsable (y si encima es sostenible aún mejor) parte de una concienciación por parte de los progenitores. Luego una educación a los hijos con una base crítica ante el fenómeno del consumismo y predicada con el ejemplo, que es lo que ellos más entienden.

Es interesante por otro lado que los hijos aprendan a valorar las cosas y no darles todos los caprichos y procurando que sientan que cuando obtienen algo de alguna forma se lo han ganado. No confundir esto con la manipulación de sólo te quiero o te valoro cuando haces lo que te digo.

En ocasiones hay padres que intentan suplir su falta de tiempo y atención con cosas, es decir, caprichos, juguetes, ropa, dinero, etc. Con lo que los niños se vuelven exigentes en ese aspecto y en algunos casos acaban acostumbrándose a suplir carencias emocionales con objetos.

Lo cual puede ser la antesala de un futuro adicto a las compras. Lo principal es la comunicación con los hijos y trasmitir esos valores de consumo familiar y otros con el ejemplo.

Consumo familiar y ahorro

El consumo familiar responsable genera un ahorro en la economía del hogar. Ya que los gastos superfluos suelen suponer un importante bajón del presupuesto. No se trata de ser tacaños y no permitirse caprichos si no moderarlos y priorizar. Este ahorro quizá suponga más relax a la ahora de llegar holgado a fin de mes, que el que pueden producir esos caprichos superfluos sin medida.

Y le puede permitir pagar unos buenos estudios a sus hijos o tener las vacaciones que se merece o un buen fondo de ahorro para el futuro, etc. Cosas más importantes que comprar en el mercado el último mega súper videojuego para no ser menos que otro y cuyo precio en unos meses se habrá reducido en una cuarta parte o más.

Consumo familiar responsable y la presión social

El consumo familiar se ve muy perjudicado cuando hay adolecentes en casa ya que éstos suelen ser presa fácil y blanco principal de las campañas publicitarias. Es excesiva la publicidad y la presión social que se sufre para consumir, dándole a veces un sentido a las cosas más allá de lo real.

No se vende un objeto sino una forma de vida o una virtud. Es decir, que si llevamos las zapatillas de un famoso deportista es como si fuéramos tan rápidos, fuertes y atractivos como ese personaje o si nos ponemos una joya como la que luce alguna mujer importante, nos sentiremos tan sexys, elegantes o adineradas. O sea se nos ofrece, a través de la adquisición de cosas la posibilidad de parecer lo que quisiéramos ser.

Todo esto es una gran presión para la economía familiar y el consumo y no está mal  aprovechar el deseo de los chavales por querer parecerse a un ídolo e, incluso, es una herramienta interesante para apoyarse en ello los padres.

Puede valer para transmitir el ejemplo de una vida sana, el triunfo por el esfuerzo de un deportista como modo de vida o la capacidad de esa mujer importante para triunfar con su inteligencia y capacidad profesional, etc.

Pero generalmente la publicidad recurre a lo más superfluo. Por lo que es interesante una previa educación al respecto antes de la adolescencia donde serán más sensibles a esa influencia social que a la familia.



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Consumo familiar responsable
Juan José Sánchez Ortiz
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Juan José Sánchez Ortiz
Terapeuta físico, emocional y coach. Articulista experto en salud, ecología, desarrollo personal y ONGs en medios digitales e impresos. Periodista de investigación con trabajos referenciados en artículos, tesis de postgrado y doctorales.
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