Beneficios de los complementos alimenticios

Beneficios de los complementos alimenticios

El uso de los complementos alimenticios, debe estar fundamentado y bajo asesoría terapéutica, avalando su necesidad o incluso la no necesidad si se dan condiciones favorables en coherencia a la calidad de vida del individuo.

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Introducción

Actualmente hay una amplia utilización social de conceptos como, nutrición ortomolecular, suplementación alimentaria, complementos alimenticios o nutracéuticos y alimentos funcionales; términos vinculados a una importante gama de productos disponibles en farmacias y establecimientos especializados, o no.

El presente artículo pretende acotar el concepto de complemento alimenticio hacia el sentido de su utilización, aclarar ideas y ofrecer una base, que no por ser de fundamento científico, se aleje de un criterio entendible para ser aplicado bajo criterio razonable.

¿Qué son los Complementos Alimenticios?

El Diccionario de Terminología de Ciencias de la Salud (DeCS) define el concepto suplemento alimenticio (dietary supplement) como aquel producto en cápsula, grajea o forma líquida que suministra nutrientes esenciales, vitaminas, minerales esenciales, proteínas, principios activos a partir de una planta, o sustancias nutritivas similares.

Complemento alimenticio, suplemento o nutracéutico, son sinónimos de un abanico de productos, presentados en forma galénica, es decir, en dosis en las que una unidad dispone de forma conocida la cantidad precisa de un nutriente o principio activo obtenido a partir de un sustrato alimentario, animal, o vegetal.

Se excluye de la definición a los alimentos como tales, ya sean productos como materia prima, transformados, o alimentos funcionales, así como la fitoterapia en forma de infusiones, decocciones o aromaterapia.

¿Para qué se utilizan los complementos alimenticios?

Su aplicación tiene una visión distinta a la del uso de la medicación alopática; esta aplica en la rápida erradicación de síntomas y tiene todo su sentido en cuadros agudos o críticos, en los que el individuo presenta un importante desequilibrio funcional. Su uso es mecanicista, donde es básico actuar sobre puntos u órganos clave del metabolismo en riesgo vital.

El criterio de la complementación alimenticia tiene carácter habilitador, su valoración tiene sentido en situaciones de funcionalidad restablecida, cuadros incipientes o de forma estrictamente individualizada, como sistema preventivo.

La nutracéutica facilita al organismo su despertar funcional, en un proceso fisiológico natural y con tendencia a mantenerse en una situación armónica, potenciando un estado de salud que favorece la “autogestión metabólica”. Es la vitalidad de la propia persona la que facilita la conveniente circulación y uso de los principios activos de origen alimentario.

El sentido de la salud alimentaria en la complementación

Suplementación alude a un concepto “posterior a algo” o apoyo “a algo” que ya existe, en este “algo” es ineludible la alimentación equilibrada, ocupando esta una primera posición en un sistema integrado de terapia del bienestar.

Se consideran alimentos en su máxima expresión de vitalidad los siguientes: productos frescos, de temporada, de proximidad, ecológicos, aún mejor, si proceden de cultivo biodinámico. Consideramos también cocciones simples y variadas ajustando las proporciones de proteína, junto a pautas adaptadas a nuestro biorritmo.

Bajo este criterio se sabe que el alimento ofrece su propia personalidad, y por tanto su actividad funcional específica en nuestro metabolismo.

La terapéutica de la complementación no tiene sentido sin la modulación progresiva de la alimentación como base fundamental, situaciones planteadas en:

  • La observación activa de la Medicina Tradicional China.
  • Las experiencias de la Dra. C. Kousmine, Dr. J. Seignalet o Dr. Roger J. Williams, entre otros, demostrando la eficiencia de un plan nutricional adaptado de forma individual.
  • Estudios sobre crono nutrición.

Avalan la nutrición ortomolecular, combinando sabiamente alimentación y suplementación.

No se busca un refuerzo nutricional, sino un refuerzo vital a partir del vigor de los alimentos, con apoyo de productos bien escogidos que compensan carencias ante situaciones de estilo de vida o periodos vitales específicos.

No tiene lógica tomar antioxidantes para la prevención de cáncer si nuestra dieta carece de este criterio y nuestros hábitos de vida no son coherentes.

¿Cómo se usan?

La habilidad en el acierto de los complementos alimenticios hace imprescindible tanto el conocimiento de los procesos metabólicos, como los mecanismos bioquímicos de disponibilidad y asimilación a nivel celular.

Se deben tener en cuenta las características de ingesta, y sinergias entre distintos compuestos para potenciar su biodisponibilidad.

Distintas substancias, ya sean aminoácidos o enzimas, vitaminas liposolubles o hidrosolubles y muy especialmente minerales, presentan características muy diferenciadas en las características de toma.

El uso de los complementos alimenticios, debe estar fundamentado y bajo asesoría terapéutica, avalando su necesidad o incluso la no necesidad si se dan condiciones favorables en coherencia a la calidad de vida del individuo.

La suplementación no es una alternativa al “por si acaso”, ni mucho menos una substitución directa de la medicina alopática, “en lugar de tomar una pastilla…me tomo otra..”. Este punto de mira refleja culturalmente una tendencia hacia la enfermedad, dejando de lado el verdadero trabajo: tomar conciencia de nuestro equilibrio y realizar transformaciones conscientes bajo nuestra libertad a favor de la salud.

Situación actual

La amplia presentación en distintos circuitos de mercado, y variedad de marcas, requiere en la selección un criterio técnico afinado y objetivo, al margen de las consideraciones de marcas comerciales:

  • Obtención de materia prima y su procesado.
  • Pureza.
  • Concentración.
  • Formato de presentación.
  • Sinergias de combinaciones.

La tarea del profesional es disponer de una base de información independiente que aporte certeza en la utilización: bases de datos fiables científicamente, y revisiones a partir de las cuales se vaya ampliando un abanico de posibilidades aún incipiente.

Cada vez se dispone de más estudios representativos sobre la eficacia de los nutracéuticos, se trata de investigación poco apoyada sobre la que se van obteniendo resultados que dan mucha seguridad en las diversas aplicaciones.

En estos momentos la medicina alopática incorpora como práctica cada vez más extendida la complementación alimenticia, especialmente en tratamientos preventivos o como post-tratamiento tras alta médica, por tanto, se dispone de mayor conocimiento y conciencia en la lógica de aplicación. Existe un gran interés aunque es necesaria una mayor evidencia estadística.

Pese a todo, no se debe dejar de lado la observación atenta como método científico, tanto por parte del paciente como por parte del terapeuta/médico, huyendo de un criterio estrictamente positivista dado que “el sistema humano” va mucho más allá de la valoración bajo un parámetro-pastilla…



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Àngels Florensa
Especialista en nutrición, alimentación, seguridad alimentaria y tecnología de alimentos.
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