Síntomas y causas de cálculos en la vesícula biliar

Síntomas y causas de cálculos en la vesícula biliar

La mayoría de las personas afectadas de cálculos en la vesícula biliar no presentan sintomatología y suelen ser sorprendidas por el cólico biliar cuando éste se presenta.

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¿Qué es la vesícula biliar?

La vesícula biliar es un pequeño saco con forma de pera que se localiza en la parte inferior del hígado. Está formada de un tejido dispuesto en pliegues que permite que la vesícula biliar pueda expandirse cuando recibe bilis (puede alojar entre 30-50 ml).

Su principal función es almacenar la bilis y eyectarla al duodeno una vez esté lo suficientemente concentrada (entre 5 y 10 veces) y detecte que hay contenido parcialmente digerido en el estómago.

La bilis se forma en el hígado y contiene diversas sustancias que ayudan en la digestión (principalmente de las grasas) sobretodo lecitina y sales biliares, pero también contiene sustancias de deshecho destinadas a ser eliminadas.

Estas sustancias de deshecho son principalmente residuos de la desintoxicación hepática, pigmentos biliares y exceso de colesterol, que serán eliminados del organismo siempre y cuando haya un buen funcionamiento de la vesícula biliar y el contenido intestinal presente la cantidad de fibra suficiente para evitar su reabsorción a lo largo del recorrido por el conducto digestivo hasta ser eliminado en forma de heces.

Sintomatología

En muchos casos el vaciado de la vesícula biliar no se lleva a cabo correctamente dando lugar a la formación de cálculos en la vesícula biliar. Esta alteración está diagnosticada en un 10-30 % de la población occidental y cada año va en aumento, presentando mayor incidencia en mujeres.

La mayoría de las personas afectadas de cálculos en la vesícula biliar no presentan sintomatología y suelen ser sorprendidas por el cólico biliar cuando éste se presenta. Pero si estamos atentos a nuestro proceso digestivo y observamos que éste no se lleva a cabo de una forma correcta podemos tener una ligera sospecha.

Cuando existen cálculos en la vesícula biliar, éstos taponan el conducto impidiendo que la bilis sea volcada al intestino, con lo que la digestión se verá afectada produciendo síntomas como: flatulencias, gases malolientes, heces mal formadas que flotan, diarrea, etc. Puede complicarse dando lugar a una colecistitis (inflamación de la vesícula biliar) aguda o crónica, por lo que sería interesante ponerse en manos de un profesional.

¿Cuáles son las causas de los cálculos biliares?

Es una enfermedad multifactorial y sus causas no se conocen con precisión.

Aunque los factores genéticos puedan presentar cierta relevancia, no debemos olvidar la interacción que los factores ambientales ejercen sobre estos. Así pues malos hábitos en la práctica alimentaria pueden aumentar el riesgo de formar cálculos en la vesícula biliar.

Algunas de las prácticas que fomentan la formación de cálculos en la vesícula biliar son: comidas muy copiosas, comidas excesivamente grasientas de forma habitual, cenar abundantemente después de las 22:00h, irregularidad en las ingestas o prácticas que lleven a pasar demasiadas horas sin contenido intestinal como alimentación parenteral o ayunos prolongados descontrolados.

Consejos sobre la dieta

Teniendo en cuenta que la vesícula biliar es un órgano que necesita estar activo constantemente, evitaremos dietas libres de grasa. La fibra es clave! Por lo tanto será imprescindible un elevado consumo de verdura, apostando por dietas principalmente vegetarianas y libres de azúcares que complicarían la función hepática.

Los alimentos más aconsejados son: peras, manzanas, algas, rábanos, limón, alcachofas, espárragos, chirivía, aceite de lino, zumo de manzana, zumo de cítricos, semillas, especias como cúrcuma, azafrán y el romero; y no olvidar la ayuda que pueden proporcionarnos las infusiones de fumaria, ya que regulan el flujo biliar.

Tratamiento

1 g de cúrcuma al día hasta la desaparición de los cálculos (de 5 mm de diámetro como máximo).

Remedio en ayunas: tomar una cucharada sopera de aceite de oliva virgen extra de 1ª presión en frío con 1 cucharada sopera de zumo de limón y 25 gotas de boldo o diente de león.

Comer despacio, relajado y con un sentimiento de respeto hacia la comida y hacia las personas con quien la compartimos pueden ayudarnos a desprendernos de emociones coléricas que afectarían de forma muy negativa a nuestro proceso digestivo.



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Emma Carbó Berga
Dietista, Máster en Alimentación Consciente y Chef de Cocina Crudivegana, pero sobretodo: apasionada de la cocina.
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