Compresas y Cataplasmas
Las compresas y cataplasmas son una antigua tradición entre los remedios naturales, un saber terapéutico ancestral y eficaz al alcance de su mano. En esta sección veremos los distintos tipos o clases de compresas y cataplasmas y todos sus beneficios.
¿Qué son las compresas y cataplasmas?
Son tratamientos tópicos. Es decir, se aplican sobre la piel y, según su composición, tienen uso para diferentes dolencias. Podemos diferenciar las compresas y cataplasmas en la siguiente definición que hacemos.
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Cataplasma: untura, de diversos componentes naturales, que se aplica directamente sobre la piel. Puede ser con efecto calmante, antiinflamatorio, cicatrizante o como cura.
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Compresa: remedio preparado natural con el que se impregna una gasa y se aplica también tópicamente sobre una zona del cuerpo y se deja reposando con una venda u otro medio para fijarla.
¿Cómo se aplican las compresas y cataplasmas?
La utilización de las compresas y cataplasmas es sencilla, sólo hay que ponerlas sobre la zona que se vaya a tratar.
Lo que sí tiene su "ciencia" es el tiempo de aplicación de sus componentes y algún que otro aspecto que va a depender del tipo de dolencia que vayamos a tratar o aliviar, así como saber cuándo aplicar compresas frías o calientes
Compresas frías y calientes
La aplicación de las compresas frías o calientes, a groso modo, son las siguientes:
- Las compresas calientes alivian los calambres, ayudan a relajar las contracturas musculares, estimulan la circulación, alivian la tos y es calmante para dolores tópicos diversos, estados nerviosos, insomnio, etc.
- Las compresas frías son más específicas, atenúan la fiebre, combaten las inflamaciones y el dolor en las zonas afectadas, sobre todo, por traumatismos.
Tipos de compresas y cataplasmas
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Compresa de linaza: para tratar problemas, desde las vías respiratorias bronquitis, sinusitis, etc., hasta furúnculos y orzuelos.
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Compresas de patata: para dolores en cervicales, hombros y espalda. Enfermedades infecciosas como bronquitis y cistitis o quemaduras solares.
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Cataplasmas de alholva o fenogreco: para aliviar las hemorroides, "madurar" granos enquistados o algún tipo de forúnculos. Es antiinflamatorio e ideal para problemas de las articulaciones, artritis, artrosis, etc.
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Cataplasma de arcilla: la arcilla, según el tipo (verde o blanca) y si se pone fría o caliente, tiene diversas aplicaciones, desde aliviar varices a hematomas, traumatismos varios, inflamaciones o para el cuidado de la piel.
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Cataplasma de cebolla: para combatir las migrañas, otitis y los dolores de muelas. Por su capacidad antiséptica, cicatrizante y calmante se usa en heridas infectadas y en diversas dolencias del estómago, de la vejiga y los riñones.
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Cataplasma de mostaza: antiquísimo remedio griego aplicado en el pecho para combatir afecciones pulmonares, además de usarse contra la ciática, dolores reumáticos y neuralgias.
Nuestros consejos
En caso de querer conocer bien o aplicar una de estas compresas y cataplasmas, así como otras, le recomendamos visite nuestra sección destinada a las mismas y sus futuras actualizaciones.
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