Beneficios de la actividad sexual

Los beneficios de la actividad sexual sobre nuestra salud física y emocional son muchísimos y la ciencia empieza a especificarlos detalladamente.

Está comprobado que la practica de la actividad sexual influye de manera considerable en la vida cotidiana; esto se debe a que tener una vida sexual activa y placentera aporta numerosos beneficios al organismo: fortalece el sistema inmunológico, previene problemas cardiacos y determinados cánceres, combate la depresión y el estrés, estimula la memoria, levanta la autoestima, adelgaza, rejuvenece y produce una sensación de bienestar generalizado.

Beneficios de la actividad sexual sobre nuestro sistema hormonal

El deseo libera hormonas sexuales que aumentan el deseo sexual (estrógenos y progesterona en la mujer y testosterona en el hombre); adrenalina que aumenta la frecuencia cardiaca y estimula la circulación aumentando el aporte de oxígeno a las células, y feromonas; hormonas del placer que también tienen un efecto vasodilatador.

Cuando la excitación va creciendo entra en juego la endorfina, hormona que crea una sensación de placer y un estado de euforia hasta alcanzar el nivel máximo en el orgasmo. En la mujer durante clímax también se libera la oxitocina, hormona responsable de que el útero y aumente la intensidad del orgasmo. En este momento de máximo auge las células nerviosas del cerebro descargan su contenido eléctrico provocando, una vez ha pasado, el relajamiento físico y mental.

Otros beneficios de la actividad sexual: aumentan las defensas

Mantener una actividad sexual con determinada frecuencia provoca una mayor descarga de hormonas que aumentan la producción de anticuerpos que combaten virus y bacterias, así como aquellas que sirven de guardianes que controlan cualquier reacción inesperada en el organismo.

Los especialistas afirman que, entre otros beneficios, las personas que tienen actividad sexual con regularidad tienen los niveles de inmunoglobina un 30% más altos, un anticuerpo que ayuda a combatir las infecciones. Los hombres reducen el riesgo de padecer cáncer de próstata eyaculando más de cuatro días a la semana, y en las mujeres se reduce la posibilidad de sufrir cáncer de mama gracias al aumento de los niveles de oxitocina producidos durante el orgasmo.

La actividad sexual previene problemas cardiacos

Las glándulas suprarrenales, ubicadas sobre los riñones, vierten adrenalina en la sangre, lo que aumenta el ritmo cardíaco y estimula la circulación. El corazón alcanza los 130 latidos por minuto, como en los ejercicios de intensidad media.

Las arterias se dilatan aumentando de esta manera la absorción de oxígeno, lo cual previene enfermedades cardíacas. También hay unos estudios que indican que la hormona del crecimiento DHEA y la testosterona, implicadas en la estimulación sexual, reducen o previenen el riesgo de padecer algún tipo de enfermedad coronaria.

La actividad sexual alivia el dolor

Según estudios realizados sobre los beneficios de la actividad sexual, durante el orgasmo las mujeres pueden tolerar el dolor hasta un 110% más, esto es debido por un lado a la estimulación del punto G vaginal que aumenta el umbral del dolor; a la liberación de endorfinas que desconectan durante varios minutos las terminaciones nerviosas responsables del dolor y al aumento de oxitocina, que además de incrementar el deseo sexual, tiene la capacidad de calmar el dolor.

Beneficios de la actividad sexual a nivel emocional

Tener actividad sexual aumenta la autoestima, proporciona estabilidad emocional, mejora las relaciones interpersonales, nos sentimos más queridos y atractivos. Además el estado de relajación que se experimenta después del orgasmo nos produce una agradable sensación de bienestar que nos hace afrontar nuestros problemas y preocupaciones de una manera más optimista, reduciendo considerablemente la ansiedad, el estrés y la tensión acumulada.

Sin embargo, estos beneficios de la actividad sexual pueden reducirse considerablemente cuando las relaciones no son satisfactorias o se tienen relaciones esporádicas, ya que al no tener un compañero sentimental estable aumenta la expectativa y la tensión, por lo tanto hay mas riesgo de sufrir problemas emocionales. Dependiendo de cómo se lleve la vida sexual esa incertidumbre por saber si va a volver a tener una relación y cuando, puede crear ansiedad y estrés.

La actividad sexual un antídoto contra la depresión

Antes y durante el acto sexual se libera endorfinas en el flujo sanguíneo, estas hormonas, además de regular el sueño, crean un estado de euforia y una sensación de bienestar. También liberan oxitocina, hormona que aumenta los niveles de serotonina y dopamina, sustancias relacionadas con el humor y el bienestar.

Beneficios estéticos de la actividad sexual

Con la práctica de la actividad sexual se liberan hormonas, entre ellas los estrógenos, que producen un aumento de la secreción de agua y aceite por parte de las glándulas sudoríparas, lo que contribuye a mantener la piel hidratada y protegida y un cabello más fuerte y con más brillo.

Además durante el orgasmo hay un mayor bombeo de oxígeno a los tejidos lo que mejora el flujo de sangre y por lo tanto de nutrientes a las células cutáneas. El orgasmo también estimula en las mujeres la producción de una hormona del crecimiento, DHEA, que favorece que se tenga un aspecto más juvenil.

La práctica de actividad sexual es un ejercicio que fortalece y estimula la mayoría de los músculos del cuerpo, los movimientos repetidos durante la relación ayudan a fortalecer el pecho, las piernas y el abdomen.

También ayuda a perder peso ya que durante una relación sexual se queman de entre 100 a 200 calorías lo que equivale a una caminata de 20 minutos. Además el aumento de los estrógenos en las mujeres fortalece los huesos, y la testosterona en los hombres mejora la masa muscular y previene la osteoporosis.

La práctica de actividad sexual es un buen remedio para combatir la celulitis, ya que mejora la circulación sanguínea lo que facilita la eliminación de toxinas y líquido.

Los besos ayudan a la saliva a limpiar los dientes y a disminuir la cantidad de ácido que causa el debilitamiento del esmalte.

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