¿Qué tiene de especial la dieta vegetariana trofológica?

La dieta según la trofología es más que una dieta ya que es una forma de vida de origen antiquísimo y que nos ayudará a sentirnos muchísimo mejor.

¿Qué es la Trofología?

La Trofología es una filosofía de vida. Basa la alimentación en una dieta libre de animales o de productos que procedan de su explotación. Los alimentos se consumen respetando la combinación o compatibilidad digestiva entre ellos y deben de ser, a ser posible, cultivados del modo más natural posible.

Algunos de los sabios de la Antigüedad, como Sócrates, Platón, Pitágoras e Hipócrates, seguían una pauta alimentaria vegetariana. Hipócrates acabaría siendo el padre de la medicina naturista y la vigencia de sus enseñanzas han llegado hasta hoy.

¿En qué se basa?

Esa compatibilidad de la Dieta según la trofología se basa en que la digestión segrega distintos ácidos o jugos digestivos según el tipo de alimento que tenga que digerir. Los alimentos proteicos necesitan enzimas y jugos gástricos distintos de los cereales. Si los tomamos juntos se produce una mezcla de jugos con funciones distintas. La digestión no será lo suficiente eficaz y eso derivará en malas digestiones y una mala absorción de nutrientes.

¿En qué nos puede ayudar?

Cuando el especialista quiere aconsejar una dieta según la trofología siempre lo hace de forma individualizada ya que tendrá en cuenta la persona (constitución, historial médico, estado actual, tipo de trabajo, etc.), la estación del año y el objetivo que perseguimos con estos cambios.

La idea primordial es que la persona entienda que le ha llevado a la enfermedad y que aprenda a observarse y sepa qué le conviene en cada momento.

Ejemplo de un  menú de una dieta según la trofología

Desayuno
Zumo de fruta. Lo ideal es no mezclar frutas pero en todo caso no mezclar nunca frutas dulces y ácidas. Al cabo de unos minutos podemos tomar alguna fruta (no zumo).

Media mañana
Elegir entre: pan integral, galletas integrales, frutos secos, productos lácteos.

Comida

  • Primer plato: ensalada a base de productos de la estación. Ir variando para tener más riqueza de nutrientes. No olvidéis los germinados.
  • Segundo plato: Los cereales, las legumbres o la patata son una combinación perfecta. Al vapor, horno y plancha son las cocciones ideales. Freír siempre es la peor manera de cocinar ya que los alimentos quedan desvitalizados y sin apenas nutrientes.
  • Postre: manzana en todas sus variantes (cruda, al horno, compota)

Merienda
Podemos tomar fruta con yogur. Merendar es muy importante a fin de que no lleguemos a la cena con demasiado apetito.

Cena
Es importante no irse a dormir con la barriga llena o inmediatamente después de cenar. Se recomienda cenar poco y suave.

En invierno puede ser una sopa de verduras, crema de verduras o de fruta y algún alimento proteico (queso, yogur o un huevo ecológico).

Alimentos como la levadura de cerveza, los germinados y las algas ayudarán a aumentar los nutrientes de esta dieta.

Al principio lo ideal es que busques en tu ciudad un consejero en trofología.

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