Lo Femenino, lo Masculino en nuestro entorno
Lo femenino y lo masculino rodean nuestro entorno. Lo masculino prioriza el control: mantenimiento fácil, espacios verdes sin variedad, con poca agua.
Lo femenino y lo masculino rodean nuestro entorno. Lo masculino prioriza el control: mantenimiento fácil, espacios verdes sin variedad, con poca agua.
Casa, ciudad, trabajo, sociedad
Llevamos miles de años de dominio progresivo y acaparador de lo masculino. Nuestra sociedad patriarcal ha relegado lo femenino olvidándolo, ridiculizándolo y maltratándolo. Lo ha hecho sobre las mujeres como portadoras naturales de lo femenino, pero también con la parte femenina de hombres y mujeres, de colectivos sociales y de entornos.
Lo masculino tiende a racionalizar, a objetivizar, a argumentar, a creer
sólo en lo que se "toca", a simplificar y a buscar
la seguridad de un mundo estático reducido sin cambios evolutivos
ni complicaciones.
Lo femenino tiende más a sentir, a lo irracional, a fundirse
con, a vivir, a vibrar, a subjetivizar, a creer en lo que no se "toca",
a buscar más y a conectarse con los ciclos vitales indispensables
para la renovación y la evolución.
Ambos polos son igualmente necesarios para vivir una existencia plena. Con
lo femenino sentimos y con lo masculino podemos comprender lo que sentimos
(pero antes es indispensable sentirlo de verdad) Es necesario integrarlos
adecuadamente a ambos en cada uno de nosotros y en nuestro entorno para
evolucionar como individuos y colectivo.
A partir del conocimiento científico y el desarrollo tecnológico los humanos hemos tendido a olvidar el poder de los dioses y la naturaleza y a creer que nosotros somos un dios único y que estamos por encima de la naturaleza y la vida. La naturaleza y los dioses son sometidos a los caprichos del hombre que ya no reconoce sus raíces. Nuestra visión está polarizada en lo masculino, somos una sociedad patriarcal que ha olvidado y ha sometido a lo femenino.
Hoy en día sigue la discriminación de lo femenino, la mujer, la naturaleza, la tierra, el agua, lo intuitivo, lo irracional, la solidaridad...
El dominio de lo masculino en nuestro entorno se evidencia sobretodo
en las ciudades. Se expresa en la priorización del control: el
mantenimiento fácil, la uniformidad de tratamientos... Se observa
en los espacios "verdes" con poca variedad de ambientes, con poca
variedad de especies, con poca presencia de agua viva (la que tiene
nutrientes en vez de cloro). O en los espacios exteriores "duros"
en donde se trata a los árboles como un elemento arquitectónico
más y se nos priva de ver y tocar nuestra tierra...
Se observa también en los diseños urbanísticos que
tienden a ser monótonos, repetitivos... O en los interiores eficazmente
estudiados con el objetivo de ofrecer un espacio útil para unas necesidades
uniformizadas según unos criterios de mayoría.
Este excesivo control, este apostar por lo uniforme, por lo que la mayoría va a querer, relega y expulsa a lo femenino. Lo femenino es diverso, a menudo difícil, problemático, es tierra, es agua, transpira, está vivo, es personal y nos recuerda constantemente nuestra diferencia...
De alguna manera podemos decir que muchos de nosotros permanecemos en entornos eficaces a los cuales les falta la vida, la rica sustancia femenina. Son hábitats que cumplen con unas expectativas teóricas, pero que a menudo dejan de lado o condicionan excesivamente las vivencias y características específicas y propias de cada persona individual o colectivo humano.
Aun así, y a pesar de esta tendencia, a menudo asfixiante, cada uno de nosotros puede al menos crear en su espacio un microambiente que le vincule y le defina. Crear su ambiente auténtico y propio, un ambiente vivo que cambiará y evolucionará continuamente tal y como cambiaremos y evolucionaremos nosotros mismos. Esta construcción espacial dinámica y viva es un trabajo personal que puede sernos útil en nuestro camino de vida. Nos puede ayudar a reforzar y descubrir quiénes somos, que queremos y cómo queremos materializarlo.
Un buen inicio para nuestro trabajo es precisamente el análisis
de las polaridades femenina y masculina en nuestro espacio. Es importante
considerar cual de estas dos polaridades básicas domina en nuestro
ambiente interior. Algunos elementos decorativos y características
espaciales son marcadamente femeninas y otros masculinos.
Es recomendable la presencia de ambos polos pero con predominio claro
de lo femenino, especialmente en viviendas. Lo femenino es necesario
y es lo primero, sin la rica polaridad femenina lo masculino es inútil.
Lo masculino sin lo femenino agrede, y con lo femenino agrada, lo cual
es radicalmente diferente.
En este cuadro tenemos algunas de estas situaciones y elementos espaciales
| Femenino | Masculino |
| Implicación. Solidaridad, empatía. Variedad. Espera. |
Distanciamiento. Individualidad, egoísmo. Uniformidad. Inmediatez. |
| Colores variados. Rosas, lilas, verdes aguas... |
Neutros, blanco, gris. Azules. |
| Tierra: cerámicas, plantas... Agua: vidrio, cristales, espejos, fuentes, recipientes con agua... |
Aire-Metal: objetos metálicos, piedras... Fuego: luces, velas, chimeneas... |
| Colocación de objetos y cuadros tendiendo a lo bajo, más cerca del suelo. | Colocación de objetos y cuadros tendiendo a lo alto, más cerca del techo. |
| Lleno. Gente. |
Vacío. Soledad. |
| Lado izquierdo. | Lado derecho. |
| Suelo cálido. Alfombras, madera. |
Suelo frío. Mármol. |
| Río, lago, fuente, pozo. | Mar. |
| Líneas y formas sinuosas. Cuadrado y cubo. |
Líneas y formas rectas. Círculo y esfera. |
| Sombra, humedad. Cortinas |
Luz, sequedad. Ausencia de tamización. |
| Rincones y zonas resguardadas. Protección. |
Espacios abiertos. Control, vistas. |
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