La dieta de la fruta, ¿la pueden seguir todos?

La dieta de la fruta puede ser muy saludable y aconsejable pero, como siempre, conviene saber como hacerla y si existe alguna contraindicación.

La fruta es el tesoro natural más antiguo y directo que nos brinda la madre Tierra, junto con sus compañeras las verduras y hortalizas frescas. Todas ellas crecen gracias a la energía del Sol y son alimentadas por los ricos sustratos de la misma Tierra. Son bombas de nutrientes saludables para nuestro organismo.

La fruta requiere una mínima cantidad de energía para ser digerida por lo que se convierte en un alimento perfecto e ideal para casi todas las personas sin ninguna patología importante.

¿Qué nos aportan las frutas y cuales son sus beneficios?

Las frutas son básicamente fructosa (el azúcar de las frutas) y ...

  • Agua: 90-95%.
  • Fibra.
  • Vitaminas: sobretodo C, A, E y grupo B.
  • Minerales: hierro, calcio, potasio, magnesio, etc.
  • Proteínas: En poca cantidad, a excepción del aguacate.
  • Grasas: Casi inapreciables, a excepción del aguacate, aceitunas y plátano.

Entre sus beneficios cabe destacar la hidratación, curación de enfermedades, rejuvenecimiento, desintoxicación, nutrición, vitalidad y un largo etcétera de beneficios que no terminaríamos nunca.

¿Errores en su consumo?

Las frutas deben ser consumidas siempre solas y con el estómago vacío. No son amigas de ningún otro alimento, ni tan solo de aquellas con un sabor distinto, es decir, las dulces con las dulces y las ácidas con las ácidas, excepto las neutras (pera y manzana) que pueden combinarse con ambos grupos.

Se aconseja tomar 1 tipo de fruta en cada comida. Cada cual conoce sus digestiones y verá si puede o no mezclar frutas del mismo sabor o mejor tomar 1 clase de ellas.

El principal error es que la mayoría de las personas no las ingieren como deberían y luego les sientan mal, creando fermentación y originando síntomas tan molestos como digestiones pesadas y de mala calidad, mal sabor de boca, flatulencias y gases inodoros principalmente.

¿Cómo se digieren?

Las frutas pasan rápidamente por el estómago hasta llegar al intestino delgado, donde se descomponen liberando sus azúcares para ser absorbidos.

La consecuencia de ingerir fruta después de comer o junto a otros alimentos, es que queden presas en la boca del estómago sin poder pasar hasta que los alimentos anteriormente consumidos no son digeridos y su consecuencia va a ser la fermentación.

¿Empezar el día con fruta?

Lo ideal sería que todos adoptáramos el hábito de ingerir fruta desde primera hora de la mañana hasta, al menos, llegado el mediodía.

Nuestro cuerpo por la noche trabaja desintoxicando y limpiando nuestro organismo y la fruta ejerce la misma función, así que es la mejor opción que podemos adoptar. Es la manera más sana y saludable de que nuestro cuerpo funcione con la máxima eficacia.

Cambiar los bollos, mermeladas, pastelería, azúcares refinados, cafés, leche, cereales... por batidos de frutas como desayuno hará que usted sienta una energía y vitalidad del 100%.

Pruébalo durante al menos 10 días y notarás la diferencia.

¿La dieta de la fruta? ... ¿sí? ... ¿no?

  • ¿Quiere adelgazar?.
  • ¿Necesita desintoxicar y limpiar su cuerpo por dentro y por fuera?.
  • ¿Desea realizar un ayuno?.
  • ¿Sentirse renovado, enérgico y saludable?

Puede realizar una dieta única y exclusivamente de frutas frescas y de preferencia ecológica durante un período de 7 a 10 días siempre y cuando esté sano y su motivo sea alguno de los anteriores.

  • ¿Desea sanar o mejorar una enfermedad o síntoma?.
  • ¿Desea convertirse al frugivorismo?.

En este caso le recomiendo que lo haga progresivamente y con la ayuda de un profesional que le abastezca de toda la información necesaria para llevarlo a cabo. En caso contrario podría tener graves consecuencias por carencia de nutrientes básicos y de máxima importancia.

En todos los casos pida consejo a un experto en nutrición y dietética con la finalidad de llevar a cabo la dieta con éxito.

¿Precauciones con la dieta de la fruta?

La dieta de la fruta no es aconsejable para diabéticos, personas con enfermedad extrema o debilitante y anorexia, principalmente.

En todos los casos le recomendamos consultar con su médico, terapeuta u otro profesional de la salud competente. La información contenida en este artículo tiene una función meramente informativa.

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