Sexo sin protección y enfermedades sexuales

Es importante saber que practicar sexo sin protección aumenta el riesgo de contagio de enfermedades sexuales. Usar preservativo evitará este contagio.

La protección es necesaria

En ocasiones no somos conscientes, cuando nos acostamos con alguien, de que al igual que esa persona no es nuestra primera pareja nosotros tampoco lo somos y al mantener relaciones lo estamos haciendo con todas las parejas sexuales que haya podido tener.

En ocasiones se aprovecha un viaje turístico a algún lugar exótico para tener relaciones sexuales sin pensar en el alto riesgo al que nos estamos exponiendo ya que el riesgo de contraer alguna de las muchas enfermedades sexuales que existen es muy alto.

El uso del preservativo nos parece innecesario y molesto, pero es la forma de impedir el contagio de cualquier tipo de infección o de enfermedad de transmisión sexual. Algo tan simple y sencillo nos puede evitar un grave problema.

¿Cómo prevenir el contagio de las enfermedades sexuales?

Existe la falsa creencia de que una buena ducha antes y después de mantener relaciones sexuales es suficiente para evitar que se produzca el contagio de una infección sexual e incluso algunos encuestados pensaban que orinar después de las relaciones puede evitar el contagio.

Ya sabemos que esto no es así, debemos tomar precauciones y no practicar sexo sin protección para evitar el contagio de este tipo de enfermedades.

Estos son algunos consejos que pueden ayudar a evitar el contagio:

  • Usar siempre condones o preservativos.
  • Comprobar que el condón esta en perfecto estado y es del tamaño correcto.
  • No compartir los juguetes sexuales.
  • Si tenemos la más mínima sospecha de contagio hay que acudir al médico.

Tengamos muy claro que para contagiarse de algunas de las enfermedades sexuales basta con una sola vez, eso de que por una vez no pasa nada no funciona. Siempre es peligroso practicar sexo sin protección.

Síntomas de las enfermedades sexuales

En ocasiones los síntomas de las enfermedades sexuales bacterianas pueden ser confundidos con los de otras enfermedades.

Por ejemplo, el cuadro de la sífilis es tan variado, que en el siglo XIX se la bautizó como "la gran simuladora". Pero desde la década de los cincuenta las enfermedades bacterianas tienen tratamiento eficaz con antibióticos.

En las de origen vírico, el mayor problema es que pueden estar en el cuerpo durante décadas sin dar síntomas, y cuando aparecen, hacerlo con virulencia. Es lo que ocurre con el más importante de ellos, el virus del papiloma humano, la principal causa del cáncer de cuello de útero.

Debemos acudir al médico de inmediato si observamos algunos de los síntomas siguientes:

  • Una cantidad de flujo inusual.
  • Sentimos dolor o molestias durante las relaciones.
  • Erupciones, llagas o picores.
  • Periodos irregulares.

340 millones de contagios al año

A pesar de toda la información a la que en nuestros días tenemos acceso los contagios no dejan de aumentar.

No somos del todo conscientes de que el sexo sin protección nos puede acarrear problemas tan graves como el contagio del VIH.

"Por una vez no va a ocurrir nada", argumentan muchos jóvenes, y sin embargo, acaba ocurriendo. "Y es que la disponibilidad de preservativos no influye en su decisión de tener o no relaciones", dice Isabel Serrano, ginecóloga de Planificación Familiar.

Según los expertos esta falta de percepción de riesgo al practicar sexo sin protección no se da solo en los jóvenes, pues aunque hay más casos entre personas de 18 a 40 años, porque la frecuencia en las relaciones es mayor, a las consultas acuden personas de todas las edades.

La sífilis y la gonorrea se han hecho "democráticas"

Ahora ya no entienden de sexo, clase social, edad ni fronteras. Sí es cierto que, entre el heterogéneo grupo de pacientes, los hay que, por sus costumbres, tienen más riesgo: los jóvenes, los mayores de 50 años (sólo un 30% utiliza condón) y otros grupos, como los homosexuales y las lesbianas.

En el primer estudio sobre conducta sexual entre gays realizado por Durex, el 25% dice que ha contraído enfermedades sexuales en alguna ocasión, un hecho que se atribuye al elevado número de parejas que tienen a lo largo de la vida, nada menos que 39, frente a las 6 de la población general.

Con las lesbianas ocurre lo mismo. Una investigación del Hospital de Sydney detectó el doble de casos de hepatitis B en este grupo y un 30% más de vaginosis bacteriana que entre las heterosexuales.

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