Buenos Modales

Los buenos modales son el toque distintivo de tu personalidad, con ellos irradiarás elegancia, naturalidad, sencillez y mostrarás tu buena educación.

Recuerdo que en una ocasión estuvimos visitando con un grupo de amigas, uno de los restaurantes más solicitados de la ciudad en ese momento. Era famoso por la belleza en que se presentaban los platos y su atmósfera llena de lujo y luces. Cuando el momento de servir nuestra comida llegó, sin lugar a dudas la presentación de los platos era un deleite para nuestros ojos.

Pero al momento de probar nuestra comida, ¡horror! El sabor no enriquecía ni cerraba con broche de oro, aquella magnífica presentación. Realmente nos sentimos muy decepcionadas y confundidas, pues aquel restaurante no era lo que esperábamos.

Esta pequeña anécdota puede ilustrar lo que significa ver a una mujer con ropa linda, maquillaje perfecto y caminado agraciado, pero que a la hora de relacionarse con los demás, te confunde ante la ausencia de lo esencial; lo que te hace distinguirte y expresa al máximo tu feminidad son los buenos modales.

¿Qué son los Buenos Modales?

Los Buenos modales son la expresión de lo mejor que cada uno tiene en su corazón para dar a los otros. ¿Bondad o egoísmo? No es simple romanticismo o cursilería. Los buenos modales verdaderamente expresan el nivel de conciencia que tenemos hacia la dignidad de los demás.

    Es por esto que es importante
  • Aprender a sonreír, independientemente de tu temperamento.
  • Tener el hábito de saludar, independientemente de tu posición en la empresa.
  • Vigilar el tono de tus palabras para no ofender al otro.
  • Ser consciente del daño que hacen las malas palabras.
  • Ser conscientes de que los gritos deben evitarse al comunicarse con la pareja y los hijos.
  • Cuando hay necesidad de llamar la atención o discutir es necesario recordar que queremos integrar no desintegrar.
  • Ser consciente que las carcajadas en una mujer la hacen parecer vulgar. Se puede reír con muchas ganas sin necesidad de hacer escándalo.
  • Saber comportarse al tomar los alimentos.

Cuando una mujer decide desarrollar y perfeccionar la cultura de los buenos modales para enriquecer su personalidad y así enriquecer a los otros, está trabajando en todas las áreas de su vida.

Los Buenos Modales en la dimensión física

Porque estarás preocupada por aprender e ir en la búsqueda de un estilo personal tuyo que abarcará las piezas de tu guardarropa, maquillaje y peinado. Ese estilo tiene que expresar la verdadera tú, tus valores, así como tus ambiciones profesionales.

Los Buenos Modales en la dimensión humana

Cuando, por ejemplo, nos decidimos a tomar unas clases de etiqueta para aprender el uso y manejo de los cubiertos, estarás aumentando la confianza en ti misma ya que ante el conocimiento de lo que es correcto y de lo que es incorrecto, te manejaras con mayor soltura. Aprender a poner una mesa, así como tener el conocimiento básico de los principales vinos y bebidas es importante independientemente de tu posición social.

Los Buenos Modales en la dimensión espiritual

No es lo mismo saludar con la alegría de saber que vas a un encuentro con otros, a saludar por que es una costumbre. La verdadera relación con los otros se construye desde las potencias espirituales y requiere de un esfuerzo interior para hacer de un saludo simple, aparentemente, una canción de bienvenida para los otros.

Esto requiere, que haya en efecto reservas, combustible, abono. Me refiero a que la vida interior, añade un velo especial al alma de una mujer. Te hace más sensible, más cálida, más humana. El corazón se vuelve frondoso, y ansioso por crear nuevas formas de relacionarse con los otros.

Por último, un consejo que no estará de más. Los buenos modales se demuestran en gestos, igual que en palabras y hechos. Su distintivo es la sonrisa. El poeta Horacio lo decía: "Nada impide decir la verdad sonriendo". Piénsalo.

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