Soja texturizada: proteína vegetal

La proteína vegetal texturizada o soja texturizada es un concentrado de proteína, que se obtiene a partir de la soja, con muchas posibilidades culinarias.

Una vez extraemos su aceite y eliminamos la piel de la soja, esta se somete a una serie de procesos (alta temperatura, presión, texturización, deshidratación) hasta conseguir un producto especialmente rico en proteína.

Una vez deshidrata lo podemos encontrar en diversos tamaños: desde casi molido a trozos muy grandes. Queda con un aspecto seco, crujiente y de un color entre marrón claro y dorado.

Como y donde usar la soja texturizada

La soja texturizada puede imitar fácilmente a la carne debido a su consistencia. Como no tiene apenas sabor admite muy bien cualquier condimento y receta.

Cuando se presenta deshidratada no hay problema pero cuando ya viene preparada hemos de vigilar los ingredientes ya que algunos fabricantes, en su afán que se parezca tanto a la carne, le añaden muchos aditivos (colorantes, potenciadores de aroma, conservantes, etc.)

Si la dejamos en remojo unos minutos queda como carne picada y la podemos utilizar para los espaguetis, albóndigas, croquetas y hamburguesas vegetales.

Información nutricional de la soja texturizada

  • 53% de proteínas (más del doble que la carne)
  • 1% de grasas.
  • 5% de minerales.
  • 35 % de hidratos de carbono.

Es un alimento muy adecuado para aquellas personas con una dieta pobre en proteínas o que necesitan un aporte extra (deportistas, jóvenes en edad de crecimiento, trabajos muy físicos, etc.) pero nunca hay que olvidar que los alimentos son más completos en su totalidad.

Así pues, os recomendamos ir variando: soja germinada, como legumbre, Tofu, Tempeh, yogur o bebida de soja y evidentemente como soja texturizada.

¿Sabías que la soja texturizada...?

Un detalle muy importante es que os recomendamos que la soja texturizada sea de origen ecológico (biológica u orgánica) No hace falta comentaros toda la polémica que hace años que se ha armado con los alimentos transgénicos.

Lo que si es seguro es que con los alimentos ecológicos (cultivados libres de químicos) estamos cuidando la salud del medioambiente y por supuesto la nuestra.

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