Alégrame el día

Alégrame el día

Alégrame el día, contágiame tu paz, tu tranquilidad, tu alegría de vivir. Alégrame el día, regálame uno de esos abrazos que unen lo que se rompió.

Alégrame el día

Alégrame el día

Hola. No he podido evitar darme cuenta de que últimamente estás radiante y quería preguntarte una cosa… ¿Podrías alegrarme el día? Es que… hace mucho tiempo que no veía una sonrisa así y yo también querría lucirla.

¿Y qué me dices de tu forma de caminar? Pareces una persona muy segura de sí misma. Pero aun así tus pasos se ven muy ligeros, como si te hubieras quitado un peso de encima, como si no tuvieras ningún problema. ¿Cómo haces para flotar cuando los demás parecemos arrastrarnos?

Y ternura. Derrochas ternura y amabilidad, da la impresión que las regalas. Todo parece mucho más tranquilo cuando tú estás cerca; las personas amansan sus ánimos y se dejan hacer cuando te ven aparecer.

¿Y te has fijado en cuando hablas? Todos callan y escuchan. Tu voz relaja de tal manera que logra hacer que me olvide del resto de cosas; al tiempo me atrapa, obligándome a pensar tus siempre dulces y alentadoras palabras. Pero lo que más me gusta son tus sabios silencios.

¿Cómo puedes ser una persona tan positiva? Nunca te he escuchado una sola palabra fea o visto despreciando a alguien, ni aun cuando te menospreciaron a ti. Nunca nada te viene mal o te hace enfadar. Eres impresionante, de verdad.

¿De dónde sacas toda esa energía? Yo te he visto mantenerte firme cuando todo a tu alrededor parecía desmoronarse. Y lo más sorprendente: nunca te he visto quejarte por nada. Me asombra contemplar tu serenidad y ver como eres capaz de animar a todos en cualquier circunstancia.

¿Qué desayunas para abrazar así? Te he visto dar abrazos que derretirían una pista de hielo. Envuelves y transmites esa magnífica energía tuya que consigue que el reloj se detenga y que los corazones vibren y comiencen a hablar de sus cosas.

Sabes ver siempre belleza en todo y en todos. ¿Cuál es tu secreto? Por favor… quisiera saber… querría aprender. Porque es verte y se me alegra el alma.

Enséñame. Y si algún día te flaquean las fuerzas y el sol no brilla lo suficiente para ti… si algún día te pesa tanto la vida que no puedes alegrarme a mí… por favor, ese día… deja que yo te lo alegre a ti.



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Abel García Arcas
Téc. Sup. en Actividades Físico Deportivas, Contramestre de Capoeira y Experto en Artes Marciales, Profesor de Acrobacias y Habilidades Sociales, Actor y Bailarín, Autor e Investigador de la Comunicación Emocional.
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